Diccionario de autoridades de Marcelino Valero Alcaraz

¿Qué es un diccionario de autoridades?

Se denomina así a los diccionarios que dan prueba de lo que dicen mediante citas de textos en los que se puede comprobar la veracidad de lo dicho. Se da por supuesto que si no en importante medida, sí al menos en parte, esas citas usadas como garantía de veracidad, en primer lugar, pero también como ayuda para la mejor compresión de significados y usos, sean de escritos de autores de reconocido prestigio o en cualquier caso suficientemente fiables en lo referente al correcto uso de la lengua. El nombre proviene del primer diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, hecho en el siglo XVIII, que llevaba citas (quitadas con posterioridad, de tal forma que en la actualidad, y antes de que también esté el de un servidor si está de Dios que así sea, el único gran diccionario español de autoridades es el del equipo dirigido por Manuel Seco, que es muchísimo mejor que todos los demás y el único que usa en primera instancia quien esto escribe (puede verse una foto del mismo, dentro de este mismo blog, al final de la entrada dedicada a la frase LA FUNESTA MANÍA DE PENSAR)).

Este concreto diccionario

El diccionario (ciertamente incompleto, claro) en que consiste esta página web es por tanto un diccionario de autoridades, porque todo lo que se asegura en él está probado mediante los ejemplos de uso aportados, que son en el 97 o 98 por ciento de los casos, probablemente, citas, principalmente de la prensa española de las décadas de 1990 y 2000 (y de libros en mucha menor medida), siendo en el dos o tres por ciento aproximadamente restante textos tomados de fuentes diversas, así como también del propio autor. En algunos casos estos últimos textos, los de propia cosecha del autor, son muy largos, de una extensión desproporcionada a veces, y están aportados como valor añadido sólo en esta versión de internet, en la que el espacio disponible para colocar letra da de sí sobradamente para ello. Sirva como ejemplo de texto largo de propia cosecha el texto final, dado como «ejemplo suplementario», en VESTIRSE POR LOS PIES. Y como ejemplo de texto extraordinariamente largo (3.725 palabras) el relato del bar en la entrada dedicada a la frase  DEJADO DE LA MANO DE DIOS (estos larguísimos escritos contienen varios usos de la frase objeto de la entrada, y se incluyen, sin perjuicio de que puedan con posterioridad añadirse las citas disponibles de libros y/o medios de comunicación, para suplir la falta de disponibilidad de la base de datos fraseológica del autor en ciertos momentos (es el caso de la frase del último enlace)).

Excelente nivel lingüístico de la prensa española

La prensa utilizada para la búsqueda de material utilizable ha sido en todo momento, hasta el año 2012 más o menos (cuando ya apenas dedicaba un servidor tiempo a recopilar citas), de papel y por ende forzosamente española, al ser este un trabajo hecho en España. En el momento de la escritura de estas líneas, año 2022, he añadido algunas cosas encontradas en internet en estos últimos diez años, pero poca cosa de momento. En el futuro espero poder añadir como fuentes lingüísticas, sobre todo, libros (tengo subrayada, ¡pero desgraciadamente sin usar!, gran parte de la obra completa de, por ejemplo, Benito Pérez Galdós, que es un filón, y de Jacinto Benavente, autores ambos a los que tengo muchas ganas de hincarles el diente, como también tengo muchas ganas, por citar un ejemplo más, de usar El Quijote). Si consigo hacerlo, si consigo esta importante inyección de material interesante, figurarán entre los libros elegidos muchos de autores de otros lugares de la hispanidad, con lo que algo podré paliar una aparente discriminación de escritores de allende las fronteras que en absoluto ha sido tal.

Detalle destacable sobre lo dicho en el encabezamiento último, sobre el nivel de la prensa española, es que en la prensa española, al menos durante el periodo en el que fue usada para el trabajo de campo de la recopilación de citas en cuestión y con independencia de la opinión o juicio moral que el colectivo periodístico (o un miembro cualquiera del mismo) pueda merecer por cuestiones de credibilidad, fiabilidad o cualesquiera otras, se daba cita gran parte de la flor y nata de los escritores y demás buenos dominadores de la lengua, que es la razón por la que no son pocos quienes han opinado que es ahí, en la prensa escrita, donde se hacía a la sazón la mejor literatura española. Es una opinión compartida por quien esto escribe, o más bien una opinión de la que no discrepa, si bien cambiando, en evitación de cuestiones que no me atañen, la palabra “literatura” por “escritura”. Salvo excepciones, si por algo destacaba (creo que eso ha cambiado a peor y mucho) el periodismo español es, efectivamente, por la calidad del lenguaje, por la maestría en el manejo de las palabras tanto de sus hacedores habituales como de sus colaboradores esporádicos, y no creo que sea pretencioso por mi parte considerarme autorizado para hacer esta valoración, tras haber haber manoseado prensa escrita hasta decir basta: haciendo un cálculo de lectura de prensa muy modesto y por lo bajo, a lo largo de pongamos que veinte años (principalmente las dos décadas antes referidas) he leído, y no precisamente con escasa atención a los aspectos lingüísticos en general y sintácticos en particular, una media mínima de diez piezas periodísticas (entre artículos de opinión y demás) al día, lo cual hace 73.000 escritos periodísticos en total, cantidad sobrada para darle a uno, sin necesidad de ser un lince, una idea bastante exacta del nivel general.

Un gran elogiador de la calidad de la prosa periodística en España es el reputado periodista, y miembro de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), Luis María Ansón, que en varios artículos suyos escritos a lo largo del tiempo ha expresado lo muy en alta estima que tiene las capacidades prosísticas del gremio al que pertenece. La suya es una opinión susceptible de la consideración de poco o nada neutral, ya que no es difícil que, dada su profesión, arrime el ascua a su sardina (él mismo no es nada del otro jueves manejando la pluma), pero podría también no andar muy descaminado, y en cualquier caso valga hacer mención de ello como curiosidad. Con posterioridad a estas alabanzas suyas hechas sobre la primera década del XXI, vuelve a referirse a dicha excelencia prosística en una entrevista que hay en un vídeo puesto en Youtube, en la que en el minuto 3:45 dice que el periodismo <<es un género literario>>. Se trata de la entrevista que le hace el político Pablo Iglesias Turrión en el programa «Otra vuelta de tuerca» del canal Público TV.

Sobre esta página web de fraseología española

Esta página web es el único diccionario fraseológico documentado online de los idiomas internacionales más hablados, español, francés e inglés. No hay en internet ningún otro con citas, y sólo en inglés una cosa lejanamente parecida, con citas simplemente copiadas y sin indicación exacta de la fuente de las que se toma. Su rigor y su nivel general es a ojos vista muy inferior al de esta página; baste decir que aquí hay entradas que superan las 10.000 palabras de texto, como por ejemplo la dedicada a CON TODO [Y CON ESO] y sus construcciones, que tiene 11.430 palabras (da una idea de lo que es eso decir que esta entrada, la entrada a la que pertenecen estas líneas, tiene 4.125).

Pero ¿qué se entiende por fraseología?

Expresiones, frases, frases hechas, dichos, giros, modismos, locuciones, etcétera, además, naturalmente, de refranes a determinado tipo de ellas, es como comúnmente se denomina a tan diversas como numerosas, y a veces también muy variables, unidades lingüísticas formadas por varias palabras que presentan la característica común de que se componen de dos o más vocablos manejados de una forma más o menos fija y/o cuyo significado no suele deducirse del de sus partes componentes. Tales unidades lingüísticas, denominadas con mayor precisión unidades fraseológicas, reciben en su conjunto el nombre de fraseología.

Este blog trata, como su propio nombre indica, sobre dicha parte de la lengua española: la de sus unidades fraseológicas o expresiones. En él se ofrece tanto al curioso lector como a aquellos interesados en aprender español –o, en su caso, pulirlo–, un buen número, que deseablemente será cada vez mayor, de ellas.

Las entradas

Cada una de las entradas se ocupa de una expresión y lo hace en formato de diccionario: explicación del significado, o de su función, y a continuación varios ejemplos de uso tomados de la vida real: citas de libros y, sobre todo, de medios de comunicación escritos y audiovisuales verificables (si bien en el segundo caso de problemática verificación).

Las frases están por lo general muy ampliamente tratadas a partir del mínimo imprescindible habitual –el de los lexicones al uso– de breve explicación del significado y uno o dos ejemplos (¡o ninguno!). Sirva como ejemplo de esa amplitud la prolija ordenación de variantes hecha en la entrada de TENER SENTIDO, una expresión que ni siquiera figura en ningún otro diccionario y a la que aquí se dedican nada menos que 6.572 palabras.

Los significados

Así, las expresiones de todo tipo aquí incluidas (muchas de las cuales no figuran en ningún diccionario u otro sitio) llevan su o sus respectivos significados analizados y explicados en profundidad. Efectivamente, no están explicados de cualquier manera, como suele ser habitual, y por otro lado se dan todos ellos, y no sólo algunos (véase, por ejemplo, el caso de la expresión POR AHÍ, de la cual el mejor diccionario da sólo cuatro significados mientras que aquí se dan catorce, diez más, todos ellos descubiertos en el inmenso trabajo de campo realizado durante décadas al efecto).

Los ejemplos de uso

Las citas usadas como ejemplos, esto es, como textos ilustrativos del uso real de las frases (de momento, por razones ajenas a la voluntad de su recopilador, tomadas únicamente, salvo raras excepciones, de fuentes españoles) están hechas de forma novedosa: contextualizadas y explicadas si así conviene para que todos los ejemplos de uso sean plenamente inteligibles y útiles. Asimismo, están ordenadas con el máximo cuidado, atendiendo a una combinación de varios criterios, como son el de las citas más cortas antes que las más largas, las más interesantes antes que las menos interesantes, las que mejor ilustran el significado antes que las que menos claramente lo ilustran y las que presentan semejanzas en la construcción gramatical en la que se enmarcan juntas y no separadas.

Es de destacar, abundando sobre lo dicho, que, a fin de que las citas usadas para ilustrar los significados no vean mermada su utilidad al sacarlas de sus respectivos textos y contextos, están, cuando proceda en términos de inteligibilidad, situadas, mediante una añadidura textual ad hoc lo más breve posible, en sus respectivos contextos, y llevan, cuando sea conveniente para darles claridad, las sucintas explicaciones y aclaraciones que resulten oportunas.

Por otro lado, estos ejemplos de uso se dan en muchos casos de forma masiva. Dicho tratamiento masivo está hecho desde el convencimiento por parte de quien esto escribe de que el muy conveniente y deseable dominio mayor posible de una lengua como mejor se consigue es mediante el sencillo, si bien pesado, procedimiento de la exposición tan grande como sea posible a los innumerables elementos que la componen, por lo que parece razonable pensar que la lectura que pueda hacerse en los textos incluidos en la presente colección fraseológica muy bien podría ayudar no sólo en el aprendizaje del español, sino también en la consolidación y afianzamiento de lo ya sabido, máxime si se tiene en cuenta que las citas pueden con frecuencia resultar interesantes o de amena lectura, entre otras razones porque con frecuencia han sido seleccionadas precisamente con ese fin.

(Hay más detalles sobre las citas en Sobre la presentación de las citas)

Ampliación de esta página web

Los contenidos que vayan siendo publicados en las sucesivas entradas serán un work in progress diccionarial o diccionario en sucesivas fases de elaboración, de menos a más completo según se vayan añadiendo frases, y en su momento pasarán a formar parte, en todo o en parte y Dios mediante, del gran diccionario general de fraseología española cuya elaboración tiene su autor entre manos.

Equivalencias inglesas en citas en lengua inglesa traducidas al español

Información sobre esta sección del blog en:

Translations from English into Spanish for language learners

Sobre el autor de este blog de fraseología

En cuanto a dicho autor, que es el de estas líneas, me llamo Marcelino Valero Alcaraz y, en lo que atañe a esta web, hago riguroso trabajo lexicográfico en un terreno, el de la fraseología española, que a mi parecer no ha recibido tradicionalmente atención con seriedad (sobre todo en lo relativo a trabajo de campo para un adecuado soporte documental) acorde a su importancia, y en absoluto abordado, en la bibliografía existente, con aspiraciones de amplitud total y profundidad debida, así como tampoco, frecuentemente, con un enfoque centrado en la utilidad práctica, entendiendo por esto una mejora real de la capacidad expresiva (cosa que lleva obviamente implícita la utilidad práctica, al ser la herramienta de la lengua precisamente, como es bien sabido, la más útil de todas al ser humano, y a mejor dominio de la misma, mayor utilidad, sin perjuicio de que otras cosas –por ejemplo la adquisición de habilidades diferentes– puedan merecer, al menos en determinados casos, prioridad una vez llegados a cierto grado de dominio lingüístico básico, el que en circunstancias normales suele adquirirse, en los hablantes nativos, sin necesidad siquiera de estudiar).

Como es sabido, los diccionarios de cierta envergadura se hacen en equipo. En cambio este es de factura individual. Yo trabajo en esto por mi cuenta y riesgo, en solitario y a mi aire, cosa que si tiene sus contras (principalmente el problema de la consecución del tiempo necesario a invertir y el de la resistencia física y la salud necesarias para resistir decenas de miles de horas de duro y muy desagradecido trabajo) también tiene el pro de un gran margen de maniobra para escapar de cuanto a uno le parezca modelo establecido deficiente, en aras de una originalidad que lo mejore.

Y es que no es en absoluto el diccionario pretendido un lexicón menor, sino todo lo contrario: mi intención, en efecto, es que, comparativamente con lo que hay en estos momentos, sea con grandísima diferencia el mejor diccionario fraseológico no ya del español, sino de cualquier otro idioma, tanto por el número de las frases incluidas en él como por lo rigurosa y milimétricamente que se explican los significados y usos como por la estudiada ordenación de los ejemplos, a efectos de una mejor visualización y asimilación de la materia tratada, así como por la cantidad y la calidad de los mismos (pues son citas útiles, es decir, suficientemente bien elegidas, y además trabajadas cuando proceda, como para que vayan más allá de ese cubrir el expediente sin más que es la mera función documentadora tradicional, en plan si sirve la cita para entender la frase, bien, y si no, pues allá películas).

De hecho, también será, en extensión, el mayor diccionario, incluidos los de todo tipo, de la lengua española, y en lo referente a aportación de documentación, el más novedoso y original del mundo, o al menos por encima de lo que hay en inglés, cosa que lo más probable es que equivalga a lo anterior. Así, por ejemplo, es el primer diccionario que da citas de uso oral, tomadas de la radio y de la televisión, las cuales, necesario es decirlo, dan, cuando tienen cierta longitud, entre diez y veinte veces más trabajo que las citas tomadas de fuentes escritas. Son miles las transcripciones realizadas para servir como ejemplos ilustrativos de uso de sendas expresiones, y bastantes de ellas pueden verse en esta página web, en entradas como las de las expresiones ¡BUENO, BUENO, BUENO! (José María Íñigo, en TVE), EL QUE ALGO QUIERE ALGO LE CUESTA (Gabriel Albiac, en Radio COPE) o ¡AY SEÑOR! (Federico Jiménez Losantos, en Radio COPE). Una cita como las de las transcripciones radiofónicas que hay en estas dos últimas frases en azul puede llevar hacerla una hora o más, eso sin contar con el tiempo dedicado a la escucha para conseguir la grabación de la que se extrae. Un trabajito de padre y muy señor mío, y que si ha sido hecho, a pesar del enorme esfuerzo extra que conlleva, es por considerarse cada una de las transcripciones conseguidas oro molido: lenguaje más natural que el del habla espontánea, imposible, y por lo tanto mejor certificado de uso real y mejor espejo de la realidad del idioma, también imposible.

No se olvide, a este respecto, que se trata de un diccionario de nueva planta, o sea, que no ha usado nada de otros diccionarios ni de bases de datos ajenas: ni ha seguido el modelo de ningún diccionario (para, por ejemplo, inspirarse a la hora de realizar un esquema o modelo de presentación), ni ha mirado qué significados dan y cómo los explican otros diccionarios ni nada de nada. Ha seguido por completo su propia marcha, basada fundamentalmente en una amplia (gigantesca, en realidad) base de datos enteramente propia y minuciosamente estudiada, para luego presentar los resultados de esa investigación de acuerdo con lo que a su autor le ha parecido mejor y más cabal planteamiento, con independencia de que coincida o no con pautas de elaboración ajenas. A decir verdad, no podría haberse seguido las pautas establecidas por ningún trabajo lexicográfico ajeno, ya que de lo que se trataba era precisamente de superarlos, aplicando para ello el rigor suficiente para óptimos resultados, entre los que quizá quepa destacar la incorporación de expresiones que no figuran en ningún otro lugar (¡difícilmente se puede conseguir esto si lo que se hace es “copiar” de otro sitio (o digamos que tomarlo como guía) para presentarlo, según los casos, con algunas mejoras o simplificaciones y con ligeras diferencias formales, que es en lo que suele consistir la elaboración de diccionarios: en un refrito de lo ya existente tras otro refrito, por no decir que en una suerte de plagio camuflado tras otro plagio!). Nada que ver con todo eso el que suscribe. Basta ver, para comprobar lo dicho, que una nada desdeñable parte de las frases recogidas en este blog no figuran en ningún otro lugar (por citar sólo un par de ejemplos, es el caso, de entre las primeras aquí listadas, de A LOS HECHOS ME REMITO y de ARRUMBAR EN EL DESVÁN DE).

Llevo invertidas en el mencionado proyecto diccionarial la friolera de muchas más de cien mil horas de arduo trabajo, en un alto porcentaje dedicadas a la inicial e inevitable recopilación de citas (unas 500.000 en primera instancia), labor recopilatoria que, me permito decir, es la parte primera y más importante si lo que se quiere es no hacer más de lo mismo en fraseología, sino una cosa de primera mano que, a partir del análisis de documentación de usos de la lengua suficientemente grande, abarque lo más posible y descubra frases y estructuras ausentes hasta la fecha en los diccionarios al tiempo que brinde certezas sólidas y con ello la posibilidad de llegar, en lo referente a significados y usos, a conclusiones tan completas como fiables.

No obstante la nada desdeñable cantidad de tiempo ya invertida, en el año de gracia de 2020, no vislumbro todavía el momento de la culminación del empeño, que a estas alturas, tras llevar lidiando a brazo partido con ello treinta años, cobra por momentos tintes de desesperación. Supongo que habré de esperar al respecto tener el santo de cara, de forma que finalmente consiga hacer la antedicha obra completa.

Y mientras se despeja esa incógnita, aquí está en todo caso este sitio web, el cual espero resulte útil, y deseablemente ameno, a los interesados en la lengua en general, y en la fraseología en particular, que me honren con su visita, a quienes aprovecho para agradecerles su atención.

Marcelino Valero Alcaraz en una imagen usada para ilustrar su página web Expresiones del Español
Marcelino Valero Alcaraz

Unas palabras sobre el casillero <<Buscar>> de esta página

Quizá no esté de más recordar la utilidad de los buscadores internos de las páginas web, que en el caso de ésta en concreto podría ser especialmente interesante no sólo a efectos de interés lingüístico sino de satisfacción de curiosidades diversas. Pongamos por caso que uno es un periodista o escritor en español, no necesariamente interesado en la fraseología española, y quizá no ya desinteresado en todo lo que tenga que ver con expresiones españolas, sino de todo lo que tenga que ver con la lengua. Pero que sí siente, en cambio, gran interés por si su paso por este mundo es o no ignorado, porque no quiere que pase desapercibido, o no al menos completamente desapercibido, le entristecería que tal cosa sucediese, por lo que le intriga si lo inmortalizarán o no sacando su nombre en un diccionario, aunque sea de expresiones españolas, que a falta de pan buenas son tortas. Pues inmediatamente podrá comprobar si está citado en este blog por el sencillo procedimiento de escribir su nombre y apellidos en el buscador (en la casilla «Buscar» de la esquina superior derecha). Si hay resultados en esa búsqueda es que figura citado (en lo que se muestra como resultado de la misma).

En cuanto a las búsquedas lingüísticas, para buscar en este blog una expresión de la que forme parte una palabra determinada (por ejemplo <<bote>>), o de la que forme parte una combinación de palabras determinada (por ejemplo <<a bote>>), basta con escribir en la casilla «Buscar» cualquier palabra o palabras seguidas e inmediatamente aparecerá en pantalla, si hay contenido en este sitio donde figure lo buscado, todo lo que en él contenga esa palabra o serie de palabras: en primer lugar, aquello que la o las contenga en el título, y a continuación el resto. Por ejemplo: si se escribe <<bote>> aparecerán en primer lugar, como resultado de esa búsqueda, todos los títulos de entrada donde figure <<bote>>: A BOTE PRONTOCHUPAR DEL BOTE y todas las demás expresiones (títulos de sendas entradas), si las hay, que contengan el vocablo <<bote>>, seguido todo ello de otros títulos de entrada donde no figure la palabra <<bote>> (en este caso MATAR EL TIEMPO) pero en cuyos textos informativos sí figure ese término (en la entrada titulada MATAR EL TIEMPO aparece usado en el párrafo o cita dentro de ella nº 27).

Crecimiento constante de esta lista de expresiones españolas en uso real

Esta lista de fraseología española está en continuo crecimiento y por tanto serán cada vez mejores los resultados de dichas posibles búsquedas. Así, por ejemplo, en el momento en que se añada a la lista de abajo la frase TONTO DEL BOTE (no está en ella al escribir estas líneas), aparecerá también esta frase en la búsqueda de <<bote>>, junto a las dos antes mencionadas. La idea es acabar incluyendo varios miles de expresiones españolas, gran parte de ellas no presentes en ningún diccionario actualmente, es decir, de nuevo registro (al alcanzar la lista de frases anterior la cifra de 900 ya eran más de cien las frases que habían en ella que no figuraban en ningún otro sitio donde se hiciera recopilación de esta clase de material lingüístico).

En recuerdo del investigador de la fraseología española José María Iribarren

Como se dice en el encabezamiento, esto es un lexicón ilustrado con citas. Y es en ellas, por ser diáfanos espejos de la realidad de la lengua, en lo que se centra. Poco antes de empezar a ser hecha la recopilación de citas de la que ha salido este blog de expresiones españolas, y a finales de los ochenta, se reeditó, tras haber estado larguísimo tiempo descatalogada, la primera obra española de cierta amplitud sobre el origen de unidades fraseológicas: el muy interesante libro <<El porqué de los dichos. Sentido, origen y anécdota de los dichos, modismos y frases proverbiales de España con otras muchas curiosidades>> (1955), de José María Iribarren. Es un buen complemento para los diccionarios que, como éste, centren la atención en el significado y el uso práctico de la fraseología española, y sólo excepcionalmente, y por lo general si ello ayuda a una mejor aprehensión del correcto significado y uso de la frase estudiada, hace alusión a su origen, en el caso de que se sepa o se pueda conjeturar algo medianamente válido sobre el mismo, cosa que casi nunca sucede, siendo lo normal que no se sepa absolutamente nada sobre por qué se acuñaron y se pusieron en circulación las decenas de miles de frases más o menos fijas existentes en el tesoro de la lengua española.