TRAGARSE UN SAPO

Significado de la expresión TRAGARSE UN SAPO:  Asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.

  • En plural, para aludir a dos o más cosas encajadas sin manifestar fastidio, se dice tanto TRAGARSE SAPOS como TRAGAR SAPOS. Por ejemplo: Los políticos tienen que tragar sapos. Si no vales para tragarte sapos, no te puedes dedicar a la política. Quien quiera serlo, no estaría mal que, si no está acostumbrado a ello, se entrene un poco previamente, por el sencillo procedimiento de tragarse un sapo todos los días (es sencillo el procedimiento porque no deberían faltar voluntarios para darle a uno un sapito).
  • Si son muchas o si parecen demasiadas las cosas encajadas y causan especial repugnancia puede usarse, para expresarlo, TRAGAR SAPOS Y CULEBRAS.
  • Cuando aquello que se asume y encaja es algo sobreentendido, la frase que se usa es TRAGARSE EL SAPO.
  • También hay la variante, con significado ligeramente diferente, TRAGARSE [cierto] SAPO.

Significado de la expresión DESAYUNAR UN SAPO (o DESAYUNARSE CON UN SAPO):  Encontrarse ya en el mismo comienzo del día con la necesidad de asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.

  • También hay las variantes, con significado ligeramente diferente, DESAYUNAR EL SAPO (o DESAYUNARSE CON EL SAPO) y DESAYUNAR [cierto] SAPO (o DESAYUNARSE CON [cierto] SAPO).

Ejemplos de uso:

TRAGARSE UN SAPO

  1. Dicen que es bueno para el cutis tragarse un sapo todas las noches al acostarse uno. Tragárselo al levantarse por la mañana, en cambio, no. Eso dicen que es malo para el pelo: te lo pone blanco. Lo segundo, no tanto, pero lo primero me parece un disparate. Lo dirán de broma.
  2. Hay un punto de soberbia en [un político al que Pedro J. nombra] al no aceptar, pues que [en la vida pública] no tienes más remedio que tragarte un sapo cada día.  Pedro J. Ramírez. Radio COPE,6-9-2004.
  3. Eso es tragarse un sapo [los socialistas] de considerables dimensiones.  Javier Rubio. Radio COPE,11-7-2003.
  4. [En entrevista de Jesús Amilibia al diputado del Partido Popular Gabriel Cisneros:]  -[Gabriel Cisneros] Si no fuera por la vocación, este oficio sería insufrible. La compensación económica es parca y además… -[Jesús Amilibia]…Hay que tragarse un sapo cada mañana al leer los periódicos. -[Gabriel Cisneros] Si sólo fuera uno… Menos mal que después de 30 años ya tengo cierta capacidad digestiva. -[Jesús Amilibia] Pero está el gusto por el poder, que lo compensa todo, dicen. -[Gabriel Cisneros] Yo he catado poco el poder. Y no lo digo como lamento.  La Razón,6-5-2001.
  5. Las [dilapidadoras] Autonomías [o regiones autónomas españolas], ese engendro administrativo en que ha degenerado el Título VIII de la Constitución del 78 [el apartado de la constitución de 1978 en el que se establece la organización territorial del estado], no tienen quienes las financien y por ello, tragándose un sapo, le piden ayuda al Gobierno [central] de España.  Manuel Martín Ferrand. ABC,2-9-2012.
  6. [La periodista radiofónica Encarna Sánchez, en entrevista de Esmeralda Marugán:]  Nunca en mi vida, ni con una empresa he sido acomodaticia, ni con un alto cargo, ni con el más relevante político, ni con la personalidad más destacada, ni… Yo jamás me trago nada que sea un sapo. Yo mando a hacer gárgaras al primero que se pone por delante. Creo que he dado pruebas; hace pocos días di una.[..] No quiero tragarme nada porque no es bueno; no, eso se indigesta. Hay que ser como una es, pero al mismo tiempo educada, comedida, comprensiva, también; porque se puede ser hasta temperamental, pero sin perder los estribos, sin perder el buen gusto, sin perder los principios ni la educación.  Interviú,23-10-1995.
  7. –La fórmula de la felicidad es tragarse un sapo al día. –Hombre, alguna fórmula mejor habrá, ¿no? –Que no, que te lo digo yo, que entiendo mucho de esto. Es mano de santo. Te lo tragas y, ¡zas!, más a gusto y más feliz que nada te quedas.
  8. TRAGARSE SAPOS:  Y eso [= Y el presidente del gobierno tuvo este gesto de magnanimidad hacia ellos] a pesar de haber tenido que sufrir de ellos muchas y graves acusaciones, entre ellas..la de haber situado la libertad de Prensa por debajo de los niveles en que se encontraba en la época de [el autócrata fallecido en 1975 Francisco] Franco. Ya se sabe que el político sutil y astuto, no sólo ha de saber recoger triunfos, sino también tragarse sapos. El deporte de tragarse sapos es un ejercicio necesario para todo político camándula.  Jaime Campmany. ABC,21-2-1998.
  9. Lo más notable de la encuesta del CIS [= Centro de Investigaciones Sociológicas], me parece, es que Mariano Rajoy [el próximo candidato a la presidencia del gobierno español por el partido en el mismo] obtenga la mejor nota entre todos los líderes políticos.. Cierto es que la nota es baja..; pero está por delante de los también suspensos [José María] Aznar [el presidente del gobierno], Rodríguez Zapatero [el líder de la oposición].. Para obtener sus notas ramplonas Aznar ha recorrido medio mundo, Zapatero ha tenido que tragarse un centenar de sapos..; pero a Rajoy..le basta con ponerse de perfil [= ser cauteloso y ambiguo].  Manuel Martín Ferrand. ABC,27-11-2003.
  10. TRAGAR SAPOS:  [La presentadora de televisión Mercedes Milá] Llamó a las puertas del éxito y se le abrieron. Sin embargo, en <<Más que palabras>> ha <<patinado>>,..a pesar de ser una mujer experta en hacer piruetas en sus entrevistas. Ahora está tragando muchos <<sapos>>, pero que nadie crea que se ha rendido.  Marisa Perales. Teleguía,17-4-1995.
  11. Tras siete años y medio de Gobierno (desde 1994 fue ministra [alemana] de Medio Ambiente), en septiembre de 1998 su partido [CDU] pasó a la oposición. El entonces presidente [de la CDU], Wolfgang Schäuble, la nombró secretaria general del partido.[..] meses después el escándalo salpicó a Schäuble, que tuvo que dimitir, dejando paso a Merkel como presidenta de la CDU en abril de 2000./ En cinco años como presidenta,..[Angela Merkel] ha tenido que tragar sapos y mantenerse firme ante las puñaladas. A Merkel le falta el apoyo del partido. No siempre consigue imponerse a los barones de la CDU: Roland Koch, Christian Wulff, Peter Müller. Ellos trataron de mover la silla de Merkel más de una vez. Pero en esta ocasión el anuncio de nuevas elecciones fue tan inesperado y la fecha elegida tan cercana que a la CDU y su hermana bávara CSU (Unión Social Cristiana) no les quedó más remedio que precipitar la decisión de la candidatura. No hubo tiempo para intrigas [y Angela Merkel es la candidata a la cancillería].  Cecilia Fleta. El País,5-6-2005 [Domingo].

TRAGAR SAPOS Y CULEBRAS

  1. [En entrevista de María Antonia Sánchez-Vallejo a la cocinera Carme Ruscadella:]  -[María Antonia Sánchez] Para tragar sapos y culebras, ¿con qué se condimentan? -[Carme Ruscadella] Con una buena compañía.  El Semanal,3-3-1996. 
  2. [En una comparecencia televisiva, habla un travesti (o quizá transexual), con referencia a su relación sentimental malograda:Y he aguantado, como se dice vulgarmente [en realidad lo que se dice vulgarmente es <<he tragado>>], sapos y culebras.  Antena 3 [TV],6-2-2001 [Sabor].

TRAGARSE EL SAPO

Asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo sobreentendido que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.

  1. Los franceses son..centralistas,.. Las pocas disidencias que hay se tragarán el sapo, como desean los franceses… y el imperio, que no es USA, como dicen los demagogos, sino Alemania. Por lo menos aquí en Europa y parte del extranjero.  Manuel Lloris. Las Provincias,8-2-1993.
  2. [En la película de 1993 <<Acosada>> (<<Sliver>>), protagonizado por Sharon Stone,] Joe Sterzhas, aunque lo tenía complicado, se superó a sí mismo y ofreció un guión todavía más tramposo [es decir, usa baratos recursos facilones para atrapar la atención del espectador] e infinitamente más anodino que el de <<Instinto Básico>>[filme protagonizado por la misma actriz]. Sharon Stone se apuntó también a la jugada, pero a esas alturas todo el mundo estaba bastante cansado de que le tomaran el pelo con seudoerotismos de tercera y casi nadie se tragó el sapo. Hasta el normalmente correcto [actor Tom] Berenger está para que le tiren de un sexto piso.  ABC,9-3-2000.
  3. [Fragmento de un artículo en el que se dice que la cantante dominicana Ángela Carrasco ha ido, en esta visita suya a España, a un programa televisivo de cotilleo: <<Salsa rosa>>, en cuyo plató se sintió completamente extraña, fuera de lugar]. Sus primeras palabras fueron para confesar su incomodidad en el plató de la cadena privada y, a renglón seguido, denunciar la inexistencia en el medio televisivo de espacios en los que desarrollar discursos más o menos sosegados y ajenos al tráfico de intimidades. Ángela Carrasco buscó por la parrilla de todas las cadenas y no encontró ningún programa de esas características; se tragó el sapo y acudió a <<Salsa rosa>>..porque, según afirmó, <<he visto que tiene buenos “ratings” y a algún programa tengo que ir para contar lo que estoy haciendo>>.[..] La presencia en <<Salsa rosa>> –o en cualquier otro programa temático disfrazado de magazín– de personajes ajenos al reparto habitual de la comedia de los famosos es uno de los ejercicios más humillantes a los que el espectador puede asistir en la actualidad. Los excluidos no tienen otro sitio donde ir   Jesús Lillo. ABC,30-5-2003 [Guía de Televisión]. 
  4. Las manifestaciones de los últimos días han devuelto la ilusión a los políticos pancarteros.[..] Ignoran que los españoles son muy aficionados a manifestarse aunque no sepan de qué va la cosa. Fraga Iribarne [ministro con el autócrata, fallecido en 1975, Francisco Franco] se apropió de la muchedumbre que hizo cola en el Palacio Real [de la Plaza de Oriente madrileña] para rendir homenaje a los restos mortales de Franco [=? pensó que los votos de esas gentes serían para él luego]. No intuyó que el español es, ante todo, curioso y morboso. Le fallaron las cuentas, y los resultados electorales nada tuvieron que ver con las colas de la Plaza de Oriente [frente al palacio]. Pero se trabajó poco en Madrid durante aquellos días. Bramaba el jefe de personal de una empresa cualquiera: <<¿Y usted por qué llega a la oficina con tres horas de retraso?>>; <<porque ayer estuve toda la noche en la cola>>. Y el jefe de personal se tragaba el sapo.  Alfonso Ussía. ABC,26-2-2003.
  5. Pero, a [el partido español] IU [= Izquierda Unida] lo que más le desagrada no es el contenido del pacto [de unidad de posturas entre el PP y el PSOE en la lucha antiterrorista] sino la forma en que se ha negociado, lo que desde la coalición denominan como <<acuerdo a dos bandas, sin que nadie más interfiriese en él>>. Aún así, [Gaspar] Llamazares [el líder de IU] expuso el viernes su deseo de participar en el acuerdo, <<tragándose el sapo>>, a lo que su leal coordinador en el País Vasco, Javier Madrazo, puntualizó que para ello es necesario que <<los partidos firmantes muestren su disponibilidad para modificarlo>>.  Javier Romero. La Razón,17-12-2000.
  6. No se habla de otra cosa en la cadena [¿de televisión autonómica valenciana?] más que del incidente entre el tal director de cierto programa de variedades y sus compañeros valencianos. Resulta que les llamó, a micrófono abierto, mediocres profesionales y peores personas, sin ningún tipo de remilgo o miramiento.[..] Eso sí, los compañeros valencianos no dicen ni pío y se han tragado el sapo entero. Aunque no le pueden ni ver, aseguran.  El Submarino. La Razón,5-1-2001.

TRAGARSE [cierto] SAPO

Asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo referido que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.

  1. Vamos a ver qué sapos me toca tragarme hoy.
  2. No tendría que tragarse esos sapos de los que tanto se queja si se buscara otro oficio. Pero no tienen ningún interés en dedicarse a otra cosa. Y como si quisiera trabajar en otra cosa, podría hacerlo, pues se puede decir que tiene lo que quiere.
  3. ZAMPARSE [cierto] SAPO:  [Comentario a propósito del hecho de que el presidente del gobierno español ha negado demasiado tiempo la evidentísima crisis económica:]  La sociedad española está dispuesta a zamparse cualquier sapo mientras la digestión esté medianamente garantizada por la Seguridad Social. Pero, aunque cómoda, caprichosa y bastante cobarde, se queja cuando las indigestiones de lo servido se convierten en crónicas.  Hermann Tertsch. ABC,24-7-2008.

DESAYUNAR UN SAPO (o DESAYUNARSE CON UN SAPO)

Encontrarse ya en el mismo comienzo del día con la necesidad de asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.

  • Al sapo matutino, a la ración diaria de sapos que llega con el desayuno, hace esta útil referencia PilarCambra al comienzo de su artículo titulado <<La hora del sapo>> y publicado en Expansión&Empleo (un suplemento del periódico Expansión) el 7-5-2005: <<Entra –dicen– en el sueldo de los políticos de todo signo y condición incluir un sapo en su desayuno: la lectura temprana de los periódicos les suministra la ración diaria de críticas.[..] el sapo puede ser mínimo como un renacuajo o gordo y lleno de verrugas como un monstruo medieval. Pero ahí está el bicho: ¡abre la boquita que ha llegado la hora del sapo, colegui!>>.
  • También hay las variantes, con significado ligeramente diferente, DESAYUNAR EL SAPO (o DESAYUNARSE CON EL SAPO) y DESAYUNAR [cierto] SAPO (o DESAYUNARSE CON [cierto] SAPO).

DESAYUNAR UN SAPO

  1. Lo siento, pero hoy no quiero desayunar un sapo. Me niego a que se me diga nada. He dicho nada, ¿eh? Por si acaso. No sea que me sueltas sin darte cuenta, por la costumbre, el dichoso sapito.
  2. DESAYUNAR SAPOS:  Todos los políticos temen el veredicto del pueblo y desprecian en el fondo su criterio soberano, pero algunos han logrado refinarse a base de desayunar sapos, como describía Churchill, y disimulan su soberbia afrontando las urnas como un mal trago.  Ignacio Camacho. ABC,22-6-2004.
  3. [Titular, subtitulares y texto bajo los mismos:]  [Richard] Nixon sospechaba que el <<número dos>> del FBI se estaba yendo de la lengua [Titular] / El asesor Haldeman reveló al presidente, cuatro meses antes de su caída, el nombre del soplón [Subtitular] / El asesor presidencial, que pasó 18 meses en la cárcel por su implicación el [escándalo] Watergate, dijo a Nixon: <<Si le presionamos, él saldrá y lo contará todo>> [Segundo subtitular] / [El nombre de Mark Felt, el secreto mejor guardado del periodismo estadounidense durante más de treinta años, estuvo en boca de Richard Nixon cuando el entonces presidente desayunaba sapos todas las mañanas con las informaciones del Washington Post sobre el Watergate, que propiciaría su ruina política./ La [cadena de televisión] CNN reveló ayer que un asesor del presidente le dijo a Nixon que el vicejefe del FBI estaba pasando información confidencial al [Washington] Post, e incluso barajaron qué hacer con él. Cuatro meses más tarde, Nixon se vio obligado a dimitir para evitar un vergonzoso proceso de destitución.  Alfonso Armada. ABC,4-6-2005.

DESAYUNARSE CON UN SAPO

  1. Instalados, como desgraciadamente estamos [los españoles], en una partitocracia escasamente representativa..resulta imprescindible que los notables de cada sigla [= decada partido], que han sido elegidos por sus líderes antes que por la adhesión popular, se desayunentodos los días con un sapo.  ManuelMartín Ferrand. ABC,27-6-2008.
  2. DESAYUNARSE CON SAPOS:  Lo peor de ser político es que hay que desayunarse con sapos. ¡Qué asco! ¡Con lo delicado que soy yo para los desayunos!
  3. Estoy empezando a cansarme de tener que desayunarmesiempre con sapos. En realidad estoy ya harto. Más que harto: hasta los mismísimos.

DESAYUNAR EL SAPO (o DESAYUNARSE CON EL SAPO)

Encontrarse ya en el mismo comienzo del día con la necesidad de asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo sobreentendido que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.

  1. –¿Quieres un sapito para desayunar, maridito mío? –No, gracias, déjamelo para mañana, que hoy parece que no me encuentro en condiciones, mejor me desayuno con el sapo mañana. –¿No lo quieres desayunar hoy, que está mejor, más fresco y mejor? –Es que la salud es lo primero. Hoy me parece que hasta me podría atragantar con él y todo. –Bueno; pues para mañana te lo dejo. Aquí dejo el periódico donde viene. Por si cambias de opinión, mira, está en la página segunda, nada más abrir el periódico. –Vale. Gracias. Déjalo ahí. –¡Lindos sapitos del desayuno! –Je, je. Qué bordecilla eres.

DESAYUNAR [cierto] SAPO (o DESAYUNARSE CON [cierto] SAPO)

Encontrarse ya en el mismo comienzo del día con la necesidad de asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo referido que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.

  1. –A ver, dilecta ayudante y esposa mía –¡qué haría yo sin ti, qué cierto es lo de que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer!–. A ver, amor mío, dime qué sapos tengo que tragarme hoy. A ver, que no me has dado ninguna patada esta noche y me he levantado demasiado relajado y esto no puede ser. Hazme un resumen de la parte de la prensa que más me pueda cabrear, que desayune bien a gusto y contento. –Vamos allá. A ver qué sapito encontramos por aquí. Es broma, ya te los tengo preparados. Son varios; estás de suerte. –¿Varios? ¡Ah, perfecto! ¡Qué cabreo más bueno me voy a coger hoy nada más empezar el día! –¡Claro, como debe ser! –¡No hay nada como desayunar con unos cuantos sapos; digo desayunar unos cuantos sapos de esos tan guay del Paraguay que me tendrás preparados! Venga, vamos con el resumen Delikatessen, o como se diga eso. ¡Hala, me desayunaré con unos cuantos sapos de esos especiales de los lunes hoy! Eso sí, como alguien ose hoy tocarme lo más mínimo los cataplines en el ministerio le arreo un soplamocos. Que para eso es uno ministro. Alguna ventaja tiene que tener ser ministro de Hacienda, ¿no?, aparte de la de poder defraudar a Hacienda, claro. –¡Marchando una de sapos de los buenos para el jefe!
  2. –Yo he probado la sopa de rabo de toro y está muy buena. La que no he probado es la sopa de rabo de sapo. ¿Tú la has probado? –La sopa, no. Pero lo que es el desayuno de sapo lo tengo bastante probado, como te podrás imaginar. Casi todos los días me desayuno con alguno de los que me prepara el bebé. –Ya, pero desayunarse con un sapo no mola. Estas cosas con bichos no son adecuadas para el desayuno. Lo que me interesa es la sopa. –¿Es que tienes en mente abrir un restaurante o algo? –No. Lo que tengo en mente es sólo la sopa de sapo. Se me ha ocurrido al acordarme de la palabra sopapo y salirme, en vez de sopapo, sosapo. –Joder, cómo está el personal. ¿Y no tienes mejores cosas en las que pensar? –Pues no. –Qué feliz vives.
Gato dorado y blanco sentado y sin pinta de ir a tragarse un sapo.
¿Tragarse un sapo este gato? No creo. No parece tener la menor intención de ello. Y bien que hace.

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