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Significado e información sobre las expresiones TRAGARSE UN SAPO y DESAYUNAR UN SAPO
TRAGARSE UN SAPO: Asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.
- En plural, para aludir a dos o más cosas encajadas sin manifestar fastidio, se dice tanto TRAGARSE SAPOS como TRAGAR SAPOS. Por ejemplo: Los políticos tienen que tragar sapos. Si no vales para tragarte sapos, no te puedes dedicar a la política. Quien quiera serlo, no estaría mal que, si no está acostumbrado a ello, se entrene un poco previamente, por el sencillo procedimiento de tragarse un sapo todos los días (es sencillo el procedimiento porque no deberían faltar voluntarios para darle a uno un sapito).
- Si son muchas o si parecen demasiadas las cosas encajadas y causan especial repugnancia puede usarse, para expresarlo, TRAGAR SAPOS Y CULEBRAS.
- Cuando aquello que se asume y encaja es algo sobreentendido, la frase que se usa es TRAGARSE EL SAPO.
- También hay la variante, con significado ligeramente diferente, TRAGARSE [cierto] SAPO.
DESAYUNAR UN SAPO (o DESAYUNARSE CON UN SAPO): Encontrarse ya en el mismo comienzo del día con la necesidad de asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.
- Al sapo matutino, a la ración diaria de sapos que llega con el desayuno, hace esta útil referencia PilarCambra al comienzo de su artículo titulado <<La hora del sapo>> y publicado en Expansión&Empleo (un suplemento del periódico Expansión) el 7-5-2005: <<Entra –dicen– en el sueldo de los políticos de todo signo y condición incluir un sapo en su desayuno: la lectura temprana de los periódicos les suministra la ración diaria de críticas.[..] el sapo puede ser mínimo como un renacuajo o gordo y lleno de verrugas como un monstruo medieval. Pero ahí está el bicho: ¡abre la boquita que ha llegado la hora del sapo, colegui!>>.
- También hay las variantes, con significado ligeramente diferente, DESAYUNAR EL SAPO (oDESAYUNARSE CON EL SAPO) y DESAYUNAR [cierto] SAPO (o DESAYUNARSE CON [cierto] SAPO). (El significado de estas variantes se da inmediatamente antes de sus ejemplos, en el apartado siguiente).
Ejemplos de uso de las frases <<tragarse un sapo>>, <<desayunar un sapo>> y variantes:
TRAGARSE UN SAPO
Dicen que es bueno para el cutis tragarse un sapo todas las noches al acostarse uno. Tragárselo al levantarse por la mañana, en cambio, no. Eso dicen que es malo para el pelo: te lo pone blanco. Lo segundo, no tanto, pero lo primero me parece un disparate. Lo dirán de broma.
[Si te dedicas a esa actividad] no tienes más remedio que tragarte un sapo cada día. Pedro J. Ramírez. Radio COPE,6-9-2004.
Eso es tragarse un sapo de considerables dimensiones. Javier Rubio. Radio COPE,11-7-2003.
[La periodista radiofónica Encarna Sánchez, en entrevista de Esmeralda Marugán:] Nunca en mi vida, ni con una empresa he sido acomodaticia, ni con un alto cargo, ni con el más relevante político, ni con la personalidad más destacada, ni… Yo jamás me trago nada que sea un sapo. Yo mando a hacer gárgaras al primero que se pone por delante. Creo que he dado pruebas; hace pocos días di una.[..] No quiero tragarme nada porque no es bueno; no, eso se indigesta. Hay que ser como una es, pero al mismo tiempo educada, comedida, comprensiva, también; porque se puede ser hasta temperamental, pero sin perder los estribos, sin perder el buen gusto, sin perder los principios ni la educación. Interviú,23-10-1995.
TRAGARSE SAPOS: ..no sólo ha de saber recoger triunfos, sino también tragarse sapos. Jaime Campmany. ABC,21-2-1998.
..ha tenido que tragarse un centenar de sapos.. Manuel Martín Ferrand. ABC,27-11-2003.
TRAGAR SAPOS: [La presentadora de televisión Mercedes Milá] Llamó a las puertas del éxito y se le abrieron. Sin embargo, en <<Más que palabras>> ha <<patinado>>,..a pesar de ser una mujer experta en hacer piruetas en sus entrevistas. Ahora está tragando muchos <<sapos>>, pero que nadie crea que se ha rendido. Marisa Perales. Teleguía,17-4-1995.
..ha tenido que tragar sapos y mantenerse firme ante las puñaladas. Cecilia Fleta. El País,5-6-2005 [Domingo].
TRAGAR SAPOS Y CULEBRAS
[En entrevista de María Antonia Sánchez-Vallejo a la cocinera Carme Ruscadella:] -[MAS] Para tragar sapos y culebras, ¿con qué se condimentan? -[CR] Con una buena compañía. El Semanal,3-3-1996.
[En una comparecencia televisiva, habla un travesti (o quizá transexual), con referencia a su relación sentimental malograda:] Y he aguantado, como se dice vulgarmente [en realidad lo que se dice vulgarmente es <<he tragado>>], sapos y culebras. Antena 3 [TV],6-2-2001 [Sabor].
TRAGARSE EL SAPO
Asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo sobreentendido que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.
Las pocas disidencias que hay se tragarán el sapo.. Manuel Lloris. Las Provincias,8-2-1993.
[En la película de 1993 <<Acosada>> (<<Sliver>>), protagonizado por Sharon Stone,] Joe Sterzhas, aunque lo tenía complicado, se superó a sí mismo y ofreció un guión todavía más tramposo [es decir, usa baratos recursos facilones para atrapar la atención del espectador] e infinitamente más anodino que el de <<Instinto Básico>>[filme protagonizado por la misma actriz]. Sharon Stone se apuntó también a la jugada, pero a esas alturas todo el mundo estaba bastante cansado de que le tomaran el pelo con seudoerotismos de tercera y casi nadie se tragó el sapo. Hasta el normalmente correcto [actor Tom] Berenger está para que le tiren de un sexto piso. ABC,9-3-2000.
[Fragmento de un artículo en el que se dice que la cantante dominicana Ángela Carrasco ha ido, en esta visita suya a España, a un programa televisivo de cotilleo: <<Salsa rosa>>, en cuyo plató se sintió completamente extraña, fuera de lugar]. Sus primeras palabras fueron para confesar su incomodidad en el plató de la cadena privada y, a renglón seguido, denunciar la inexistencia en el medio televisivo de espacios en los que desarrollar discursos más o menos sosegados y ajenos al tráfico de intimidades. Ángela Carrasco buscó por la parrilla de todas las cadenas y no encontró ningún programa de esas características; se tragó el sapo y acudió a <<Salsa rosa>>..porque, según afirmó, <<he visto que tiene buenos “ratings” y a algún programa tengo que ir para contar lo que estoy haciendo>>.[..] La presencia en <<Salsa rosa>> –o en cualquier otro programa temático disfrazado de magazín– de personajes ajenos al reparto habitual de la comedia de los famosos es uno de los ejercicios más humillantes a los que el espectador puede asistir en la actualidad. Los excluidos no tienen otro sitio donde ir Jesús Lillo. ABC,30-5-2003 [Guía de Televisión].
No se habla de otra cosa en la cadena [¿de televisión autonómica valenciana?] más que del incidente entre el tal director de cierto programa de variedades y sus compañeros valencianos. Resulta que les llamó, a micrófono abierto, mediocres profesionales y peores personas, sin ningún tipo de remilgo o miramiento.[..] Eso sí, los compañeros valencianos no dicen ni pío y se han tragado el sapo entero. Aunque no le pueden ni ver, aseguran. El Submarino. La Razón,5-1-2001.
TRAGARSE [cierto] SAPO
Asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo referido que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.
Vamos a ver qué sapos me toca tragarme hoy.
No tendría que tragarse esos sapos de los que tanto se queja si se buscara otro oficio. Pero no tienen ningún interés en dedicarse a otra cosa. Y como si quisiera trabajar en otra cosa, podría hacerlo, pues se puede decir que tiene lo que quiere.
–La fórmula de la felicidad es tragarse un sapo al día. –Hombre, alguna fórmula mejor habrá, ¿no? –Que no, que te lo digo yo, que entiendo mucho de esto. Es mano de santo. Te lo tragas y, ¡zas!, más a gusto y más feliz que nada te quedas. Haz la prueba y ya verás. –Pues patenta la idea, hombre. –Es que igual no me dejan. Y no quiero tragarme ese sapo.
DESAYUNAR UN SAPO
Lo siento, pero hoy no quiero desayunar un sapo. Me niego a que se me diga nada. He dicho nada, ¿eh? Por si acaso. No sea que me sueltas sin darte cuenta, por la costumbre, el dichoso sapito.
..algunos han logrado refinarse a base de desayunar sapos.. Ignacio Camacho. ABC,22-6-2004.
DESAYUNARSE CON UN SAPO
..resulta imprescindible que..se desayunen todos los días con un sapo. Manuel Martín Ferrand. ABC,27-6-2008.
[plural: DESAYUNARSE CON SAPOS]: Lo peor de dedicarse profesionalmente a esa actividad es que hay que desayunarse con sapos. ¡Qué asco! ¡Con lo delicado que soy yo para los desayunos!
Estoy empezando a cansarme de tener que desayunarmesiempre con sapos. En realidad estoy ya harto. Más que harto: hasta los mismísimos.
DESAYUNAR EL SAPO (o DESAYUNARSE CON EL SAPO)
Encontrarse ya en el mismo comienzo del día con la necesidad de asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo sobreentendido que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.
–¿Quieres un sapito para desayunar, maridito mío? –No, gracias, déjamelo para mañana, que hoy parece que no me encuentro en condiciones, mejor me desayuno con el sapo mañana. –¿No lo quieres desayunar hoy, que está mejor, más fresco y mejor? –Es que la salud es lo primero. Hoy me parece que hasta me podría atragantar con él y todo. –Bueno; pues para mañana te lo dejo. Aquí dejo el periódico donde viene. Por si cambias de opinión, mira, está en la página segunda, nada más abrir el periódico. –Vale. Gracias. Déjalo ahí. –¡Lindos sapitos del desayuno! –Je, je. Qué bordecilla eres. –Qué va. Las apariencias engañan.
DESAYUNAR [cierto] SAPO (o DESAYUNARSE CON [cierto] SAPO)
Encontrarse ya en el mismo comienzo del día con la necesidad de asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo referido que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.
–A ver, dilecta ayudante y esposa mía –¡qué haría yo sin ti, qué cierto es lo de que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer!–. A ver, amor mío, dime qué sapos tengo que tragarme hoy. A ver, que no me has dado ninguna patada esta noche y me he levantado demasiado relajado y esto no puede ser. Hazme un resumen de la parte de la prensa que más me pueda cabrear, que desayune bien a gusto y contento. –Vamos allá. A ver qué sapito encontramos por aquí. Es broma, ya te los tengo preparados. Son varios; estás de suerte. –¿Varios? ¡Ah, perfecto! ¡Qué cabreo más bueno me voy a coger hoy nada más empezar el día! –¡Claro, como debe ser! –¡No hay nada como desayunar con unos cuantos sapos; digo desayunar unos cuantos sapos de esos tan guay del Paraguay que me tendrás preparados! Venga, vamos con el resumen Delikatessen, o como se diga eso. ¡Hala, me desayunaré con unos cuantos sapos de esos especiales de los lunes hoy! Eso sí, como alguien ose hoy tocarme lo más mínimo los cataplines, digo las tabletas de chocolate, en el ministerio le arreo un soplamocos. Que para eso es uno ministro. Alguna ventaja tiene que tener ser ministro de Merienda con Chocolate, ¿no? –¡Marchando una de sapos de los buenos para el jefe!
–Yo he probado la sopa de rabo de toro y está muy buena. La que no he probado es la sopa de rabo de sapo. ¿Tú la has probado? –La sopa, no. Pero lo que es el desayuno de sapo lo tengo bastante probado, como te podrás imaginar. Casi todos los días me desayuno con alguno de los que me prepara el bebé. –Ya, pero desayunarse con un sapo no mola. Estas cosas con bichos no son adecuadas para el desayuno. Lo que me interesa es la sopa. –¿Es que tienes en mente abrir un restaurante o algo? –No. Lo que tengo en mente es sólo la sopa de sapo. Se me ha ocurrido al acordarme de la palabra sopapo y salirme, en vez de sopapo, sosapo. –Joder, cómo está el personal. ¿Y no tienes mejores cosas en las que pensar? –Pues no. –Qué feliz vives.

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