QUIEN EVITA LA OCASIÓN EVITA EL PELIGRO

Significado de la expresión QUIEN EVITA LA OCASIÓN EVITA EL PELIGRO (o EL QUE EVITA..):  Si se evitan los peligros se evitará la posibilidad de sufrir los daños que se puedan derivar de ellos; la forma de asegurarse el no sufrir el daño que podría causar un peligro es no exponerse a ese peligro.

  • Según las siguientes palabras recogidas por Ramón J. Sender en uno de sus libros, el escritor Gómez de la Serna era un firme creyente en que quien evita la ocasión de sufrir un mal evita el peligro de sufrirlo: “Gómez de la Serna, que era un amante según el viejo estilo mozárabe, confesaba: <<Si alguien se enamora de mi mujer tendrá que suicidarse porque no la dejo un instante sola. Dentro de casa el teléfono está interceptado por un mecanismo del cual tengo yo la llave. Si alguien llama tengo que acudir yo. Si quiere llamar mi mujer a alguien tiene que venir a pedirme la llave y soy yo en todo caso el que llama. No hay el menor riesgo de fraude para mí ni de seducción para ella>>” (Ramón J. Sender. Álbum de radiografías secretas (libro de 1982)).

Ejemplos de uso:

  1. [Argumento de filme (titulado <<La ocasión>>):]  Un matrimonio es asaltado por una banda de <<hippies>>, que viola a la mujer, con lo que ella recupera la sensualidad perdida. Quien evita <<La ocasión>> evita el peligro. Nunca el refranero había sido tan sabio.  Federico Marín Bellón. ABC, 22-12-1999.
  2. Quien evita la ocasión, evita el peligro. Tenemos que tomar medidas para evitar [que la cosa llegue a un punto en que no tenga remedio].  TVE-1,27-11-2007 [serie <<Amar en tiempos revueltos>>].
  3. [Comentario irónico sobre la noticia, dada por un oyente, de que en cierta localidad española bajo gobierno regional separatista no es que no haya bandera española en la fachada de su ayuntamiento (como obliga la ley), sino que ni siquiera hay mástil para ella (y sólo lo hay para las banderas municipal y regional):]  Claro, así, el que evita la ocasión, evita el peligroFederico Jiménez Losantos. Radio COPE,12-9-2007.
  4. [Diálogo ficticio demostrativo que lo mejor para no errar, para no meter la pata por mejor decir, es no tener ocasión de hacerlo, porque quien evita la ocasión evita el peligro:–Me gustaría hacerte una pregunta, si no tienes inconveniente y si tienes tiempo para escucharme un momento. –Mientras no me preguntes la edad ni cosas así, digamos que cosas tocapelotas para entendernos…, no hay problema. Bueno, y cuánto gano tampoco me lo preguntes. Top secret ambas cosas. Bueno, y a qué partido político voto, tampoco. Top secret eso también. Bueno, para decirlo todo, de dinero, de política y de religión no me preguntes nada, ¿eh? Porque no te pienso decir nada. A lo mejor resulta que ni voto, fíjate, el Partido Fetén, que se va a tener que cambiar el nombre al de Partido Fotón, puede quedarse esta vez sin mi voto. Qué hatajo capullos. Así que tú pregunta si quieres, pero de dinero, de política y de lo otro que he dicho, que no me acuerdo lo que era, no. Yo, de todo eso tan delicado, no sé, no contesto. –Tranquilo, que no tiene nada que ver con esas cosas. –Entonces, adelante. Pregunta. Bueno. Ya veremos si te puedo responder, que igual se me ha olvidado algo, igual me he dejado en el tintero alguna cosa tabú para mí. Pero tú pregunta, que por probar no pierdes nada. –¿Sabes lo que es un cool hunter? –¡¿Un quéeee?! Ni puta idea. –Entonces no te puedo hacer la pregunta que verdaderamente quería hacerte, que era la de cuál te parece a ti el mejor cool-hunter del mundo, que es una cosa que me suscita mucha curiosidad. –¿Y me preguntas eso a mí? ¡Pero hombre! ¿Tú me ves a mí cara de saber una cosa así? ¡Y vaya curiosidades tienes tú, dicho sea de paso! A mí se me podría preguntar como mucho, si estuviera dispuesto a aceptar la pregunta –que tampoco lo estoy ya debido a un reciente mosqueo–, de qué equipo soy, si del Real Madrid o del Barcelona. Por poner un ejemplo. Pero a eso tampoco te pienso responder ya, ni se te ocurra preguntármelo porque te respondo menos aún que a esa cosa rara que me has preguntado antes, a esto último no porque no quiera sino porque no sé. “¿Qué si soy del Madrid o del Barça? Je, je. Es que soy muy tímido y lo llevo en secreto, ¿sabes?”. Así no discuto con los madridistas ni con los barcelonistas. Siempre saldría alguna discusión, que ya llevo varias, y no, gracias.
  5. [Diálogo ficticio:]  –¿Te gusta Julio Iglesias? –¿Y a ti, te gusta? –Te he preguntado yo a ti primero. –Ya lo sé. Pero es que para responderte necesito saber si te gusta a ti o no, para responderte que sí si te encanta y que no si lo odias. Je, je. Así no me gano, por culpa de una simple respuesta que a mí no me da frío ni calor el que sea así o asá, el que me veas con antipatía si no me ajusto a tu gusto. Ya sabes: el que evita la ocasión, evita el peligro. Tú dime primero si te gusta el Julito de los cojones, y si dices que sí, que te encanta, entonces yo te responderé: <<¡Hombre, qué casualidad, lo mismo que a mí! ¡Es uno de mis cantantes favoritos!>>. Bueno, esto último, lo de uno de, lo quito no sea que odies a todos los demás y meta la pata diciéndolo. Para qué buscarme ocasiones de desencuentro pudiéndolas evitar.
Cardos entre hierbas y amapolas en el campo de La Mancha en imagen usada para ilustrar la expresión quien evita la ocasión evita el peligro.
Si se tienen tratos con cardos borriqueros, en el sentido figurado de la expresión, puede uno pincharse con ellos, es decir salir escaldado de dicho trato. Quizá no esté de más recordar el consejo de que quien evita la ocasión evita el peligro.

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