Significado y ejemplos de la expresión POR DECIRLO SUAVEMENTE
POR DECIRLO SUAVEMENTE significa por no decir otra cosa peor, por no usar términos mucho más duros (en el sentido de agresividad crítica); para expresar mi opinión de una forma deliberada y artificialmente moderada; usando unas palabras deliberadamente poco duras e incluso un tanto piadosas, con la intención de no herir o no molestar.
Ejemplos de uso:
Quim Monzó dice en la revista Magazine del 19 de diciembre de 2010 que el paganismo lo fascinó en su infancia porque pensaba entonces, como sigue pensando en la actualidad, <<que –por decirlo suavemente– el mundo no fue a mejor cuando el politeísmo acabó sustituido por el monoteísmo>>.
Manuel Rodríguez Rivero se refiere en el periódico ABC (suplemento ABCD las Artes y las Letras) del 14 de octubre de 2006 al exitosísimo libro Los Benevolentes, de Jonathan Littell. Una historia <<con narrador nazi y sexualmente heterodoxo, por decirlo suavemente>>.
Luis Oz firma en el periódico El Mundo del 15 de noviembre de 2009 un artículo en cuyas palabras finales parece adivinarse una subyacente sospecha malpensada (la de que quienes han decidido este nombramiento tienen como objetivo arruinar a la empresa de TVE (la televisión pública española)): <<Nombrar a un director general de 81 años para una empresa que ha invitado a irse a todos los mayores de 52 es, por decirlo suavemente, raro>>.
El periodista Federico Jiménez Losantos, en radio COPE el 8 de enero de 2003: <<En un mercado tan pequeñito como el español, y con lo politizados que están algunos sectores, por decirlo suavemente…>>.
Federico Jiménez Losantos, en radio COPE el 26 de febrero de 2004: <<Es que no son más tontos porque no entrenan. Viven acongojados, por decirlo suavemente. ¡Qué cosa!>>.
Federico Jiménez Losantos, en radio COPE el 21 de mayo de 2009: <<Por decirlo suavemente, la gestión mediática de este escándalo [en que se ha visto involucrado el Partido Popular]..no está siendo muy acertada>>.
Federico Jiménez Losantos mantiene el 6 de enero de 2003 un díalogo en radio COPE sobre el hecho de que los telediarios españoles a veces los cierran, e incluso los abren, con publirreportajes (<<de una película americana o de un Rolling Stone que viene por ahí…>>): -[José Luis Balbín]..o de un Rolling Stone [un componente del grupo The Rolling Stones] que viene por ahí… ¡Publirreportajes puros! ¡Y los dan como información! -[Federico Jiménez Losantos] Porque se lo dan hecho. Las productoras se lo regalan. -[José Luis Balbín] ¡Pero puede ocurrir que uno lo vea en tres televisiones diferentes!.. ¡A mí me parece de un desparpajo…! -[Federico Jiménez Losantos] Por decirlo suavemente. Y en televisiones privadas, podrían decir que..tal y cual…, pero es que en las públicas ve usted el mismo publirreportaje*, a veces absolutamente falso, rastrero, embaucador y farsante.. Te meten..lo que pasa por cultura y es publicidad barata,..en fin, basura. [* Justo al día siguiente, el 7 de mayo de 2003, la cadena pública TVE cierra su Telediario 1 con un extensísimo publirreportaje sobre el quinto libro, todavía no lanzado al ávido mercado, de la serie infantil Harry Potter. En el rollo macabeo se habla de una <<extraña fuga de dos ejemplares>>, que habrían aparecido en un campo cercano al taller donde estaban siendo imprimidos los libros. Con olfato de sabueso, dice la voz del rollo que se pensaba que podría tratarse de un montaje destinado a perjudicar la normalidad de la comercialización de la cosa. Y, a propósito del montaje de verdad, el del rollo de los libros escapados de su sitio antes de tiempo, se endilga a continuación una píldora publicitaria compuesta por la supermillonaria autora –una rubia que firmaba libros entre sus admiradores del mundo y sobre la que no se olvidó repetir lo de que estaba en el paro antes de protagonizar su histórico bombazo editorial–, los libros precedentes, que arrasaron como nunca antes lo había hecho nada, y cómo todo indicaba que el éxito de la quinta entrega iba a ser tan espectacular como era natural que fuera, sobre todo con unos publirreportajes así de largos en horario de máxima audiencia, aunque esto último no se dijo pero podría añadirse, por decirlo suavemente, como improcedente elemento decorativo de un <<todo a veinte duros>> de la envidia].
Diego Sánchez de la Cruz firma el día 22 de junio de 2016 un largo artículo en el periódico Libertad Digital sobre, según se dice en el título del mismo, el hundimiento de la economía de Chile por parte de Salvador Allende, el marxista-leninista (muy admirado por un líder político que dicen que acabará gobernando España antes o después) que dirigió el país sudamericano entre 1970 y 1973. Sobre el gran admirador de Stalin que fue el citado gobernante totalitario chileno escribió en 2005 Juan Carlos Girauta en Libertad Digital que los simpatizantes de la figura de Allende se van a llevar una <<desagradable sorpresa, por decirlo suavemente>>, con un libro publicado sobre él por el profesor Víctor Farías, en el cual éste da informaciones espeluznantes sobre este izquierdista radical enemigo de la libertad y de la propiedad privada, como su gusto por las ideas nazis sobre cuestiones raciales.
Este jardín, dicho sea con todos los respetos, es una mierda. Como lo pienso lo digo. Tiene al fondo, en el suelo, y detrás del largo tallo horizontal de la parte inferior derecha, una manguera. Y eso no puede ser. No puede ser que esté esa manguera ahí –que es blanca y casi no se ve pero está ahí– porque si pasa un bombero y tropieza, ¿qué? Negligencia en grado sumo se llama eso, vamos. Y no te digo nada la que se puede liar si no lleva el casco. El bombero, digo. Como para cantarle las cuarenta al cuidador de este jardín. Como mínimo. Qué irresponsabilidad, por decirlo suavemente. Menuda chapuza. Así va España (que es el lugar en el que está el escenario de la foto bajo estas líneas).

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