MAL DE MUCHOS CONSUELO DE TONTOS

Significado de la frase MAL DE MUCHOS CONSUELO DE TONTOS:  El mal (o un mal determinado) resulta menos doloroso y es más llevadero para los espiritualmente mediocres cuando es mucha la gente que lo sufre; el hecho de que sea mucha la gente afectada por el mal (o por un mal determinado) sirve de consuelo a la gente espiritualmente mediocre que lo padece (a los llamados <<tontos>>, que no tienen por qué serlo necesariamente, ya que basta para consolarse con ser envidioso o mezquino en particular o de espiritualidad mediocre en general).

  • También se dice dejando la segunda parte sobreentendida: <<mal de muchos…>>.
  • Manuel Alcántara, que es un gran humorista además de un gran poeta y articulista, analiza este chusco fenómeno en el periódico La Verdad del 20 de junio de 2009. Habla ahí de un clásico comportamiento mil veces presenciado: el de quien cuenta que Fulano o Mengano se ha muerto, tienen un cáncer o se ha arruinado. Con el significado supuesto de: <<fíjate, pobrecillo; con lo guapo, joven y rico que era; qué mala suerte>> y el significado real de: <<¡pues me alegro mucho; que se joda!>>: <<Cuando viene una mala época colectiva, ya que el mal de muchos solo puede ser consuelo de tontos si los tontos son mayoría, la gente se conforma porque remite la envidia. ¿Sabes quién lo está pasando muy mal?, nos dice alguien. A continuación nos cita el nombre de algún constructor notabilísimo>>.
  • El mal ajeno como consuelo del mal propio (por ejemplo una no admitida pero sospechada inferioridad propia) aparece mencionado por María Penedo en la revista Teleguía del 30 de enero del 2000, donde con referencia a la guapa y joven presentadora de televisión Nuria Roca dice que al examinar unas fotos suyas que han sido publicadas recientemente no se advierte ningún problema de celulitis. Para añadir a continuación que ese hecho suscitará como típica reacción inmediata la del consuelo de pensar que es tonta: “Típico y manido consuelo el que surge a bote pronto –<<bah!, padecerá estulticia>>– ”. Así suele ser: si no tiene celulitis, por lo menos que tenga una estupidez que nos permita consolarnos de sí tenerla nosotros (la celulitis, además de la estupidez, ya que sólo se consuelan así los tontos).
  • He aquí una referencia al hecho de la satisfacción que produce en el tonto el mal sufrido por los demás, como por ejemplo el mal de la estupidez (así compartida por ambas partes): <<Ya sabíamos..la estupidez..de la naturaleza humana, pero las Redes han puesto en nuestras manos la posibilidad de escenificarlo y cuantificarlo. Apunta François Bousquet en la revista Boulevard Voltaire que hasta la aparición del 2.0 [internet] los idiotas no salían de su pueblo, pero que ahora recorren el mundo, entablan relaciones entre ellos y dan vida a la multinacional de la estupidez. Eso, añade el escritor, les produce una inmensa felicidad. Consuelo de tontos es, en efecto, el mal de muchos: siempre son unos estúpidos, dice, quienes cuelgan a otros estúpidos en su muro de estúpidos. Tocqueville [el humanista y político francés Alexis de Tocqueville (1805-1859), autor de varios libros de filosofía política entre los que destaca “La democracia en América”)]..lo llamaba proceso de igualación democrática>> (Fernando Sánchez Dragó. El Mundo,28-1-2018).    
  • El director teatral Jorge Eines le da la vuelta a la frase en el periódico El Mundo del 7 de marzo de 2003: <<mi abuelo, contra toda esa sabiduría popular tan empecinadamente equivocada, había acabado por comprender que mal de muchos es consuelo de sabios>>.

Ejemplos de uso de la frase:

  1. César Vidal habla en radio COPE el 6 de octubre de 2004 del apoyo político del gobierno español (supuestamente de derechas) de José María Aznar a la guerra de EE.UU. contra el régimen del dictador iraquí Sadam Husein, un apoyo que provocó multitud de manifestaciones callejeras protagonizadas por elementos de izquierda cuyo principal grito de guerra fue el de <<¡No a la guerra!>>. Y dice sobre los actores de izquierdas  bautizados despiadadamente, por su activismo político, como <<los titiriteros filósofos>>: <<No crean ustedes, aunque mal de muchos, consuelo de tontos, que solamente nuestros <<titiriteros>> eran los que hacían política con la historia del “no a la guerra”. De hecho, Michael Moore, que es este señor millonario, gordito y bonachón que aparece de vez en cuando haciendo documentales cuyo parecido con la realidad suele ser pura coincidencia, es decir como casi todas las películas de Hollywood, acaba de publicar un libro que se titula ¿Volverán a confiar en nosotros?, con interrogantes, y por supuesto vuelve a arremeter contra el actual presidente de Estados Unidos>>.
  2. Juan Manuel de Prada analiza en la revista XL Semanal del 1 de septiembre de 2013 la en su opinión engañifa política construida para saquear los bolsillos de la gente. Una engañifa para cuyo triunfo ha sido necesario destruirla intelectual y moralmente (es decir, fomentar en ella tanto la estupidez como la inmoralidad y la vileza). Según el escritor y articulista, la propaganda gubernamental destinada a saquear a los obligatorios contribuyentes a las arcas del estado ha triunfado finalmente porque ha logrado que <<interioricemos que las calamidades, cuando son compartidas, se convierten..en remedios benéficos (ya se sabe: mal de muchos, consuelo de tontos)>>.
  3. Manuel Lloris escribe en el periódico Las Provincias del 29 de marzo de 1994, en artículo titulado <<Residencias de ancianos>>, sobre estos lugares destinados al alojamiento de ancianos, y en los que esperan la muerte tanto ancianos que no tienen familia como otros cuyas familias no pueden y/o no quieren cuidarles. En su opinión, a los viejos no les gustan dichas residencias. Y en su opinión el lugar idóneo para los viejos no son tampoco las residencias, sino el mundo exterior y poblado de gente de diferentes edades. Porque, según explica: <<La compañía idónea del anciano no son los jóvenes, pues éstos le recuerdan a la vez su propia juventud, su presente decrepitud y el hecho de que se quedarán cuando él se marche; pero tampoco lo es la vejez, espejo deprimente de sí mismo. Ya se sabe, mal de muchos, consuelo de tontos>> (es decir, habría que ser tonto para consolarse de la vejez propia viendo la de los demás viejos en una residencia. Sólo teóricamente vivir en una residencia de ancianos podría suponer un consuelo para el anciano, al poder éste tener permanente constatación de que hay muchas otras personas que, como él, son víctimas del mal de la vejez. En la práctica, no es fácil que tal consuelo pueda producirse).
  4. Manuel Lloris comenta en el periódico Las Provincias del 11 de mayo de 1996 que se producen últimamente acentuadas oscilaciones en el valor de la peseta, cosa que no le parece buena (dice que la peseta <<está como un cencerro>>). Y añade: <<Claro que lo mismo podría decirse del dólar y de otras monedas, pero mal de muchos consuelo de tontos>>.
  5. Julián Marías dice en la revista Blanco y Negro del 28 de abril de 1996 que en 1944 se realizó en España la película <<La torres de los siete jorobados>> con medios extraordinariamente limitados pero con un resultado muy interesante debido a la imaginación y al acierto con que se hizo. Comenta a continuación que en la actualidad los recursos de que se dispone son mucho mayores, cosa en principio buena, pero que ya no es tan buena cuando se confía exclusivamente en ellos, porque las consecuencias son desastrosas. Una observación que remata diciendo: <<Esto no es exclusivo de España, pero ya se sabe que mal de muchos…>>.
  6. Con gran frecuencia, el conocimiento de que el propio mal se encuentra también en otros supone cierto consuelo (<<no soy el único, la mala fortuna no se ha cebado exclusivamente en mí>>) o, al menos, no acentúa el desconsuelo, como fácilmente puede hacerlo la constatación de lo contrario (<<¿por qué yo?, ¿por qué precisamente yo, con tanta gente como hay?>>). Así, en la revista El Semanal del 6 de noviembre de 1994 se dice, al hilo de la alusión a lo todopoderosa que se ha convertido la influencia de la televisión en la gente, que se ha sofisticado extraordinariamente su maligno poder de manipulación y uniformización de conciencias y criterios y de propagación de los vicios, favorecido esto último, para mayor nocividad, por el hecho de que la contemplación de tanta mediocridad humana fomenta <<la autoindulgencia por aquello de “mal de muchos…”>>. Es decir, un telespectador que tenga conciencia del carácter basuriento de los contenidos televisivos o de determinados contenidos de la llamada caja tonta en vez de caja entontecedora, si supiera que hay muy pocos que ven las porquerías que él ve, podría sentirse avergonzado de sí mismo, pero en cambio al saber que esos programas infectos los ve casi todo el mundo, se siente respaldado por el hecho de que la opinión mayoritaria no puede ser crítica con la gente como él, y la conciencia de ese hecho le tranquiliza y le permite tragarse su amada telebasura sin pudor.

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