TRANQUILIDAD Y BUENOS ALIMENTOS

Significado de la frase TRANQUILIDAD Y BUENOS ALIMENTOS:  Forma de proceder en la que se intenta no incurrir en acciones y/o comportamientos que perjudiquen a un especialmente recomendable sosiego y ausencia de preocupación, angustia, nerviosismo o cualquier otra perturbación negativa del estado de ánimo.

Ejemplo de uso:  Hoy tenemos que recuperarnos del duro día de ayer. Hoy, tranquilidad y buenos alimentos: nada de fatigas prescindibles.

Otros ejemplos de uso de la frase:

  1. Ayer fue un día muy ajetreado. Hoy tenemos que recuperarnos; así que tranquilidad y buenos alimentos.
  2. A mí no me gusta irme por ahí a pasar fatigas en las vacaciones: ni me gusta ir a las playas a tomar el sol, ni ir a conocer nuevos países ni nada de eso. No, no. Todo eso no es para mí. Yo, en vacaciones, yoga ibérico: comerme mi paellita acompañada de mi vinito mientras veo en la tele el ciclismo… Y después, para completar la sesión de veraneo, hala, al yoga made in Spain: a mi siestorra de una hora mínimo para hacer la digestión tranquilamente y sin apresuramientos ni cosas de la vida moderna. Tranquilidad y buenos alimentos es mi lema. Las vacaciones son para descansar, no para cansarse más de lo que ya estaba uno. Bueno, en mi humilde opinión. Quien las disfrute más cansándose más, pues para los gustos son los colores.
  3. [En transmisión de partido de fútbol mundialista Ucrania-España, comentario hecho a modo de consejo a los jugadores españoles:]  Tranquilidad y buenos alimentosAndrés Montes. La Sexta [TV],14-6-2006.
  4. [Con referencia al equipo español de fútbol Deportivo de La Coruña, que jugará mañana contra Noruega en partido de la Champions League:]  [Los jugadores] se han alejado del mundanal ruido en busca de tranquilidad y buenos alimentos.  TVE1,25-8-2003 [Telediario 1].
  5. [El campeón ciclista español Miguel Induráin no parece estar muy interesado en participar en los Juegos Olímpicos de Atlanta el próximo año (1996). Hay motivos para dudar que lo esté. Tras ganar en 1995 su quinto Tour de Francia (la carrera ciclista más importante del mundo, la de mayor prestigio), le quedan muy pocos años de vida profesional al máximo nivel y no puede demorar el intento de conseguir lo que nadie ha conseguido hasta la fecha: ganar seis Tours. Él, además, los ganaría seguidos; toda una hazaña, quizás irrepetible en los años venideros. Para tener las mayores probabilidades de victoria es necesario en el ciclismo actual centrarse en una sola competición, que es lo que él ha venido haciendo: centrarse en el Tour. La competición de Atlanta se celebrará tan sólo una semana después, no se habrá recuperado suficientemente del esfuerzo realizado en Francia. El circuito en el que se desarrollará, llano, no será el idóneo para sus características y sí para las de los velocistas, que posiblemente centrarán su preparación en los Juegos. También tiene otros compromisos importantes, como el Campeonato del Mundo, que nunca ha ganado y que nunca ha faltado en ningún otro gran campeón ciclista. En los momentos en que se vislumbraba la posibilidad de que Induráin no se clasificara para los Juegos, no parecía existir preocupación por ello entre los integrantes de la selección profesional española, y el supuestamente primer interesado, Miguel Induráin, muestra un talante alegre y festivo que no se ve disminuido un ápice por el siguiente comentario sombrío que le hace un periodista del diario ABC:]  No hubo crispación en el seno de la escuadra española cuando se tramitaba la clasificación oficial de la prueba de aficionados y se manejaba la sospecha de que España no había entrado entre los 34 primeros países que tienen derecho a participar en Atlanta. Más bien, todo lo contrario. Tranquilidad y buenos alimentos./ Cuando el sábado [dos días antes de hacerse este comentario (el 7-10-1995)] llega Induráin a la cena, ABC le comenta el caso. “Es posible que no puedas correr en los Juegos si no es con una wild card (invitación directa)”.  “¿Es así? No sé cómo está la reglamentación, Pero si es como se dice, pues fiesta, ¿no? [= celebremos el buen resultado obtenido por la selección española profesional (la selección de aficionados no lo ha tenido)] y olvidémonos de Atlanta”, responde el campeón.  J. C. C. ABC,9-10-1995.

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