SIC TRANSIT GLORIA MUNDI

SIC TRANSIT GLORIA MUNDI es frase latina que literalmente significa <<así pasa la gloria del mundo>> y con la que, tras la referencia a un caso de motivo para la alegría o la felicidad de alguien o algo finalmente malogrado, se pone de relieve que ésa es característica inherente a la vida: el que nada gozoso en ella, aunque sólo sea por el hecho de su inevitable final, pueda durar demasiado.

  • También se dice en la forma abreviada SIC TRANSIT.

Ejemplos de uso:

SIC TRANSIT:

  1. me resulta imposible creer que los madrileños, tras cuatro años de martirio, suciedad, manteros, nomenklatura, carriles velocipédicos, huelgas de taxistas y barrenderos, vídeocámaras, drones, parquímetros impracticables, chalecos amarillos de esos  agentes de movilidad que suelen serlo de inmovilización y cursiladas de podemitas [= del partido político Podemos], puedan revalidar con sus votos el bombardeo de disparates padecido por la ciudad a la que Antonio Machado llamó rompeolas de todas las provincias españolas [Madrid]./ Eran otros tiempos, claro.. Sic transitFernando Sánchez Dragó. El Mundo.es,22-2-2019 [blog <<Dragolandia>>].

SIC TRANSIT GLORIA MUNDI:

  1. [Fragmento de artículo titulado <<Infierno de cobardes (Era mi España)>>, en el que se trata de la deriva destructiva en todos los órdenes de la que España se ha visto aquejada desde la llamada Transición (del régimen autoritario de Francisco Franco, terminado con su muerte en 1975, a la supuesta democracia actual):]  Mas, en realidad, desde la Transición nuestro país no estaba siendo dirigido hacia una apoteosis patriótica.., sino hacia la chatarra interestelar.., hacia el agujero negro de un populismo luciferino, hacia los escoriales globalistas donde aliens rojos de toda calaña devorarán nuestros huesos. Del infinito al cero, del incienso al azufre luciferino, del nacionalcatolicismo al rojopopulismo: sic transit gloria mundiLaureano Benítez Grande-Caballero. Alerta Digital,20-5-2017.
  2. [Diálogo ficticio entre un progre (antitradicionalista) y un tradicionalista (apodado cariñosamente <<Facha>>), cada uno de ellos instalado en su respectiva trinchera de las dos Españas (al primero no hay quien lo saque de que todo va de puta madre y al segundo no se le cae de la boca lo de <<¡cómo está el mundo, Facundo!>>), pero que, ello no obstante, todavía no se han deseado mutuamente la muerte ni se han retirado mutuamente el saludo:-[Progre] Échame un discurso de los tuyos, Facha, que hace tiempo que no me toca nadie las narices con rollos patateros de fascistas. -[Facha] Eso está hecho. Espera, que me sacuda un poco la caspa fascista de los hombros. A fascista trasnochado ya sabes que no me gana nadie. ¡Viva España! Y precisamente una cosa que acabo de ver en la tele me sirve para darte una buena dosis de medicina patriótica, que es la que menos te gusta y más te jode a ti; aunque no sé yo, ahora que lo pienso, si a ti mi crítica postura al respecto te parecerá patriótica. Vamos a verlo. Se trata de lo siguiente. El otro día hablaban con insistencia en no sé qué canal de televisión, varias mujeres que iban apareciendo sucesivamente en pantalla, sobre no sé qué en lo que no paraban de usar una de las palabras de moda: <<conciliación>>. Con el significado de <<manera de conseguir que una mujer y su pareja, no necesariamente un hombre, o viceversa, puedan trabajar fuera del hogar y a la vez atender a su familia y llevar su casa con eficacia o sin volverse locos o, si no tienen hijos, atender a las tareas del hogar de una forma igualitaria y tal y cual>>, que es lo que yo deduzco a pesar de la poca atención que pongo cuando empiezan con estas historias para no dormir de ahora, tan terroríficas como aburridas. Terroríficas y aburridas para mí quiero decir, claro. Porque no me chupo el dedo, y sé, si me permites la prepotencia de saberlo, que no es sino un término manipulador más de los que, junto al número uno de todos ellos –que es el de <<igualdad>> (ex aequo con el de <<democracia>> y <<democrático>>)–, integran el repertorio terminológico al uso para el sibilino envenenamiento mental colectivo en aras de la mejor basurización colectiva y consecuente destrucción social posible. Este, el de la dichosa conciliación, es un problema que no existía en los buenos tiempos, cuando para que una familia pudiera satisfacer sus necesidades vitales cabalmente y vivir decentemente bastaba con que sólo una de las partes del matrimonio, el hombre o la mujer, trabajara fuera de casa. Como lo natural y de toda la vida ha sido que la mujer críe a los hijos, lo habitual era que fuera el hombre quien trabajara fuera de casa. Ahora igual lo políticamente correcto es decir que lo natural es que quien dé de mamar sea el hombre y quien lleve los cuartos a casa sea la mujer, pero yo creo que se cae por su propio peso que esto de natural, en términos tanto de lógica como de herencia genética, tiene lo que yo de Papa. Los papeles masculino y femenino en el mundo tradicional anterior al caótico y desquiciado actual, en el que todo se ha puesto al revés de como es lo natural y hasta ahora ha sido considerado lo normal, y en el que mientras se fomenta lo artificial y lo aberrante y lo perverso o insano se criminaliza lo natural y lo moralmente sano, estaban claramente definidos y establecidos: la mujer se encargaba del hogar y de la crianza de los hijos y el hombre llevaba el dinero a casa. Que ya digo que no es que no pueda la mujer ser la que lleve el dinero a casa y el hombre ser el amo de casa, pero convendrás conmigo en que eso tiene toda la pinta de ser el mundo al revés, ¿no?, y algo me dice a mí, además, que a las mujeres no les gustaría eso demasiado, mientras que la posibilidad de que los dos ganen dinero está muy bien en términos de independencia económica de ambos, pero tiene el precio de que así te cargas la familia, al menos la familia como Dios manda, que es aquella en que son los padres quienes se ocupan de criar a los hijos y bien criados, de lo cual a su vez se deriva a medio o largo plazo que te cargas la sociedad de la que la familia es el pilar fundamental (bueno, claro, está también la posibilidad de no emparejarse, o de no emparejarse más que para fornicar y adiós, muy buenas, sin tener hijos. Pero así te cargas la sociedad todavía más, porque te autoexterminas de todas todas). En ese sensato y tranquilo modelo social de fifty-fifty, ahora considerado intolerable e injusto y hasta demonizado en nombre de la sacralizada igualdad, se podía tener incluso familia numerosa y sacarla adelante con éxito: tres o muchos más hijos (los humildes padres del cantante Manolo Escobar, un matrimonio en el que ella se dedicaba a la crianza de los hijos y a las labores del hogar, tuvieron diez hijos en los difíciles años que siguieron a la guerra civil terminada en en 1939). Sin problema. O sin mayores problemas. Sin mayores problemas en el sentido de poder llegar a fin de mes, que aunque fuera con apuros, llegarse se llegaba. Hoy día no es así, porque está muchísimo más difícil ganarse la vida: incluso trabajando los dos, esposa y marido, fuera de casa, es difícil para un autóctono poder tener dinero suficiente para satisfacer las necesidades de una familia incluso de sólo uno o dos hijos (más hijos es un <<lujo>> al alcance de muy pocos). ¡Ah, qué tiempos aquellos bonitos, sencillos y tranquilos y que se fueron para no volver! ¡Quién pudiera volver a ellos! En fin. ¡Sic transit gloria mundi!

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