A Mí QUE NO ME DIGAN

La expresión A Mí QUE NO ME DIGAN es:

  1. Fórmula usada para resaltar la obviedad de algo que se considera meridianamente claro, y por ende incuestionable e inobjetable [y que se menciona antes o después].
  2. Fórmula usada para expresar disconformidad y rechazo a algo que no se encuentra convincente [y que se menciona antes o después].
  • He aquí, como curiosidad, un ejemplo de uso con sentido literal (tomado de una entrevista de Manuel Rivas al entrenador de fútbol Arsenio Iglesias):  -[Manuel Rivas] Hay quien sostiene que es bueno para los jugadores hacer el amor antes de jugar. -[Arsenio Iglesias] Yo creo que lo que hay es mucho rompehuevos, ¿entiendes? Todo puede ser bueno en su momento justo, pero a mí que no me digan eso. ¡Que no me rompan la cabeza, que no nos vuelvan locos!.. Mira, hay mucho listo. ¡Que no me compliquen la vida! (El País Semanal,27-3-1994).

Ejemplos de uso:

Fórmula usada para resaltar la obviedad de algo que se considera meridianamente claro, y por ende incuestionable e inobjetable [y que se menciona antes o después].

  1. Doña Caralipa..se desayunaba de tenedor, al objeto de marcar en todo momento las precisas distancias. A la gente, si no se la mantiene a raya, se le pueblan los sesos de ideas disolventes y, lo que una dice,..siempre ha habido ricos y pobres, ¡a mí que no me diganCamilo José Cela. Nuevas escenas matritenses (libro de 1965).
  2. [Resumen del texto precedente: Las verbenas han decaído mucho]. A mí, que no me digan pero esto de que las verbenas sean como el desierto de Sahara.., es mala señal. Tiempo al tiempo.  Camilo José Cela. Nuevas escenas matritenses (libro de 1965).
  3. A mí que no me digan, pero esto de la higiene es muy peligroso; el agua, con esto de la higiene, no trae más que miasmas y lombrices portadoras de gérmenes: el germen del tifus, el germen del paludismo,..  Camilo José Cela. Nuevas escenas matritenses (libro de 1965).

2  Fórmula usada para expresar disconformidad y rechazo a algo que no se encuentra convincente [y que se menciona antes o después].

  1. ..yo tengo una vecina, la doña Encarna, que su marido está empleado en el gas, que..caza gatos para después divertirse atufándolos en el hornillo del gas.[..] Ella dice que son experiencias y que nosotras somos unas incultas pero, a mí, que no me digan. ¡Pobres gatos! Algunas mañanas tiene en el cubo de la basura hasta tres o cuatro gatos muertos.  Camilo José Cela. Nuevas escenas matritenses (libro de 1965). 
  2. [En transmisión de partido de fútbol Ucrania-Italia, respuesta al compañero de comentarios al decir éste que el estadio muy está lleno:]  Sí, pero hay asientos vacíos, ¿eh? A mí que no me digan que están todas las entradas vendidas.  Jesús Carrillo. La Sexta [TV],30-6-2006.
  3. [Fragmento de conversación recogida en el libro de Fernando Reinares <<Patriotas de la muerte. Quiénes han militado en ETA y por qué>> (editorial Taurus) (habla un guipuzcoano y hablante de vascuence):]  <<Te dabas cuenta de que, joder, de que tú no eras español. Así de claro. Decías: pero yo ¿qué chorra tengo que ver con los de Segovia, por ejemplo? Y no tengo nada en contra de los de Segovia./ Pero es que yo me daba cuenta de que… decíamos: ¡pero si es que es imposible! ¡Somos totalmente distintos! Ni comemos, ni dormimos, ni nuestros excrementos son iguales. El idioma es distinto./ Y yo decía, bueno, si yo veo a diez personas o a cien personas en la playa desnudas, yo no tengo ni idea de quiénes son hasta que me hablan. Cuando hablan, digo: ¡joder, pues son ingleses o son lo que sea!/ Entonces a mí que no me digan que soy igual que uno que es de Andalucía, porque yo no soy igual, joder. Mis genes tienen que ser de otra forma>>.  S. Andía. La Razón,27-5-2001.

Ejemplo suplementario de uso:

Venir en verano por aquí, por estos secarrales de la foto de abajo, huyendo del calor es una solemne tontería, a mí que no me digan. Cierto que alguna sombrita que otra buena se podrá encontrar, de alguna encina u otro árbol misericordioso que haya por las cercanías, y al que se llegue cual si se llegara a un oasis en el desierto. Pero un par de metros cuadrados de sombra como mucho no compensan el desplazamiento, por pequeño que sea, en busca de sitios fresquitos. Los hay mucho mejores. Casi todos. Esto es inhóspito. Hay que irse a otro sitio a refrescarse. Desde luego, si uno aquí se pierde alguna vez, que no le busquen a uno por estos lares porque es metafísicamente imposible que le encuentren, y no precisamente porque se haya escondido entre la vegetación, je, je. Ni aunque hicieran desfiles de majorettes, vamos, que dicen que los van a hacer muy cerca de este camino, dicho sea de paso, pero no por un camino sino por los bancales, hala, ahí a lo bestia para hacerlo más original y sensacionalista, para que la gente diga: «si serán idiotas los organizadores, vaya un sitio que me han ido a elegir para hacer desfilar a las pobres muchachas, como si no hubiera mejor sitio, no te amuela; es que todo lo que se organiza hoy en día es en ese plan de llamar la atención y de provocar comentarios, aunque sean malos (lo de que hablen de mí aunque sea mal), siempre intentando escandalizar y dar la nota todo el que quiere conseguir fama; podrían coger pico y pala y trabajar en vez de tanto cuento del show, ¿no?; pero, claro, mientras les rían las gracias, pues lo seguirán haciendo, y seguirán sin venirse por aquí a repoblar, que es lo que tendrían que hacer; a plantar árboles los ponía yo a todos durante una temporada larga si mandara, ya verías como se les quitaban las ganas de hacer el gilipollas; que aquí lo que sobran son gilipollas, siempre lo he dicho yo eso, y mientras no se me demuestre lo contrario, que lo dudo que se me pueda demostrar, eso va a misa, ¿o no tengo yo más razón que un santo al decir esto tan evidente y tan sabido por todos siempre y cuando le excluyan a uno de la larga lista de los forofos de la gilipollez?». Y por si no fuera suficiente con lo hostil y aburrido de esta naturaleza, la modernidad contribuyendo a humanizar el paisaje: una torre de alta tensión al llegarse a lo alto, en vez de haber ahí un puesto de sandías frescas o uno de helados y bebidas frías, que es lo que se agradecería, y no metal y ondas electromagnéticas, para no variar: «¡venga, metal y electromagnetismo por aquí también, que no decaiga la cosa!». Un sitio horrible. Si es que no hay más que verlo. Verlo con ojos de persona normal, claro, no con ojos de ver lo que uno quiera. Es incomprensible cómo puede haber gente que se venga aquí a esta cuesta a pasar las vacaciones de verano, como sin duda la habrá por aquello de que hay gente para todo. Con razón se dice que hay gustos que merecen palos. En fin, que lo dicho: si uno se pierde y quieren buscarlo con probabilidades de encontrarlo, que lo busquen mejor por Copacabana los días pares, y por Ipanema los impares.

Reseco camino rural cuesta arriba en la desolada llanura manchega, en una imagen usada para ilustrar la expresión “a mí que no me digan”.
Este pedregoso y polvoriento camino ni aunque condujera a una piscina maravillosa rodeada de verdor le podría gustar a ningún caminante o ciclista, a mi que no me digan. Esto no es un camino, es el calvario de La Mancha, para recorrerlo cayéndose medio muerto cada pocos metros, de falta de atractivos y golpes de calor.

FRASE RELACIONADA:

(con el significado primero)

DOS Y DOS SON CUATRO