Significado y ejemplos de la expresión LLEVAR LOS PANTALONES
LLEVAR LOS PANTALONES significa ser quien más manda (en una pareja de hombre-mujer).
Ejemplos de uso:
En una casa donde el abuelo era un mueble sobre ruedas y los pantalones los llevaba mamá.. Aquilino Duque. La luz de Estoril (novela de 1965).
[En entrevista de Empar Prieto a la presentadora Teresa Viejo, casada con Pelayo Rubio:] -[EP] ¿Quién lleva los pantalones en su casa? -[TV] Yo, naturalmente. Diez Minutos,13-10-1995.
[En entrevista de Joseba Elola al dúo musical femenino Azúcar Moreno:] -[JE] ¿Cuál es el mejor invento del siglo? -[AM] La libertad de que gozan las mujeres. La mujer de hoy en día es librepensadora, ya no depende de los hombres. Las tías de ahora ganan más dinero que los hombres, y son, en muchos casos, las que llevan los pantalones. El País Semanal,26-5-1996.
[Palabras en una <<Carta al director>> (del periódico en el que se publican):] ..para que nadie dude de que es él [el ex alcalde de Marbella] quien lleva los pantalones en su otra casa, que es la del Ayuntamiento de Marbella, el cinturón lo tiene muy, pero que muy apretado. Enrique Stuyck. ABC,11-8-2003.
En [la región de] la Mancha, en los años veinte y treinta, eran cientos las mujeres que llevaban los pantalones en sus hogares y mi madre y mis tías eran de aquéllas, con un encanto singular, pero sin tapujos. Se habían ganado y suplantado a sus hombres de forma ejemplar, aunque no sabría decir si abusiva, pero esos hombres eran dichosos y para nada se sentían disminuidos, lo puedo asegurar. El poder femenino en las casas manchegas era impuesto bajo una técnica mixta de lágrimas y exigencias que no tenían más que ser acatadas con escasas protestas por parte de los sojuzgados. Francisco Nieva. ABC,29-10-1995.
El caso es que en España todavía seguimos utilizando el tópico de quien lleva los pantalones como equivalente de poder, una demostración de arrogante virilidad para descubrir que, en realidad, quien los lleva es la mujer. Al final, lo que se quiere decir es que se tiene más cojones que nadie, regresando a esos chistes de colegio en los que cuando se juntaban un inglés, un francés y un español, éste lo solucionaba todo tirando de testículos, lo que nos devuelve a una glorificación atávica de las condiciones del macho que en este mundo de varones domados, corrección afeminada a merced de la ayuda de la viagra, no deja de ser una paradoja, pues se podrán mostrar muchos bigotes, pero a la hora de la verdad, el español moderno no deja de ser un pichafloja con los pantalones apretados que acaban provocando disfunción eréctil. Jorge Berlanga. La Razón,28-5-2003.
[Una mujer compra un teléfono móvil sin avisar a su marido. El marido estaba de acuerdo con ella sobre la conveniencia de realizar esa compra, pero esperaba ser él quien tomara la decisión final. La mujer relata la reacción del marido:] ..Qué sorpresa [la de mi marido] cuando al día siguiente [de hablar sobre la conveniencia de comprarlo], al volver del trabajo, se lo encontró [el teléfono]. El enfado sustituyó a la sorpresa. Él lo había consentido, pero confiando en que le darían tiempo para pensárselo.[..] Su ego sufría*. Montse Solé. Las Provincias,7-8-1995. [*El artículo tiene como encabezamiento o título «En mi casa, los pantalones los llevo yo«, palabras puestas en boca del marido del relato. Por ser el marido quien lleva los pantalones en su casa, es a él a quien corresponde tomar las decisiones de cierta importancia. El atrevimiento de la mujer causa el enfurruñamiento del marido, que deja de hablarla por breve tiempo].

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