HUMOR DE PERROS

Significado de la frase HUMOR DE PERROS Es forma enfática de <<malísimo humor>>; humor malísimo, situado en los terrenos del cabreo y la furia, y de probables consecuencias desagradables sobre los demás.

Ejemplos de uso:

  1. Se apagaba [el escritor] don Pío Baroja en su lecho de muerte, con su boina bien encasquetada y un humor de perros. Acudió a visitarle don Federico Sopeña, un sacerdote joven y cultísimo, con el que mantenía una buena amistad. Sopeña era consciente del anticlericalismo de Baroja, y no quería perturbar al amigo moribundo. Pero como lector y amigo de Baroja, intuía que don Pío era creyente. Recelar del clero y creer en Dios es perfectamente compatible. Al despedirse le invitó a recibir la extremaunción. Don Pío miró con acero al padre Sopeña, y tras unos minutos de silencio habló: –De acuerdo, Federico, creo en Dios. Pero que conste que la mayoría de los curas me parecen unos falsos, unos hipócritas, unos fariseos y unos mamarrachos–.  Alfonso Ussía. ABC,28-12-1997.
  2. Con esta pejiguera de la gota, mi mujer me tiene a tomate,..porque dice que lo más importante en la terapia de esa enfermedad es la dieta.. Una olla de algo más zanahoria que patata, calabacín las más noches, ensalada los viernes,.. Nada de carne de vaca, de cebón y mucho menos de guarro, nada de salchichas ni <<salami>>,..sesos prohibidos, hígado y riñones, adiós.. Reconozco que con la dieta y otros remedios caseros, la gota se ha mejorado bastante, pero en cambio el humor se me ha puesto de perrosJaime Campmany. ABC,5-8-2001.
  3. [El recientemente fallecido escritor Gonzalo Torrente Ballester] Como crítico era temible, severo, inmisericorde y corrosivo. Llegaba al periódico..de noche alta, casi de madrugada, después de los estrenos [teatrales]. Saludaba con un gruñido enfurruñado que no esperaba respuesta, se sentaba delante de la máquina de escribir y tecleaba deprisa, sin detenerse a pensar, como si ya viniera con el chorro de palabras a punto.[..] La ramplonería literaria, la escasez de ingenio, la imitación burda y la palabra mísera [= la pobreza expresiva] le ponían de un humor de perros, y entonces gruñía y refunfuñaba con más ruido. Cuando volvía de una obra adornada de alguna de esas perversidades, escribía en la vieja [máquina de escribir de la marca] underwood de letra pequeña una diatriba colérica y precipitada. Escribía entonces como si tableteara con una ametralladora.  Jaime Campmany. ABC,28-1-1999.
  4. [A este antiguo oficinista y ahora empresario] el hecho de estar entre las paredes de la oficina <<le ponía de un humor de perros>>, explica el empresario. Marta Baras del Toral. ABC,21-12-1997 [Nuevo Trabajo].
Perrito tras el cristal de la puerta de una tienda viendo pasar a la gente en imagen usada para ilustrar la expresión humor de perros.
No parece estar de un humor de perros. Mejor así, este guardián de la tienda mientras el propietario de ambas cosas, tienda y perro, se ha ido a comer. Aunque si se acercan cacos mejor que saque el genio, que seguro que lo tiene aunque no lo aparente en este preciso instante, mientras se distrae viendo pasar lo poco que pasa a esa hora por delante de él.

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