Significado y ejemplos de la expresión HUMOR DE PERROS
HUMOR DE PERROS es forma enfática de <<malísimo humor>>; humor malísimo, situado en los terrenos del cabreo y la furia, y de probables consecuencias desagradables sobre los demás.
Ejemplos de uso:
[El escritor] Pío Baroja..con su boina bien encasquetada y un humor de perros. Alfonso Ussía. ABC,28-12-1997.
Me levanté con un humor de perros aquel día. Rodrigo Rubio. Un mundo a cuestas (novela de 1961).
La mujer vaciló un rato [ante mi impertinente demanda], mientras simulaba trabajar en otra cosa; finalmente fue adentro [de su oficina] y al cabo de un largo rato volvió con un humor de perro*. Ernesto Sábato. El túnel (novela de 1948). [* Así (en singular) en el texto original].
Con esta pejiguera de la gota, mi mujer me tiene a tomate,..porque dice que lo más importante en la terapia de esa enfermedad es la dieta.. Una olla de algo más zanahoria que patata, calabacín las más noches, ensalada los viernes,.. Nada de carne de vaca, de cebón y mucho menos de guarro, nada de salchichas ni <<salami>>,..sesos prohibidos, hígado y riñones, adiós.. Reconozco que con la dieta y otros remedios caseros, la gota se ha mejorado bastante, pero en cambio el humor se me ha puesto de perros. Jaime Campmany. ABC,5-8-2001.
[El recientemente fallecido escritor Gonzalo Torrente Ballester] Como crítico era temible, severo, inmisericorde y corrosivo. Llegaba al periódico..de noche alta, casi de madrugada, después de los estrenos [teatrales]. Saludaba con un gruñido enfurruñado que no esperaba respuesta, se sentaba delante de la máquina de escribir y tecleaba deprisa, sin detenerse a pensar, como si ya viniera con el chorro de palabras a punto.[..] La ramplonería literaria, la escasez de ingenio, la imitación burda y la palabra mísera [= la pobreza expresiva] le ponían de un humor de perros, y entonces gruñía y refunfuñaba con más ruido. Cuando volvía de una obra adornada de alguna de esas perversidades, escribía en la vieja [máquina de escribir de la marca] underwood de letra pequeña una diatriba colérica y precipitada. Escribía entonces como si tableteara con una ametralladora. Jaime Campmany. ABC,28-1-1999.
[A este antiguo oficinista y ahora empresario] el hecho de estar entre las paredes de la oficina <<le ponía de un humor de perros>>, explica el empresario. Marta Baras del Toral. ABC,21-12-1997 [Nuevo Trabajo].
Voy a ver si concluyo con aquella momia, que por cierto está hoy de un humor de perros. S. y J. Álvarez Quintero. El genio alegre (obra teatral de 1906).
Llamamos por teléfono al señor Stratigopoulos y nos invita a cenar en su casa. Acudimos puntualmente. Los relojes de pared continúan marcando la hora exacta. El hombre está de un humor de perros.., pero nuestra presencia le alegra. José María Gironella. El Mediterráneo es un hombre disfrazado de mar (libro de 1974).

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