HASTA SIEMPRE

Significado de la frase HASTA SIEMPRE Es fórmula de despedida cordial en la que está implícita la idea, por lo general como mero gesto de cortesía, de que sería un placer para quien la usa volver a ver a la persona de quien se despide (volver a ver a la persona a la que le dice <<hasta siempre>>), o volver a tener contacto con ella.

Ejemplo de uso[Presentador de noticiario televisivo (Matías Prats), al final del mismo:]  Con la repetición de esos goles les dejamos y hasta siempre.

Otros ejemplos de uso real de la frase:

  1. [Presentador de concurso televisivo, al despedirse de una concursante:]  Hasta siempreChimo Rovira. Telemadrid,10-5-2000 [Adivina, adivinanza].
  2. [En programa radiofónico habitualmente emitido desde Madrid y en el día de la fecha desde Mérida y con presencia de público, últimas palabras del presentador del mismo:]  Amigos de Mérida: hasta siempreCésar Vidal. Radio COPE,5-6-2006.
  3. [En programa radiofónico habitualmente emitido desde Alicante y en el día de la fecha desde Alicante, últimas palabras de su presentador:]  Y a ustedes, amigos de Alicante, hasta siempreCésar Vidal. Radio COPE,8-9-2006.
  4. [En transmisión del velatorio de la gran cantante Rocío Jurado, palabras sobreimpresionadas en el pie de la pantalla:]  Adiós Rocío. Hasta siempre Rocío.  Antena 3 [TV],2-6-2006 [12:47].

4 comentarios en “HASTA SIEMPRE”

  1. Aquí estoy leyéndote por vez primera y porque te vi en el Blog de Montarelli. Sólo decirte que seguiré viniendo y que la única vez que creo recordar que me dijeron «Hasta siempre» significó hasta nunca. Me ha gustado por eso que matices que se usa, por lo general …

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    • Muchas gracias por este comentario, que es el primero que recibe el blog en sus diecisiete meses de existencia, y nunca es tarde si la dicha es buena, frase que elijo para ilustrar lo que comentas de que muchas frases tienen en teoría un significado concreto determinado pero en realidad con frecuencia están vacías de significado, ya que se usan como comodines, como formulismos retóricos, etcétera, y eso no es que esté ni bien ni mal (son cosas de la lengua, ¿no?), como ni bien ni mal estuvo en su día que se hablara tan mal el latín que diera lugar a otras lenguas, las románicas, son cosas que pasan, y simplemente es un hecho, eso sí, del que hay que tener constancia y que hay que tener en cuenta, sobre todo en un libro cuya finalidad sea arrojar luz sobre ella como es el caso de los diccionarios, para que la herramienta de entendimiento mutuo que es la lengua cumpla lo mejor posible su cometido. Y nunca es tarde si la dicha es buena, pues también suele decirse con ligereza y a veces hasta con cierta socarronería, ya que puede brindar una fácil y elegante salida a la necesidad de decir algo sin tener nada que decir y sin que a bote pronto se le ocurra a uno mejor cosa con la que evitar la descortesía del silencio. Por supuesto que no es mi caso, como es fácil de imaginar, más que nada porque yo comprendo que quizá el tipo de blog que es éste y/o los contenidos de sus entradas no sean tal vez los más propicios para hacer comentarios, pero caramba, es que no puede dejar de provocar un cero patatero en comentarios tan grande como el que uno aquí ha recibido hasta este momento, por no decir como el que pesaba sobre mis espaldas, una sensación extraña, como de que algo podría haber en mi forma de hacer las cosas que ahuyentara a potenciales comentaristas, yo qué sé, la verdad es que tampoco me he parado a pensar sobre esto, entre otras razones porque no dispongo de tiempo para tales análisis (pero también, a qué negarlo, porque, aunque lo hubiera hecho, habría sido en vano: no habría tenido ni pajolera idea del motivo). Casualmente, hace dos semanas o así quité la visibilidad de los comentarios, no por otra cosa sino porque me molestaba que figuraran las palabras <> sin nada debajo, me parecía estéticamente demasiado feo, como una pieza incompleta que mejor iba estar quitada que puesta, sobre todo teniendo en cuenta que total para lo que servía. Ahora, al enterarme de este comentario tuyo, tan bienvenido, por los informes internos del blog, pues he vuelto a ponerlos visibles (los comentarios digo) para quienes lo visiten, a quienes, al menos si son más o menos asiduos, me permitiré animar a unirse, cuando gusten, a esta primera piedra puesta en la sección de comentarios (<>, podría decir un cantante de salsa brava en cualquiera de sus desenfadadas letras), cosa que sin duda podría hacer más interesante y dar mayor amenidad a un blog no sé si demasiado ladrillo, si bien en mi descargo puedo decir, aunque huelgue decirlo por su obviedad, que no se hicieron los diccionarios precisamente para procurar ni entretenimiento ni, muchísimo menos, diversión, si bien, si consigue en algún momento entretener, y no digamos divertir –yo procuro, en la medida de lo posible, conseguir ambas cosas–, pues miel sobre hojuelas.

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      • De veras me he entristecido leyendo tu respuesta. Me cuesta creerlo pero si tu me lo dices así será sin duda. Hoy visitando el blog de Montorelli leí una reflexión tuya sobre un post de él (incluso «comenté sobre tu comentario») y me dije wow no puedo dejar de visitar su blog y me puse a ello y salí encantada para seguir entrando. Otro tema que llamó mi atención fue, precisamente, el nombre de tu blog. Los diccionarios, esos de papel, los que adoraba, pues formaron parte de mi vida durante casi 30 años cuando al comenzar mi oficio de traductora, lo de online andaba todavía en fase neonatal.
        Me sorprende tanto lo que he leído en tu mensaje que de verdad que no lo puedo entender y no sé que decirte. Por otra parte, mi blog tiene tan solo un mes de vida, de manera que mi experiencia, pues imagínate, como decía Sócrates (¿fue él, verdad? … solo sé que no se nada (aunque también leí alguna vez que lo dijo en un plano socarrón).
        Bueno, tu tira ‘palante’ porque cuando algo es bueno, como en tu caso, tiene que haber ojos que lo sepan ver … es que si no fuera así estamos todos locos pero de remate, aunque pese a todo igual lo estamos.
        Y no soy nadie para aconsejar ni tampoco me gusta dar consejos, pero si crees que el nombre de tu blog desanima cambiáselo sin cambiar su excelente contenido. Hala, y eso que no quería aconsejar … discúlpame por hacerlo.
        Abrazo grande compañero

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  2. Gracias por esos ánimos que me das, que nunca viene mal unas palabras de ánimo, sobre todo cuando, como es mi caso, se van dando las boqueadas en la subida al Mortirolo (vaya, lo tenía olvidado eso, pero me ha venido a la mente los ánimos que me dio un policía motorizado en una carrera ciclista en la que participé y en la que me quedé aislado, persiguiendo al grupetto de cabeza, con el viento en contra. Se agradecieron tanto esas palabras que si hubiera tenido aliento para ello le habría dicho: “¡Dios se lo pague, buen samaritano!”).
    La sugerencia sobre la posibilidad de cambiarle el nombre al blog es interesante y la tendré en cuenta. Ya tuvo otro nombre y es más que probable que se lo vuelva a cambiar, pero más que nada por cuestiones relacionadas con la ubicación que en cada momento quiera para los resultados de búsqueda en Google, en función de lo cual pues lo que interesa es un nombre u otro (de todas formas, aunque lo dejara para que apareciera, como ahora, mediante la búsqueda de “diccionario fraseológico”, casi seguro que le cambiaría el título también, ya que el “del” que contiene no me gusta (se lo puse para salir del paso sin calentarme la cabeza)).
    Eso de que igual estamos todos locos también es interesante, porque aunque sea una forma de hablar, cuidado, porque ahí está lo de Macbeth de que somos payasos en una comedia escrita por un idiota o un loco, y si quien escribe la comedia es un loco, pues ya me contarás qué cabe esperar de sus personajes, y un servidor el primero.
    ¿Qué es sorprendente lo del blog, lo del asunto de los comentarios? Pues en el caso de que lo sea, para eso está también la vida, aparte de para ser en ella un payaso, ¿no?: para no acabar nunca de tener motivos de quedarse boquiabierto ante sus sorpresas esas a las que alude la frase “sorpresas da la vida”. Como ves, soy un fanático de la cita de frases, observación que me da pie para usar otra: cada loco con su tema.
    En fin, gracias de nuevo por ese apoyo que me brindas, por ese amable empujoncito dado en la subida al temible puerto italiano antes citado (¡Pantani, Pantani!). Sí: seguiremos tirando pa’ lante como buenamente podamos y que Dios reparta suerte.
    (Postadata: Buen blog el tuyo, pero fue mi primera incursión en el mismo tan rápida, a la espera de poder hacerlo con el debido detenimiento, que tuve el feo detalle de no dejar constancia de ello haciendo en el botón de “Me gusta” un clic que no habría tenido nada de rutinario: la impresión fue excelente en lo tocante al contenido, pero también en lo relativo a su aspecto: a menos que sepas mucho sobre blogs, nadie diría, en mi opinión, que el tuyo tiene sólo dos meses de existencia (el mío al menos, cuando llevaba dos meses en marcha estaba mucho peor montado)).

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