DAR TRES CUARTOS AL PREGONERO

Significado de la frase DAR TRES CUARTOS AL PREGONERO (o DARLE TRES CUARTOS AL PREGONERO):  Difundir, hacer público o dar a conocer [algo referido o sobreentendido] indebidamente, por ser, o así considerarse, lo difundido, hecho público o dado a conocer cosa que debe permanecer oculta o sin salir del ámbito personal del difusor.

  • En su sentido literal la frase alude a un pago hecho a los antiguos pregoneros para que difundieran una noticia (de aquí que dar cuartos a un pregonero tuviera como consecuencia la difusión de una cosa, que una cosa que no se sabía, que la gente no sabía, pasara a saberse). El cuarto es una moneda acuñada en España entre los siglos XIV y XIX. Y los pregoneros eran empleados públicos que, hasta bien entrado el siglo XX, voceaban en determinados lugares de las poblaciones las disposiciones de la autoridad municipal u otras noticias de interés público o para cuya difusión recibían pago de anunciantes. Tras anunciar su presencia con un toque de cornetín, y una vez congregada gente, empezaban a comunicar lo que procediera de forma cantada (si era un bando municipal, el comienzo protocolario era: <<Por orden del señor alcalde se hace saber…>>).
Cúpula en azotea de un edificio de la calle Virgen de La Roda de Albacete en imagen usada para ilustrar la expresión dar tres cuartos al pregonero.
Un buen púlpito desde el que dar tres cuartos al pregonero éste del final de la calle Virgen de La Roda de Albacete. Lo malo que tiene es que no pasa apenas gente bajo él, sería mejor que estuviera en una plaza pública del centro del pueblo en vez de en un edificio que linda con el campo. Pero el púlpito en sí mismo le daría gusto verlo a cualquiera que apeteciera de una apasionada puesta en práctica de la acción que se entiende por dar tres cuartos al pregonero.

Ejemplos de usode la frase:

DAR TRES CUARTOS AL PREGONERO:

  1. [El filólogo y miembro de la Real Academia Española de la Lengua] Paco Ynduráin se nos murió hace unos días en Madrid: se nos fue de entre nosotros discreta y elegantemente, como siempre había vivido, sin alborotar, si marear ni dar tres cuartos al pregonero   Camilo José Cela. ABC,11-11-1994.
  2. José María García y Luis del Olmo, periodistas [radiofónicos] de gran valía y de muy elevado caché, aprovecharon la reciente entrega de los premios literarios de la revista “Don Balón”..para comentar que ambos..compartirán en breve emisora. Lo que ya se callaron, se conoce que para no..dar tres cuartos al pregonero, es si García piensa pasar a Onda Cero, si Del Olmo planea fichar por la [emisora] COPE o si ambos..consideran ofertas de una tercera emisora. A su debido tiempo, como siempre ocurre, todo se averiguará.  Interviú,2-5-1994.
  3. [Resumen del texto precedente: Todos los días surgen rumores de alguna nueva quiebra de una gran empresa]. Como no es cuestión de dar tres cuartos al pregonero, prescindiré de las últimas grandes firmas del mundo empresarial que están a punto de entregar la cuchara según rumores de lo más fiable.  Federico Jiménez Losantos. El Mundo,28-11-2008.
  4. Se han perdido la moral y las buenas costumbres. Ya no se pacta de club a club, que es como se deben hacer los negocios limpios. Antes se trataba de ocultar las negociaciones a fin de no crear incomodidades innecesarias si la operación fallaba. Ahora, lo primero es dar tres cuartos al pregonero a fin de que el individuo en cuestión sea quien más fuerza haga por que se concrete el nuevo compromiso.[..] Mientras los presidentes no sean capaces de comportarse como caballeros y no como lo que algunos son, las crisis de las sociedades deportivas seguirán disparándose y con el tiempo no habrá otra salida que los pelotazos urbanísticos. De los mismos están pendientes ahora Barcelona, Valencia y Atlético de Madrid.  Julián García Candau. La Razón,17-7-2004.

DARLE TRES CUARTOS AL PREGONERO:

  1. [Resumen del texto precedente: Hay en las televisiones españolas una invasión de programas del corazón, protagonizados siempre por los mismos: <<tontos terminales>>, <<desenvueltos macarras>>, <<primarios maromos>>…]. La temática que abordan los invitados también suele ser la misma: bodas, divorcios, líos de faldas o de braguetas y natalicios de improbable certificación. ¿Cómo no entender que muchos y muchas compatriotas lo pasen en grande con esas pequeñeces? Desde el cuarto de estar pueden darle tres cuartos al pregonero y disfrutar con el gratuito y ameno desfile de aristócratas apócrifos, atletas del catre y señoras que sólo cuando mueran lograrán yacer con las piernas juntas.  Manuel Alcántara. La Verdad,22-11-2002.
  2. En el comienzo de la copla titulada <<Cinco farolas>>, cuya letra fue compuesta por el poeta de Guadalajara José Antonio Ochaíta, se usa esta expresión, al hablar la protagonista del tema de su amor con un hombre: <<La mala gente qué sabe; qué sabe de nuestras cosas. Si yo sé que me quiere como le quiero, a qué darle tres cuartos al pregonero>>. He aquí, tomada de Youtube, una de las versiones hechas de la canción, una interpretación tardía de doña Concha Piquer, que, en 1963, fue su primera intérprete aunque había sido compuesta para Juanita Reina (esta última no se atrevió a cantarla hasta que murió su padre, quien se oponía a que la cantara por la interpretación aplicada a su hija que pudiera hacerse de la letra (se cuenta la historia más abajo, tras la letra de la canción)):

ESPAÑA Concha Piquer:  “Cinco farolas”  (en interpretación de 1963 y estando ya retirada (se había retirado en 1958)).

LETRA DE LA CANCIÓN

Yo no escucho lo que dicen las lenguas de vecindonas, porque de sobra yo sé por quién está su persona.

Cinco luceros azules alumbran cinco farolas desde su casa a mi casa, desde su boca a mi boca.

Cinco añitos [hace] que le quiero, cinco añitos que me adora.

La mala gente qué sabe; qué sabe de nuestras cosas.

Si yo sé que me quiere como le quiero, a qué darle tres cuartos al pregonero.

Desde su puerta misma hasta mi puerta, la vereíta [= veredita], mare [= madre], no cría yerba; no cría yerba.

Yo no quiero ni saberlo. Vecina: cierre la boca, y no me venga a decir que él va a casarse con otra.

Los cinco añitos cabales queriéndole hora tras hora son un cordel en mi cuello que la garganta me ahoga.

Con carbones encendidos, que le quemen esa boca al que juró tantas veces que estaba por mi persona.

Se apagaron las cinco, cinco farolas. Pa’ [= para] que nadie me vea llorando a solas.

Ay, qué penita, madre. Madre, qué pena: la vereíta verde, cuajá [= cuajada] de yerba. Cuajá de yerba. (x 2)

El compositor de coplas Juan Solano Pedrero (Cáceres, 1922), conocido como Maestro Solano, con letra escrita por el poeta José Antonio Ochaíta, compuso la música de una canción para la sevillana Juanita Reina que ésta dejó de cantar, al parecer, por voluntad de su padre, ya que parece que cuenta, o está basada, en la relación amorosa entre Juana Reina Castrillo (Juanita Reina) y el bailaor Caracolillo. Se trata de la copla <<Cinco farolas>>. La familia de la cantante no veía con buenos ojos que se hubiera enamorado del bailarín y bailaor, ocho años menor que ella, Federico Casado Algrenti “Caracolillo” y sólo estaba dispuesta a dar luz verde a la relación si pasaban la prueba de estar tres años sin verse (eso hicieron, el amor sobrevivió a la distancia y finalmente se casaron). Grabada, como se ha dicho, en 1963 por Concha Piquer, tiene también una excelente versión en la voz de Isabel Pantoja, de cuya interpretación de la misma en TVE en el año 1999 hay un vídeo en Youtube).

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