CONOCIDO EN SU CASA A LA HORA DE COMER

Significado de la expresión CONOCIDO EN SU CASA A LA HORA DE COMER:  [Dicho, con intención despreciativa o ninguneadora, de alguien (o de una agrupación de personas) a quien conoce poquísima gente (cuya existencia no es conocida por casi nadie)] Extraordinaria o verdaderamente poco conocido.

Marcelino Valero Alcaraz en 2017 en imagen usada para ilustrar la expresión conocido en su casa a la hora de comer.
Artículos de regalo. Artículos de fumador. Y artículo con camisa blanca y sin gafas negras chupándose el dedo en 2017 a ver si le gusta más que ser únicamente conocido en su casa a la hora de comer.

Ejemplos de uso:

  1. Es un partido político conocido en su casa a la hora de comer, como popularmente se dice. O sea, conocido por poquísima gente. Para ser más exactos, por cuatro gatos: sus integrantes y pocos más. Se trata de un partido muy, pero que muy minoritario. Ni que decir tiene que es de los que no salen en la tele, que está reservada, como todos sabemos, para las formaciones del sistema o, por usar un interesante adjetivo, sistémicas.
  2. Por cierto, un tal [diputado] Miravilla, conocido en su casa a la hora de comer, ha dicho que [el presidente del Consejo General del Poder Judicial (el máximo órgano de la judicatura española)] no es demócrata.  Federico Jiménez Losantos. Radio COPE,8-3-2006.
  3. [Comentario radiofónico hecho con referencia a un político español desconocido y ahora nombrado para ostentar para un importante cargo:] Este tal Celso Delgado, conocido en su casa a la hora de comer y no todos los días,..  Federico Jiménez Losantos. Radio COPE,2-4-2008 [tertulia de análisis político].

Ejemplos suplementarios de uso:

Si uno quería ser famoso más que ninguna otra cosa en el mundo pero recibe la cura de humildad de ser sólo conocido en su casa a la hora de comer y llega el momento en el que se da cuenta de que jamás lo va a conocer nadie y que de famoso nada, porque la fama va a estar siempre reservada a otros y él no la va a catar jamás de los jamases, lo ideal para él sería tener la suerte de vivir en una casa grande, como por ejemplo esta del pueblo albaceteño de Fuensanta, donde quepa mucha gente y que por lo menos sean más de uno o dos quienes a uno le conozcan, aunque también podría pasar que ni por ésas y te saliera alguno de tus allegados con un puñetero: “Perdone, señor. Me parece que su cara de usted me suena. ¿Nos hemos visto antes?”.

Casa grande y antigua en el pueblo albaceteño de Fuensanta en imagen usada para ilustrar la expresión conocido en su casa a la hora de comer.
A la hora de ser uno conocido en su casa a la hora de comer conviene buscarse una casa grande.

¿Qué? ¿Comemos o no comemos? Son las cuatro pasadas ya. ¿Se come en esta casa o no se come? Como nos descuidemos un poco, con tanto ayuno se nos hace la hora de cenar sin comer. Y luego durante la cena –si hay cena, porque a este paso me temo lo peor– saldrá algún bromista en la tele, algún malnacido, igual en el telediario, con la comedura de moral de siempre, dando ánimos al personal que podríamos decir, con el siguiente rollo por ejemplo, y si no este pues otro parecido, de los de subirle a uno el ánimo y la moral, vaya: “todos sois unos don nadie, del primero al último, todos unos mataos, sí vosotros, los ciudadanuchos de vía estrecha, los que al oírme habéis pensado “¿me dices a mí?”. A vosotros os digo, sí. Nunca vais a ser nada en la vida ni vais a llegar a nada ni os van a conocer en vuestra casa a la hora de cenar, o a la de comer, que lo mismo da: conocido en su casa a la hora de comer, ni de chiripa. Mataos, que sois unos mataos de mierda, carnaza de fracaso en la vida entera. Cenad ahí si no se os atraganta al ver cómo os pongo; cenad –o cenar, que dijo el poeta–, pero recordar que puede que sea la última vez que cenáis, porque igual mañana ya de tan puro ser nada os habéis disuelto o, mejor aún, os habéis volatilizado, y vais a sentaros a la mesa a la hora de comer para ver el telediario del mediodía y os encontráis con la sorpresa de que ya no os encontráis”.