Significado y ejemplos de la expresión SABER A QUÉ CARTA QUEDARSE
La frase SABER A QUÉ CARTA QUEDARSE significa sentirse seguro para, a partir de los datos de que se dispone, formarse un juicio más o menos exacto o preciso sobre algo (un asunto, una situación, etcétera).
- Se usa mayormente en forma negativa: NO SABER A QUÉ CARTA QUEDARSE.
Ejemplos de uso:
A la Optaciana, de cuando en cuando, la detienen los guardias por vender pitillos sueltos y cajetillas [de tabaco]; esa costumbre debe ir con las fases de la luna, ¡cualquiera lo sabe!, o con algo aún más raro, incluso, que las fases de la luna, porque la verdad es que es difícil saber a qué carta quedarse. Camilo José Cela. Nuevas escenas matritenses (libro de 1965).
Con el valenciano [un hombre que es de Valencia] no había manera de saber nunca a qué carta quedarse. Max Aub. La calle de Valverde (novela de 1961).
Tres sombreros de copa no es una comedia vanguardista, sobre todo si la consideramos con respecto a las vanguardias actuales. Están los comentaristas de estas tendencias demasiado empeñados en aclararnos lo que este término significa para que entre tantas opciones sepamos a qué carta quedarnos.[..] Cuando una obra posee –y Tres sombreros de copa rebosa de ella– la gran virtud de la humanidad no es de ayer ni de hoy, escapa a una posible ficha de sus características y queda situada en una perspectiva intemporal contra la que se estrellan los modos y las modas. Fernando Ponce. Miguel Mihura (libro de 1972).
NO SABER A QUÉ CARTA QUEDARSE:
He visto escrita la palabra “especimen” con acento (espécimen) y sin acento por diversos escritores, así que ya no sé a qué carta quedarme en lo de si se escribe con acento o no. Yo creía que era con acento, vamos, estaba seguro; pero ahora ya no sé si es con o sin acento.
La verdad es que uno no se aclara en este asunto del libro. Entre la feria [del libro] del año anterior y la actual debo haber leído una docena de diagnósticos contradictorios. El mercado del libro crece, el mercado del libro está estancado, el mercado del libro agoniza lentamente. Uno no sabe a qué carta quedarse. Manuel Lloris. Las Provincias,11-5-1994.
[Resumen del texto precedente: Las cadenas de televisión cambian caprichosamente la programación: un programa lo quitan de un sitio y lo ponen en otro]. Estas maniobras se ejecutan, en principio, en beneficio [económico] de la cadena. Se trata de ir probando hasta conseguir a una hora determinada una cuota de pantalla aceptable.[..] El problema es que este tipo de maniobras termina traduciéndose en un perjuicio directo para el espectador, que no sabe a qué carta quedarse; para el programa en cuestión, que pierde solidez por la desorientación del público, y para la propia imagen de la cadena, porque tanto baile afecta a su credibilidad. José Javier Esparza. El Semanal TV,5-8-2005.
Según los analistas [económicos], la posible crisis de Gobierno ha sumido en una profunda incertidumbre a la inversión, que no sabe a qué carta quedarse. Holgado. ABC,16-6-1995.
..desde el inicio de la serie [televisiva protagonizada por Antonio Resines, en el papel de marido (Ángel)], este singular marido debe debatirse entre el amor de su esposa, la abnegada y comprensiva Paula..y el de Olga.., su absorbente ex mujer y ahora jefa.[..] La elección es difícil, y Ángel..no sabe nunca a qué carta quedarse: “Lo cierto es que estoy enamoradísimo de Paula, pero también quiero mucho a Olga porque ambos tenemos mucho en común: ella me proporciona trabajo como dibujante y es la madre de mi hijo mayor, Luis”. Belén Alonso. Teleprograma,14-3-1998.
El nombre de Nápoles (Neápolis) evoca tantas cosas que no sabe uno a qué carta quedarse. José María Gironella. El Mediterráneo es un hombre disfrazado de mar (libro de 1974).
No sabe uno a qué carta quedarse con estas historias últimas de [el banquero] Mario Conde. El banquero no se ha limitado a escribir un libro.., sino que protagoniza una campaña de imagen personal pocas veces vista en España. Lo que se nos escapa es el objetivo último de esa campaña: si se trata de reivindicar su gestión como banquero, si pretende prestigiar su deteriorada imagen personal, o si quiere dar el salto a la política y necesita previamente tantear el terreno. Sin descartar que pretenda simplemente entretenerse durante un tiempo, que tampoco es malo. Levante,21-9-1994.
Las universidades surgen en este país como hongos. Es extraño que no haya todavía una en Argamasilla de Alba*. ¿O será que Argamasilla de Alba no existe? Uno ya no sabe a qué carta quedarse en nada [..] Uno se pregunta de dónde salen tantos profesores.. Que yo sepa, hoy por hoy no son producto de importación.[..] ¿Cómo se “fabrican” los profesores universitarios en este país? Manuel Lloris. Las Provincias,18-3-1995. [* El nombre elegido sugiere, cabe suponer que de modo deliberado, que se trata de un pueblo pequeño. Sí existe un pueblo llamado así, en la provincia española de Ciudad Real].
[Crítica a una película:] Entre el melodrama romántico, la comedia costumbrista y la detallista y exquisita reconstrucción de la decadencia de la corte de Luis XIV, la película, que no sabe muy bien a qué carta quedarse, se sostiene gracias al encanto de [Sophie] Marceau..y la música de Jordi Savall. Fernando Pérez Medina. ABC,20-7-2000.
Si alguien que defiende una idea da bandazos, es decir, si introduce en ella cambios sucesivos, el resultado puede fácilmente ser que los interesados en dicha defensa por él realizada al final no sepan a qué carta quedarse exactamente.
NADIE + SABER + A QUÉ CARTA QUEDARSE: Reunidos todos los detalles [del suceso] en la misma coctelera, nadie sabe bien a qué carta quedarse. Eduardo Bajo. La Razón,1-11-2007.
SIN SABER A QUÉ CARTA QUEDARSE: Era un país que pasaba por momentos de confusión y que en el terreno geoestratégico andaba sin rumbo, sin saber a qué carta quedarse: si al cada vez más hipotético acercamiento a sus aliados tradicionales, si a una búsqueda de nuevas alianzas o si a ninguna de ambas opciones, es decir, el emprendimiento de un camino en solitario.

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