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Significado y ejemplos de la expresión LAS RECLAMACIONES AL MAESTRO ARMERO
La frase LAS RECLAMACIONES AL MAESTRO ARMERO significa lo siguiente: Toca fastidiarse porque no hay a quien reclamar, o porque la persona o entidad ante quien se pueda presentar la reclamación la ignorará por completo.
- LAS RECLAMACIONES AL [mencionado] MAESTRO ARMERO = Toca fastidiarse porque la mencionada persona o entidad ignorará por completo cualquier reclamación que se le presente./ Por ejemplo: Las reclamaciones al maestro armero de la mencionada institución (o «al maestro armero institucional»).
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He aquí un interesante texto sobre su posible origen: <<Cuenta un protagonista de la historia que cuando el general Sanjurjo, con poderes especiales de [el jefe del gobierno español entre 1923 y 1930 Miguel] Primo de Rivera tomó el aeródromo de Sevilla lo encontró sin aviones ni municiones. Al general Cabanellas le disgustó ver el aeródromo desguarnecido, sin soldados, que en su mayoría se habían licenciado, y sin armas, que estaban en poder del maestro armero. Y Primo de Rivera le ordenó que hiciera una reclamación en toda regla… al mismísimo maestro armero. Probablemente la expresión se acuñó mucho antes pero de ella no dan cuenta el Diccionario de Autoridades, el Averiguador Universal, ni El porqué de los dichos, de José María Iribarren. Se emplea para dar a entender la inutilidad de ciertas quejas, la inoperancia de los destinatarios y la imposibilidad de dar solución a tantas cuyo destino fatal es la papelera>> (Luis Ignacio Parada. ABC,6-6-2002).
El mismo periodista autor del texto anterior escribe también, tres años y medio después, este otro texto, en esta ocasión humorístico, sobre la misma frase: <<Si desea insultar al jefe postventa marque [en su teléfono] “1”; si desea que le parta un rayo al gerente marque “2”; si desea acordarse de los muertos del presidente marque “3”. Si tiene algo que reclamar llame al maestro armero>>. Eso es lo que deberían decir esos papagayos humanoides que responden a nuestras consultas telefónicas cada vez que pretendemos que nos informen sobre cuándo recibiremos un pedido, cómo arreglar una avería, por qué no nos funciona el aparato que acabamos de comprar./ Los directivos de las grandes empresas deben de pensar que el cliente muerde. Y por eso han abandonado los servicios postventa y los han sustituido por unas grabaciones telefónicas automatizadas, deshumanizadas, desalmadas, que nos dan instrucciones sobre lo que debemos hacer… para perder una tarde entera intentando solucionar algo sin lograrlo>> (Luis Ignacio Parada. ABC,7-11-2005).
También existe la frase RECLAMAR AL MAESTRO ARMERO = No tener a quien reclamar; no haber ninguna persona o entidad ante la que se pueda reclamar, o que vaya a hacer el menor caso de la reclamación que le sea presentada.
Ejemplos de uso:
Al que le toca, le tocó y, en este mundo traidor, no queda más sufragio que ir con las reclamaciones al maestro armero, si aún le queda paciencia para escucharlas. Camilo José Cela. Nuevas escenas matritenses (libro de 1965).
[El escritor Camilo José Cela, en entrevista de César Alonso de los Ríos:] Porque es cierto lo que se cuenta allí [en mi novela Mazurca para dos muertos] al final, lo de aquel leonés..que mató a un tío mío y que nos cargamos nosotros al acabar la guerra. Y las reclamaciones, al maestro armero. Además se le mató echándole dos mastines loberos. El Semanal,28-4-1996.
[Resumen del texto precedente: Se suele afirmar que los toreros actuales quieren toros deslavazados y que quizás sea esa la razón de que, salvo honrosas excepciones, los ganaderos presenten ese tipo de toro en las plazas. El toro manso y flojo causa menos problemas al lidiador. Pero, por otro lado, el toro manso puede ser indiferente a las citaciones del torero, reacio a embestir –puede, incluso, recular– y el toro flojo puede caerse excesivamente. Todo ello, de darse en cierta faena, hace que ésta sea por fuerza deslucida. En la corrida celebrada ayer en Sevilla, todo ello se dio en los dos toros que correspondieron al diestro Enrique Ponce, uno de cuyos dos toros <<se caía continuamente>> y el otro se negaba a embestir. Pero tanto él como los demás toreros no pueden quejarse si tienen la mala suerte de que les salga un toro que, por tener en tan alto grado estas características que ellos quieren, les resulte imposible realizarle una faena mínimamente interesante: se les llevó a la plaza el toro que ellos piden]. Sus faenas [las de Enrique Ponce de ayer] a ese y al sexto morucho tipo vaca resultaron deslucidas.. Tuvo los toros que exigió, como siempre; y si le salió el tiro por la culata, las reclamaciones al maestro armero. Joaquín Vidal. El País,26-4-1996.
[Resumen del texto precedente: Según el último informe de la ONU, el hambre no sólo no podrá erradicarse, sino que aumentará]. La madre naturaleza es muy poco cariñosa y la pobreza del suelo, junto a las sequías, hace que se estén perdiendo muchas superficies cultivables./ Lo que no se pierde, llueva o truene, es el cultivo de las armas.[..] A veces, a los dueños del arsenal les sale el tiro por la culata y luego vienen las reclamaciones al maestro armero, pero nada cambia. Manuel Alcántara. La Verdad,26-11-2002.
RECLAMAR AL MAESTRO ARMERO
[Resumen del texto precedente: Los vecinos de las poblaciones alicantinas de Campello y Playa de San Juan sufrieron anteanoche una terrible tormenta]. <<Esto es una vergüenza. Mira los coches, y eso que ahora se les puede ver el capó. Ayer por la noche, muchos estaban casi sumergidos. Lo primero que he pensado al verlo es que como al mío le hubiera pasado algo, le metía un pleito al Ayuntamiento. Yo porque estoy muy cabreado y porque soy abogado, pero el resto de la gente, a quién le reclama, al maestro armero>>, explota Fernando C., un abogado alicantino.. <<Mira cómo hacen las calles aquí>>, se exalta. El Mundo, 3-10-1997.

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