Significado de la expresión DE DINERO Y CALIDAD LA MITAD DE LA MITAD (o DE DINEROS)
Con el refrán DE DINERO Y CALIDAD LA MITAD DE LA MITAD se sintetiza la idea de que al hablar del dinero o de la riqueza que uno posee, o al hacer alusión a la situación financiera de uno, así como a su posición social, se suele decir, al menos o sobre todo en determinadas ocasiones en que así conviene, que es mejor de lo que es en realidad. Y lo mismo pasa con la valía personal de uno, que uno suele intentar, quizá por lo general como reflejo mecanismo subconsciente (para gustar más y tener mayor aceptación social), que parezca, aunque sea con falsedad, más alta de lo que es en realidad, o incluso lo más alta posible. Y es recomendable tener esto presente ante posibles casos de sobrevaloración de sí mismo por parte de alguien, para aplicar como medida preventiva una reducción a la mitad (o a la cuarta parte (la mitad de la mitad)) que teóricamente deje la presuntuosa información recibida menos distante de la realidad.
Ejemplo de uso del refrán <<de dinero y calidad la mitad de la mitad>>
–[Chulo] La saludé, con mi mejor sonrisa, a ver qué pasaba. Digo: <<a lo mejor saludándola, sin necesidad de nada más, se enamora de mí. Por mi cara bonita>>. Chulo que es uno. Como, que yo sepa, no está prohibido, pues chulo, que es como me parieron y, para qué voy a negarlo, como me gusta a mí ser. <<¡Hola, chata!>>, digo: <<¡hola, ser humano del sexo femenino!>> –le he dicho, guiñándole el ojo mientras me decía a mí mismo: <<ya la tengo en el bote>>. Pero nada. Ni caso me ha hecho. Ni se ha dignado mirarme. Me cruzo con otra que estaba para mojar pan… Me cruzo con otra y lo mismo con esta otra: la saludo y me ha mirado con una cara de asco que no veas. ¡Fíjate!: ¡yo dando asco! He estado a punto de pensar: qué antipáticas. O sea: primero una y poco después, unos instantes después, otra. ¿No quieres caldo? ¡Pues toma dos tazas! Fíjate, ¿eh? Nunca me había pasado esto a mí antes; es la primera vez, se ve que me estoy haciendo viejo. Ya me parecía a mí rarísimo que la primera no quedara seducida ante los visibles encantos que me adornan, que los ve hasta un ciego, vamos, es que hasta un ciego lo ve, y va y me pasa lo mismo con otra. –De oca en oca y tiro porque me toca. –Vaya. ¡Y menudo par de ocas! Cómo está el mundo, Facundo. Porque siempre, siempre me las he ligado a todas. Sin exagerar, no es ninguna fantasmada. A todas. Sin problema. No me lo explico. Debe de ser los años, que no pasan en balde. Es que si no, no se comprende de ninguna de las maneras. ¡La dichosa moda esta de que sólo los yogurines molan! ¡Ahora ya hasta las abuelas quieren sólo jovencitos de carne tierna! Claro, y luego te ven a ti y les pareces un pedazo de mojama. Es que si no, no me lo explico. ¡Con lo que yo he sido! –[Otro] ¿Qué no te explicas, que siempre te las hayas ligado a todas? No me hagas caso. Es una broma. –[Chulo] Hombre, igual he exagerado un poco; ya sabes los chulos cómo somos. –[Otro] ¡Sí!: ¡de dinero y calidad, la mitad de la mitad! –[Chulo] Exactamente. Tú lo has dicho. Así es: de dineros y calidad, la mitad de la mitad. –[Otro] ¿De dineros o de dinero? ¿Cómo es? –[Chulo] No sé. Supongo que las dos cosas valdrán, ¿no? –[Otro] Mmmm. A ver. Esto es preciso aclararlo; las cosas han de estar bien dichas ¿no? –[Chulo] No sé. Supongo que sí, ¿no? –[Otro] Hombre, es lo suyo, ¿no? –[Chulo] Pues eso digo yo también. Para que nadie pueda decir: <<mira qué patán: ni hablar siquiera sabe>. –[Otro] Bueno, al asunto: ¿dineros o dinero? –[Chulo] Las dos cosas están bien dichas, ¿no? –[Otro] A ver. ¿Llevas un diccionario encima, por casualidad? –[Chulo] Pues hoy precisamente no. Llevo siempre encima, y nunca mejor dicho, uno de dos tomos enormes, en una mochila que me echo a la espalda, ja, ja. Nada de móviles, yo siempre ahí cargado con mis diccionarios de varias arrobas. Porque aparte de ese llevo otro de reserva, también un pedazo de diccionario: unos dos kilos debe de pesar. Lo llevo de reserva, por si necesito alguna palabra bonita que decir a las nenas y no me acuerdo y va el primero y me falla, que aunque dicen que es el mejor nunca se sabe. Pero hoy se me han olvidado en casa los dos, ja, ja. –[Otro] ¡Vaya! ¡A la antigua usanza, ¿eh?! Así me gusta a mí: ahí siempre aplastado por una montaña de diccionarios en papel bien gordos, y no como yo. –[Chulo] Claro. Como está mandado. –[Otro] Pues, volviendo a lo de si una palabra o la otra, a mí las dos cosas me suenan bien: dinero y dineros. –[Chulo] Y a mí también. Pero a lo mejor, ahora que lo pienso, es por influencia del plural de cuartos. Y del de monises. –[Otro] ¡Ya lo tengo! ¡Me acaba de venir a la cabeza otro refrán, el que dice, si no me equivoco, que creo que no, que <<los dineros del sacristán cantando se vienen y cantando se van>>. O sea, dineros. Luego duda resuelta: de ambas formas está bien dicho: <<de dinero y calidad, la mitad de la mitad>> y <<de dineros y calidad, la mitad de la mitad>>. –[Chulo] Claro. Ya me parecía a mí que las dos formas eran correctas, con la única diferencia, quizá, de que <<dineros>> suena un poco más antiguo, o más pueblerino o rústico. –[Otro] Más castizo. –[Chulo] Sí, más castizo, más de pueblo y también más del pueblo. Mientras que <<dinero>> no tiene ninguna connotación, es una cosa completamente neutra. –[Otro] Bueno, chulo: me he alegrado de verte. A ver si algún día quedamos para irnos de parranda juntos y me prestas a alguna que te sobre. –[Chulo] Eso está hecho. Cuando quieras. –[Otro] Pues hasta más ver. –[Chulo] Adiós, macho.

Este tiene pinta de chulo o no tiene pinta de chulo, una de las dos cosas. Y si la tuviera, muy bien podría estar pensando: que vean cómo arraso entre las mujeres; en cuyo caso se le podría recordar el refrán que dice que de dinero y calidad la mitad de la mitad.
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