QUE HABLEN DE MÍ AUNQUE SEA MAL

QUE HABLEN DE MÍ, AUNQUE SEA MAL es frase en la que se resume la opinión de que si a uno le conviene la publicidad de su persona, para que sea lo más conocida posible, entonces no importa demasiado que si se habla de ella sea para decir cosas malas, ya que se considera que la publicidad conseguida a cambio de esas conversaciones tiene más valor que el buen concepto sobre uno de quienes las mantienen. Es decir, que lo importante no es tanto si hablan bien o mal sobre uno, sino si hablan. Mientras hablen, todo va bien: eso significa que no se ha producido el temido olvido de la propia persona. En efecto, es una pena que hablen mal de uno, pero todavía sería peor que no hablaran, porque eso significaría que se ha producido dicho olvido y que habrá que sufrir el perjuicio personal que acarrea.

  • Se usa también en sentido general: QUE HABLEN DE UNO, AUNQUE SEA MAL.
  • He aquí un personaje famoso manifestando una opinión que podría sintetizarse en esta expresión. Se trata de la actriz y presentadora de televisión española Ana Obregón, quien en entrevista de María José Cercos en la revista Época de 3-5-1993, dice lo siguiente: <<no me dan miedo las críticas. Gracias a ellas estoy donde estoy,.. Que me critiquen me encanta, me vuelve loca, me excita muchísimo. Cuanto peor hablen de mí, mejor>>.
  • La búsqueda deliberada de la conversación ajena sobre uno es una estrategia muy usada entre los personajes cuyas ganancias dinerarias están en función del número de conversaciones en las que aparecen: a mayor número de conversaciones, mayor fama, y a mayor fama, mayores ganancias. Un procedimiento muy efectivo para conseguirlo es escandalizar. El escándalo llama la atención y provoca comentarios, y de ahí tanta autopromoción personal basada en el escándalo.
  • Según dijo César Vidal en su programa radiofónico <<La linterna>>  (de la emisora COPE) el 20-5-2008 (a las 20:25), se trata de una <<fórmula de Hollywood>>. En realidad es una fórmula puesta en práctica en la actualidad más que nunca antes con mucha diferencia, en Hollywood y en lo que no es Hollywood (la llamada alta costura es un ejemplo paradigmático de ello, al soler buscarse en ella antes lo impactante que lo bello, para así dar que hablar y adquirir notoriedad) , pero hay conocidas alusiones pretéritas a esto, como la del escritor irlandés Oscar Wilde (1854-1900) al decir que es malo que hablen de ti, pero peor aún es que no lo hagan (lo único peor que el que hablen de uno es que no hablen de uno: the only thing worse than being talked about is not being talked about).En cuanto a la “cita cervantina” del ejemplo que sigue de Walter Oppenheimer se trata del pasaje del Quijote en que Sancho Panza dice que con tal de verse a sí mismo puesto en libros que anden de mano en mano le da igual (se le da un higo es lo que dice exactamente) lo que digan de él esos libros, un comentario que hace recordar a don Quijote una divertida anécdota en este sentido, la de una mujer que se quejaba de no estar incluida en una lista satírica que había hecho un poeta y en la que obviamente era mejor no figurar (la mujer prefería ser objeto de sátira antes que ser objeto de exclusión).

Ejemplos de uso:

  1. La diputada conservadora Louise Mensch (1971) sabe muy bien cómo sacar partido a los medios. Partidaria quizás de la vieja cita cervantina “que hablen de mí, aunque sea mal”, le ha bastado posar con aires vampirescos en la revista GQ, vestida con falda de cuerdo de Dolce & Gabbana..para provocar una catarata de comentarios de prensa. ¡Bingo!  Walter Oppenheimer. El País,8-1-2012.
  2. Cualquiera de estos personajillos [de la vida pública] convoca lo que él y otros congéneres llaman burdamente una <<rueda de prensa>> y arroja sobre los resignados periodistas un manojo de trivialidades con la pretensión de que todas ellas aparezcan reproducidas en los medios de difusión, tal vez con fotografía incluida. Algunas de estas declaraciones se filtran, en efecto, y proporcionan a la cabeza parlante momentánea notoriedad, que es, al fin y al cabo, lo que se pretendía al organizar el tingladillo informativo. Son gentes que se acogen a un conocido y jocoso desiderátum: <<Que hablen de uno, aunque sea mal>>. Pero, como les va en el asunto su propia supervivencia como políticos, ya procuran ellos que se hable bien, canalizando, si es preciso, la información.  Ricardo Senabre. ABC,10-6-1997.
  3. Hay pocas cosas en nuestra vida cotidiana que tengan más mala prensa que la televisión. De ella sólo se habla para criticarla. Es uno de los temas más recurrentes de conversación –junto con el tiempo– para salvar cualquier encuentro no deseado o la tediosa espera en la consulta del médico. Las más de las veces la opinión se resume en <<esto es un rollo>> o <<no salen en ella más que sinvergüenzas sin oficio ni beneficio>>, de los que, curiosamente, el que los menosprecia, se sabe todos sus nombres, su vida y milagros. Su pujanza se resume en aquel dicho que dice: <<Que hablen de uno aunque sea para mal>>.  Cecilia García. Teleguía,25-11-2001.
Cartel publicitario tauromático de una corrida de La Roda de Albacete en la puerta del restaurante Juanito en imagen usada para ilustrar la expresión que hablen de mí aunque sea mal.
Cartel publicitario de la tauromaquia, en el que se reproduce una pintura del artista rodense Remy J. López (más conocido como Remydenegro). ¿Por el que hablen de mí, aunque sea mal?

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