PARTÍRSELE EL ALMA

Significado de la frase PARTÍRSELE EL ALMA [A alguien]:  Sentir una intensísima y profunda pena, como un dolor que lacera el alma, o comparable a algo así.

Ejemplos de uso:

  1. [Arsenio Iglesias (entrenador del equipo de fútbol Deportivo de La Coruña), en entrevista de Manuel Rivas:]  ¡El paro! Es terrible los topes a los que estamos llegando.[..] Esta mañana escuché que había un millón de familias que no tienen a nadie trabajando. Cambié de emisora. No puedo soportar esas noticias. Se me parte el alma.  El País Semanal,27-3-1994.
  2. El entrenador del Deportivo de La Coruña conoce la expresión partírsele el alma a alguien. Dice que se le parte el alma con ciertas noticias.
  3. En el siguiente vídeo el dúo guineano Las Hijas del Sol (formado por Piruchi Apo Botupá y su sobrina Paloma Loribo Apo) interpretan su canción <<¡Ay, corazón!>>, en la que al negarse la persona amada (la persona a la que se llama <<corazón>>) a acercarse un poco más, la persona objeto de ese desprecio siente que se le parte el alma (entre otras desgracias que también le sobrevienen por culpa de ese amor no correspondido, como la de que se le oscurezca el día y que incluso la noche se le oscurezca todavía más, la de que le suba la tensión por el mero hecho de pensar en su media naranja, la de quedarse sin fuerzas, y hasta la de que se le congele el aliento, que ya tiene mérito en Guinea Ecuatorial, pero son las cosas que tiene el amor).

GUINEA ECUATORIAL.  Las Hijas del Sol:  «¡Ay, corazón!».

LETRA DE LA CANCIÓN

¡Ay! ¡Ay! Aaaaeeee.

¡Ay, corazón! ¡Ay, ay, corazón! No me digas que no. ¡Ay, corazón! Acércate un poco más. (x 2)

Se me parte el alma cuando te niegas. Se me oscurece el día y la noche más oscura se vuelve. Cuidado, corazón: tengo el alma envenenada. Las penas se me revientan. Me sube la tensión tan sólo pensar en ti. Una mala reacción puede sucederle al amor.

¡Ay! ¡Ay! Aaaaeeee.

¡Ay, corazón! ¡Ay, ay, corazón! No me digas que no. ¡Ay, corazón! Acércate un poco más. (x 2)

Me quedo sin fuerzas, llena de penar. Se me congela el aliento y mi alma desnuda se queda. Cuidado, corazón: no te demores demasiado. No aguanto las esperas, me ponen de mal humor. Ten cuidado: ya te digo, no aguanto las esperas. Me sube la tensión y convierte la ternura en un volcán en erupción.

¡Ay! ¡Ay! Aaaaaeeeee.

¡Ay, corazón! ¡Ay, ay corazón! No me digas que no. ¡Ay, corazón! Acércate un poco más. (x 2)

No me digas que no. Acércate un poco más. (x 12)

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