NI HISTORIAS

La frase NI HISTORIAS tiene dos significados:

  1. En combinación con una palabra de negación precedente (no, ni, nadie, nunca), forma estructura fraseológica usada para expresar con cierto desprecio y/o enfado o vehemencia rechazo rotundo de la posibilidad de existencia de cada una de las cosas que se enumeran, mediante un nombre (un sustantivo), tras cada una de las palabras de negación usadas.
  2. En combinación con una palabra de negación precedente (no, ni, nadie, nunca), forma estructura fraseológica usada para expresar con cierto desprecio y/o enfado o vehemencia que se considera improcedente y absurda la mención (más precisamente, la traída a colación) de cada una de las cosas que se enumeran, mediante un nombre (un sustantivo), tras cada una de las palabras de negación usadas.

  • La única diferencia entre esta frase y la frase NI GAITAS es que esta última es más coloquial. Es decir: <<ni historias>> es una forma neutra de <<ni gaitas>> y <<ni gaitas>> es una forma coloquial de <<ni historias>> (por tanto siempre que se dice <<ni historias>> se puede decir, con idéntico significado pero matiz ligeramente diferente, <<ni gaitas>>).
  • En ambas acepciones es especialmante frecuente su uso en la construcción NI + n + NI HISTORIAS.

NI HISTORIAS   1

En combinación con una palabra de negación precedente (no, ni, nadie, nunca), forma estructura fraseológica usada para expresar con cierto desprecio y/o enfado o vehemencia rechazo rotundo de la posibilidad de existencia de cada una de las cosas que se enumeran, mediante un nombre (un sustantivo), tras cada una de las palabras de negación usadas.

Ejemplos de uso:

NI..NI HISTORIAS:

  1. En el siguiente vídeo, publicado en el canal de Youtube Zascandileando, el escritor y periodista César Vidal habla sobre las consecuencias de las radicales transformaciones que en todos los órdenes, o en los más diversos órdenes ha experimentado España durante su actual régimen político (la supuesta democracia que empezó al morir el autócrata Francisco Franco en 1975):

(Nota: el vídeo dejó, con posterioridad a la redacción de esta entrada, de estar disponible, al cancelarse la cuenta de Youtube en la que figuraba, y al no poderse por tanto adjudicar a persona alguna las palabras de esta transcripción con posibilidad por parte de quien esto escribe de demostración de veracidad, queda aquí inhabilitado el nombre del periodista citado como autor de las mismas).

Transcripción de las palabras de César Vidal:

Los que lleguen a la mitad del siglo, esa gente se va a encontrar con que España no se parece en absoluto a la España que les contaron sus padres o sus abuelos: la población no es la misma, la cultura seguramente no será la misma. Y, según cómo vayan las cosas incluso los que han impulsado la ideología de género cuelgan de las farolas o de las grúas, como en Irán, y entonces se van a encontrar con cómo el tren de la historia no sólo no ha ido en la dirección que ellos pretendían, sino que ha dado la vuelta y los ha arrollado; pero ya será tarde: ya han destruido una cultura; ya han destruido una civilización; ya han destruido una nación que ya en estos momentos, incluso siendo casi el veinte por ciento de los que hacen hijos de extranjeras, incluso en esa situación ya es una nación que desde hace varios años se muere más gente que aquella que viene a este mundo. Y luego, por supuesto, ni sistema de pensiones, ni sistema autonómico ni historias. Y, eso sí: el nacionalismo catalán puede ir hacia la independencia. Pero qué independencia, desgraciaos [= desgraciados]. Pero en qué estais pensando, so catetos. Si vais a desaparecer y vosotros sois los que primero vais a desaparecer. Si tenéis un millón de musulmanes en vuestro suelo porque decidísteis que era mejor que vinieran musulmanes que aprendieran catalán a que viniera gente de Hispanoamérica que cometiera el horrible pecado de hablar español. Vais a ser los primeros en desaparecer. Seguramente vosotros y los vascos. Y después, ya, el resto, pues…, en fin, de manera más o menos escalonada, pero desapareciendo también. Y esto pues se lo agradeceremos al pensamiento políticamente correcto, a la ideología de género, a las feministas que consideraron que el aborto –que es un verdadero crimen contra un ser absolutamente indefenso e inerme– pues era un derecho…; en fin, a todas estas cosas. Y cuando hayamos terminado con todo… –porque, claro, la familia se ha visto tan acosada que al final ni siquiera consigue seguir manteniéndose–, bueno, pues entonces elevamos un monumento a los defensores y defensoras de la ideología y del ideologío del género y de la génera y, simplemente, entonemos un responso por una nación que habrá dejado de existir; posiblemente, a lo mejor sin necesidad de una invasión violenta, simplemente por el hecho de que, efectivamente, sí que ha ido siendo invadida y nadie lo ha impedido, y al mismo tiempo se ha ido suicidando a sí misma y ha ido acabando con la célula familiar. Con lo cual, pues como sucede con todas las culturas a lo largo de la historia, en el momento en el que se va en contra de la familia, se acaba todo. O, como decía Hayek*: en el momento en que se va en contra la familia y de la propiedad, se acabó ese estado.     [* El filósofo y economista austriaco del siglo XX Friedrich Hayek].

NI HISTORIAS   2

En combinación con una palabra de negación precedente (no, ni, nadie, nunca), forma estructura fraseológica usada para expresar con cierto desprecio y/o enfado o vehemencia que se considera improcedente y absurda la mención (más precisamente, la traída a colación) de cada una de las cosas que se enumeran, mediante un nombre (un sustantivo), tras cada una de las palabras de negación usadas.

Ejemplo de uso:

NI..NI HISTORIAS:

  1. [Diálogo ficticio sobre la perfección con que la política española es endiabladamente mala:]  –Esto debe de ser una conspiración. Parece todo demasiado perfecto en su línea destructiva para ser casual. –Ni conspiración ni historias. No es ese el verdadero problema, aunque pueda haber una conspiración para llevarnos por el camino por el que vamos. Todo esto que está pasando, y con independencia de teorías conspiratorias, pasa fundamentalmente porque nos pareció en su día muy bien que se sentaran las bases para nuestra sistemática destrucción no sólo nacional sino sobre todo social; nos pareció muy bien; a algunos de forma consciente, porque les gustaba que España fuera destruida, y a otros de forma inconsciente pero pecando de todos modos digamos que por desidia patriótica; y, como dice el refrán, a cada puerco le llega su San Martín. En el caso de que toda esta espiral destructiva haya estado planificada desde el primer momento, a efectos prácticos da igual; bueno, si no hay conspiración, mejor, claro, menos peligroso resulta afiliarse al sindicato de la indigencia mental y moral y dormirse en los laureles; pero vamos, que tampoco sería excesivamente grave que la hubiera, o no sería de una gravedad mortal de necesidad, si se está a la altura de las circunstancias y se da uno cuenta de las cosas y actúa en consecuencia, tanto con conspiración como sin ella, ya que si conspiran contra ti y te das cuenta y reaccionas, pues lo lógico es que no lleguen las cosas al dantesco extremo al que han llegado, porque esto es ya un espectáculo dantesco. Así que si llegan a él, si llegan las cosas al extremo al que han llegado, no es tanto por culpa de una conspiración, en el caso de que la haya –que en eso ni entro ni salgo ahora porque no hace al caso– como por culpa tuya, o sea, de todos nosotros en general. Porque te han estado destruyendo sin descanso durante más de cuarenta años, durante todo el periodo llamado, con todo el morro, democrático, y no sólo no has reaccionado contra ello sino que, encima, contribuyes aún más, siempre que puedes, al afianzamiento y consolidación del espeluznante estado de cosas poniendo tu granito de arena cada vez que llegan las citas con las urnas. Es que sigues haciéndolo: vas corriendo a votar cada vez que te ponen una urna a tiro, que dan ganas de decirte que te gustan más que a un tonto una tiza. Y si sigues votando, inasequible al desaliento, a tu partido menos malo favorito, qué conspiración ni qué gaitas, hombre de Dios, qué conspiración ni qué gaitas. Dicho sea con todos los respetos, es que simplemente no procede ponerse a buscar culpables fuera de ti habiéndolos dentro de ti, ¿no lo comprendes?

NADIE..NI HISTORIAS:

  1. nadie tiene jardines, ni historias, ni nada de eso que está diciendo   Las Provincias,4-12-1995 [sección titulada <<El cabinista>>].

Deja un comentario

Scroll Up