NI HISTORIAS

La expresión NI HISTORIAS tiene dos significados:

  1. En combinación con una palabra de negación precedente (no, ni, nadie, nunca), forma estructura fraseológica usada para expresar con cierto desprecio y/o enfado o vehemencia rechazo rotundo de la posibilidad de existencia de cada una de las cosas que se enumeran, mediante un nombre (un sustantivo), tras cada una de las palabras de negación usadas.
  2. En combinación con una palabra de negación precedente (no, ni, nadie, nunca), forma estructura fraseológica usada para expresar con cierto desprecio y/o enfado o vehemencia que se considera improcedente y absurda la mención (más precisamente, la traída a colación) de cada una de las cosas que se enumeran, mediante un nombre (un sustantivo), tras cada una de las palabras de negación usadas.

  • La única diferencia entre esta frase y la frase NI GAITAS es que esta última es más coloquial. Es decir: <<ni historias>> es una forma neutra de <<ni gaitas>> y <<ni gaitas>> es una forma coloquial de <<ni historias>> (por tanto siempre que se dice <<ni historias>> se puede decir, con idéntico significado pero matiz ligeramente diferente, <<ni gaitas>>).
  • En ambas acepciones es especialmante frecuente su uso en la construcción NI + n + NI HISTORIAS.

NI HISTORIAS   1

En combinación con una palabra de negación precedente (no, ni, nadie, nunca), forma estructura fraseológica usada para expresar con cierto desprecio y/o enfado o vehemencia rechazo rotundo de la posibilidad de existencia de cada una de las cosas que se enumeran, mediante un nombre (un sustantivo), tras cada una de las palabras de negación usadas.

Ejemplo de uso:

NI..NI HISTORIAS:

  1. [El siguiente texto es transcripción de las palabras de un conocido periodista dichas en Youtube. Con posterioridad parece ser que el vídeo dejó de estar en ese canal, y por ello aquí se omite el nombre del periodista (la transcripción ha sido alterada ligeramente, para omitir el nombre del país del que hablaba):]  Los que lleguen a la mitad del siglo, esa gente se va a encontrar con que este país no se parece en absoluto al que les contaron sus padres o sus abuelos: la población no es la misma, la cultura seguramente no será la misma. Y entonces se van a encontrar con cómo el tren de la historia no sólo no ha ido en la dirección que ellos pretendían, sino que ha dado la vuelta y los ha arrollado; pero ya será tarde: ya han destruido una cultura; ya han destruido una civilización; ya han destruido una nación que ya en estos momentos, incluso siendo casi el veinte por ciento de los que hacen hijos de extranjeras, incluso en esa situación ya es una nación que desde hace varios años se muere más gente que aquella que viene a este mundo. Y luego, por supuesto, ni sistema de pensiones, ni sistema democrático ni historias.

NI HISTORIAS   2

En combinación con una palabra de negación precedente (no, ni, nadie, nunca), forma estructura fraseológica usada para expresar con cierto desprecio y/o enfado o vehemencia que se considera improcedente y absurda la mención (más precisamente, la traída a colación) de cada una de las cosas que se enumeran, mediante un nombre (un sustantivo), tras cada una de las palabras de negación usadas.

Ejemplo de uso:

NI..NI HISTORIAS:

  1. [Diálogo ficticio sobre la perfección con que la política de cierto país es endiabladamente mala:]  –Esto debe de ser una conspiración. Parece todo demasiado perfecto en su línea destructiva para ser casual. –Ni conspiración ni historias. No es ése el verdadero problema, aunque pueda haber una conspiración para llevarnos por el camino por el que vamos, cosa que no niego, aunque tampoco la afirme. Todo esto que está pasando, y con independencia de teorías conspiratorias, pasa fundamentalmente porque nos pareció en su día muy bien que se sentaran las bases para nuestra sistemática destrucción no sólo nacional sino sobre todo social; nos pareció muy bien; a algunos de forma consciente, porque les gustaba que este país fuera destruido, y a otros de forma inconsciente pero pecando de todos modos digamos que por desidia patriótica, o sea, pecando por omisión; y, como dice el refrán, a cada puerco le llega su San Martín. En el caso de que toda esta espiral destructiva haya estado planificada desde el primer momento, a efectos prácticos da igual; bueno, si no hay conspiración, mejor, claro, menos peligroso resulta afiliarse al sindicato de la indigencia mental y moral y dormirse en los laureles; pero vamos, que tampoco sería excesivamente grave que la hubiera, o no sería de una gravedad mortal de necesidad, si se está a la altura de las circunstancias y se da uno cuenta de las cosas y actúa en consecuencia, tanto con conspiración como sin ella, ya que si conspiran contra ti y te das cuenta y reaccionas, pues lo lógico es que no lleguen las cosas al dantesco extremo al que han llegado, porque esto es ya un espectáculo dantesco, vamos. Así que si llegan a él, si llegan las cosas al gravísimo extremo al que han llegado, no es tanto por culpa de una conspiración, en el caso de que la haya –que en eso ya digo que ni entro ni salgo ahora porque no hace al caso– como por culpa tuya, o sea, de todos nosotros en general, si bien de unos más que de otros. Porque te han estado destruyendo sin descanso durante décadas y no sólo no has reaccionado contra ello sino que, encima, has contribuido siempre, como sigues contribuyendo siempre que puedes, al afianzamiento y consolidación del espeluznante estado de cosas existente, no sólo dejándote manejar como una marioneta por el curso de las cosas, sino además poniendo tu granito de arena a la consolidación de ello cada vez que llegan las citas con las urnas. Es que sigues haciéndolo: vas corriendo a votar cada vez que te ponen una urna a tiro, que dan ganas de decirte que te gustan más que a un tonto una tiza. Y si sigues votando, inasequible al desaliento, a tu partido menos malo favorito, qué conspiración ni qué gaitas, hombre de Dios, qué conspiración ni qué gaitas, si eres tú el primero que conspiras contra ti mismo, ¿no te das cuenta? Simplemente no procede ponerse a buscar culpables fuera de ti habiendo uno tan gordo dentro de ti, ¿no lo comprendes?

NADIE..NI HISTORIAS:

  1. nadie tiene jardines, ni historias, ni nada de eso que está diciendo   Las Provincias,4-12-1995 [sección titulada <<El cabinista>>].

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