Significado y ejemplos de la expresión EN UN SANTIAMÉN
La frase EN UN SANTIAMÉN significa con suma rapidez y en brevísimo tiempo (sin que apenas transcurra tiempo).
Ejemplos de uso:
Estaba hambriento y me lo comí todo en un santiamén.
Estuvimos todo el rato hablando y se nos pasó el tiempo de espera en un santiamén.
Hay recetas de cocina muy complicadas, pero ésta es todo lo contrario. Es un plato muy fácil de preparar. Los ingredientes son sencillos y se hace en un santiamén.
Me entregaron el pedido en un santiamén. Se ve que hacen repartos diarios y que cubren diariamente todas las zonas desde las que se les pueda pedir un artículo. Eso se llama rapidez de entrega, o más bien casi entrega a domicilio meteórica.
Marcaron varios goles en los primeros minutos del partido y en un santiamén lo dejaron, como se suele decir, visto para sentencia: sin ningún gol hecho por el equipo contrario, la victoria no se les podía ya escapar.
Tiene muy buena memoria. Se acuerda de todo. Qué lástima que no le guste estudiar. Con esa facilidad que tiene para recordar las cosas podría aprender, por ejemplo, varios idiomas no voy a decir en un santiamén, pero sí con muchísima más facilidad que la gente normalmente dotada. ¡Con lo que me cuesta a mí memorizar!
Antonia acababa de fregar los platos de la comida. Antonio no había venido y ella sola ensuciaba siempre poco, así es que acabó en un santiamén. Rosa Montero. Te trataré como a una reina (novela de 1983).
Los siguientes tres ejemplos son todos ellos del libro de José María Gironella (una crónica de un crucero por el mar Mediterráneo realizado por su autor) publicado en 1974 con el título <<El Mediterráneo es un hombre disfrazado de mar>>:
Y pese a estar sentados a resguardo del viento, el pitillo, que por fin había logrado encender, se había extinguido por sí solo en un santiamén.
Las flores que el primer día iluminaba la estancia [el camarote] van marchitándose; las manzanas [de bienvenida que en él había] desaparecieron en un santiamén. Las manzanas me gustan.
De pronto, Georges [el taxista que nos lleva a Micenas] pega un frenazo, los neumáticos del coche chirrían y minutos después, apenas recorridos unos trescientos metros, nos encontramos flanqueados por dos murallas ciclópeas que van estrechándose y que en un santiamén nos conducen hasta la mismísima <<Puerta de los Leones>> [que en la antigüedad daba acceso a la ciudad].

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