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Significado y ejemplos de la expresión CONFUNDIR EL CULO CON LAS TEMPORAS
CONFUNDIR EL CULO CON LAS TEMPORAS es frase malsonante que significa malintempretar y confundir gravemente las cosas en determinado asunto, por ejemplo relacionando entre sí cosas que no tienen nada que ver la una con la otra, o estableciendo relaciones equivocadas, o sacando conclusiones equivocadas de una relación que sí se pueda establecer, u opinando muy desacertadamente de la misma, etcétera.
- También puede decirse <<y>> en lugar de <<con>>: CONFUNDIR EL CULO Y LAS TÉMPORAS.
- Puede especificarse el asunto respecto al que se produce la confusión, con la construcción CONFUNDIR [cierto] CULO CON [ciertas] TÉMPORAS.
- La idea de relación o conexión desacertada viene expresada en la frase derivada ¿QUÉ TIENE QUE VER EL CULO CON LAS TÉMPORAS? También en esta otra frase, equivalente a la anterior: NO TIENE NADA QUE VER EL CULO CON LAS TEMPORAS (que no es sino la respuesta a la pregunta anterior). Ambas frases pueden decirse al revés (¿qué tiene que ver las témporas con el culo?). También, a su vez, ambas frases derivadas admiten variaciones, como por ejemplo esta, con sentido de <<estás equivocado>> y matiz de crítica o reproche: <<no sé qué tendrá que ver el culo con las témporas>>.
- Hay una versión no malsonante de esta expresión: CONFUNDIR LA VELOCIDAD CON EL TOCINO (o LA GIMNASIA CON LA MAGNESIA).
Ejemplos de uso de <<confundiar el culo con las témporas>> y frases derivadas
CONFUNDIR EL CULO CON LAS TEMPORAS
..ese sentimiento..profanado por tantos botarates que confunden el culo con las témporas, resplandece aquí [en los citados versos de Rafael Alberti].. Juan Manuel de Prada. ABC,28-7-2001.
Confundir el culo con las témporas es propio de alguien que ha perdido el sentido de la realidad.. Fernando Fernández. ABC,24-2-2011.
¿QUÉ TIENE QUE VER EL CULO CON LAS TÉMPORAS?
¿Por qué les da a la gente por manifestarse en cueros? Puede que estemos en un rebrotar del <<streaking>>, el desnudo público integral que hizo furor en los años sesenta, como parte de la revolución cultural. Los que se perdieron aquella juerga, quieren gozar ahora de ella, aunque sea de segunda mano. En cualquier caso, como no puede tratarse de una proclama política –¿qué tiene que ver el culo con las témporas?– hay que pensar que lo hacen porque les gusta. O más exactamente, les gusta salir en los papeles y, sobre todo, en la tele. Por salir en la tele, la gente es capaz de cualquier cosa, incluido el mostrar esos michelines que tan tenazmente se ocultan y tanto cuesta disolver. José María Carrascal. La Razón,8-7-2002.