CARGAR CON EL FARDO DE

Significado de la expresión CARGAR CON EL FARDO DE cierta cosa o, más genéricamente, CARGAR CON cierto FARDO:  Padecer, con el efecto de un lastre sobre uno, los problemas y las grandes desventajas de [la cosa de que se trate].

Ejemplos de uso:

  1. Ahora hay que cargar con el fardo de una financiación autonómica [de las diecisiete regiones autónomas españolas] que va a salirnos por un ojo de la cara y que es una de las grandes razones por las que el Gobierno [central] necesita una tremenda inyección de fondos, que se obtendrá por medio del aumento de los impuestos.  Manuel Lloris. Las Provincias,25-8-1996.
  2. El libro de [Winifred] Gallagher se titula Rapt: Attention and the Focused Life; el de Sara Maitland, A Book of Silence. Los dos pertenecen a ese género admirable, tan poco cultivado entre nosotros [los españoles], que mezcla la autobiografía y la erudición, el amor por la literatura y por la divulgación científica, un dejarse llevar por la materia que lo entusiasma a uno con franca curiosidad y puro deseo de saber, sin ir cargado con el fardo verboso de la egolatría.  Antonio Muñoz Molina. El País,14-11-2009 [Babelia].
  3. [Palabras sobre un viaje a España hecho en 1849 por el pintor sueco Egren Lundgren y que posteriormente relató en un libro:]  Fue a la plaza a las cuatro, y le llamó la atención la algazara del público, así como la procesión de los toreros (<<tjurfaektareprocessionen>>) al toque de la marcha real; describe a los banderilleros y chulos, que eran seis; al espada o <<doedaren>>; a los picadores o <<caballeros que van armados de largas picas>>, y a las mulas con sus sonoras campanillas y banderas. Los toreros se arrodillan y rezan ante la imagen de la Virgen; después cada cual se va a su puesto; el <<matador>> saluda gravemente a la princesa, e hinca una rodilla en tierra hasta tanto que se le permita comenzar el <<juego>>, porque –dice el cronista– a esto le llaman juego (<<leck>>). Con calma, se pone en evidencia que la mujer española, refractaria a la emancipación a causa de su <<atraso intelectual>>, es mucho más sabia que las que neciamente se declaran autónomas y cargan con el pesado fardo de obligaciones que los hombres hemos llevado solos hasta ahora. A eso le llaman los franceses laisser la proie pour l’ombre, que podríamos traducir así: <<perder la tajada por roer el hueso>>.  Ángel Ganivet. Cartas finlandesas (libro de 1898).
  4. [Argumento de una novela:]  Rubén Castro, un joven sevillano, busca refugio en Francia huyendo de las consecuencias que sus simpatías por los republicanos puedan acarrearle en una España escindida por la Guerra Civil [de 1936-1939]. A París llega con la esperanza de dedicarse a escribir y cargando el más pesado de los fardos; el sentimiento de culpa por haber abandonado su país en crisis.  María Elena Cruz Varela. El Mundo,2-4-2010 [El Cultural].
Fardo de paja en el campo de la región de La Mancha en una imagen usada para ilustrar la expresión cargar con el fardo de cierta cosa.
Todo preparado y listo en un lugar de La Mancha de cuyo nombre nadie se acuerda para que quien pase por él pueda, si así lo desea, cargar con el fardo de paja de la imagen.

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EL MITO DE SÍSIFO

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