AL BUEN CALLAR LLAMAN SANCHO

Significado de la frase AL BUEN CALLAR LLAMAN SANCHOHay que llevar cuidado al hablar; se debe tener cuidado o ser cuidadoso con lo que se dice; si no en general, sí al menos en determinadas ocasiones (en según qué ocasiones), en las que el sentido común aconseja especial cautela, prudencia y, si necesario fuese, discreción y moderación, o incluso silencio. Todo ello en aras a la evitación de problemas, es decir, para evitar problemas derivados de lo que uno ha dicho, por resultar lo dicho inconveniente, inoportuno, ofensivo o lo que fuere. Este refrán, en resumen, aconseja procurar no hablar demasiado, o permanecer callado, cuando hablar mucho o incluso simplemente hablar implique, o pueda parecer que implica, asumir riesgos innecesarios.

  • El origen de la frase (en la que la presencia del nombre Sancho parece indicar que debe estar basada en algún episodio histórico) es incierto, y no se sabe bien quién es el Sancho al que se alude en ella. Incluso se piensa que podría ser corrupción de la palabra <<santo>>, que encajaría perfectamente con el sentido que tiene la frase (de la cual, al aconsejar el callar, se deduce que  un buen callar sería cosa muy buena, tan buena de hecho como para poderla llamar santa).

Ejemplos de uso:

  1. –¿Los errores, las meteduras de pata que se pueden cometer al hablar, y de fácil comisión cuando se habla mucho (porque quien mucho habla, mucho yerra), son de imposible comisión si se permanece cucamente callado? –¿Me lo dices o me lo preguntas? –Te lo digo. –¿Me lo puedes repetir, que no lo he acabado de captar? Bueno, sí, sí que lo he captado, creo yo. Que si lo mejor cuando uno no lo tiene claro es quedarse callado. Pues yo creo que sí, claro. Es lógico, ¿no? Si no dices nada, no puedes meter la pata al decir algo que no deberías haber dicho. ¿Cómo era eso de Sancho Panza? Ah, sí: al buen callar llaman, Sancho. –Sí. Pero eso no lo dijo Sancho Panza, ¿eh? –No, eso se lo dijo Don Quijote a Sancho Panza. –No. Tampoco. No me suena. Bueno, igual sí. No he dicho nada. –Ya lo dirás cuando te hayas leído El Quijote, ¿no? –¿Cómo lo has adivinado? –Es fácil, ¿no? –Pues sí, la verdad es que sí que es fácil adivinar eso. No tan fácil como adivinar si alguien ha leído Los trabajos de Persiles y Sigismunda, pero sí, fácil de todas maneras. –¡Sí señor, Los trabajos de Persiles y Segismunda! ¡Me acuerdo de cuando lo estudié! –No es Segismunda, es Sigismunda. –Da igual. Novela pastoril cervantina me parece que era, ¿no? –Me suena que era bizantina. Del género bizantino. Leí algo de ella una vez. Un par de párrafos de ejemplo de la obra. No creo que la haya leído mucha gente. Ahí es fácil adivinar si alguien se lo habrá leido eso o no. Y el Quijote, pues para qué nos vamos a engañar, tampoco se lo habrá leido mucha gente más. Igual figura ahí la frase de al buen callar llaman Sancho. Le pega. Pero no sé por qué me parece a mí que no se dice ahí. Supongo que será porque de decirse ahí, sería más conocida la frase. –No es muy conocida, no. –Pues es muy sabia. No estaría mal que se conociera un poco más. –No. Pero son tantas las cosas que no estaría mal que se supieran o que se conocieran mejor. –Sí. Eso es lo que pasa. Que somos muy analfabetos. –¡Eeeeh! ¡Al buen callar llaman Sancho! ¡Que las paredes oyen! –¡Coño, es verdad! ¡Punto en boca! ¡Que como se me dé el personal por aludido…!
  2. A veces, muchas, los políticos caen en la tentación de hablar de lo que no saben. Hay infinidad de ejemplos.[..] No creo aventurar un juicio temerario si afirmo que seguramente la señora ministra [española de Sanidad (Celia Villalobos)] ha aprendido el nombrecito de esa enfermedad de las vacas [la <<encefalopatía espongiforme bovina>> (que está actualmente haciendo estragos)] al mismo tiempo que yo.. No tengo noticia de que Celia Villalobos haya estudiado en la Facultad de Veterinaria. Yo tampoco. A mí me sacan del moquillo que ataca a los perros, de la triquinosis que transmiten los cerdos, con perdón, el paludismo de los mosquitos anofeles, la enfermedad del sueño de la mosca tsétsé y la peste bubónica de las ratas, y comienza mi naufragio por la patología de los animales irracionales.[..] El caso es que la ministra habla de lo que no sabe, y además, cuando aconseja a las amas de casa no echar al caldo huesos del espinazo, demuestra que tampoco sabe nada de hacer caldos.[..] Con lo fácil que es decir: <<Señores consumidores, no tengo puñetera idea de lo que sea eso de la encefalopatía espongiforme bovina, y sólo pronunciar el nombrecito me cuesta mucha atención y trabajo. He encargado a un grupo de expertos que estudien la enfermedad y que investiguen los casos que puedan darse en nuestro país. Cuando los expertos obtengan alguna conclusión fundada, la iremos comunicando al personal>>. Y mientras tanto, al buen callar llaman Sancho. Hay ocasiones en las que no se sale del atolladero con la facundia. Las cosas de la salud requieren rigor, y si no, es mejor el silencio que el desparpajo.] [..] Bien. Gracias, ministra. Hemos quedado prevenidos contra el mal de las vacas locas.. Pero, y contra el mal de las ministras charlatanas, ¿quién nos previene?  Jaime Campmany. ABC,11-1-2001.
  3. AL BUEN CALLAR LE LLAMAN SANCHO:  No es que [el presidente del gobierno español] se calle por prudencia, que albuen callar le llaman Sancho y en boca cerrada no entran moscas. El silencio no es precisamente lo que suele meter la pata. Tampoco es que responda a las preguntas con otra pregunta, que es costumbre muy gallega y que generalmente descubre las intenciones del que hace la pregunta primera. Cuando a un gallego [como lo es el presidente Mariano Rajoy] se le pregunta algo, lo primero que se plantea..es una pregunta previa: <<¿Para qué querrá saber éste lo que me pregunta?>>, e intenta adivinarlo antes de responder   Jaime Campmany. ABC,1-6-2005.

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