DEL ENEMIGO EL CONSEJO

Significado y ejemplos de la expresión DEL ENEMIGO EL CONSEJO

La frase DEL ENEMIGO EL CONSEJO significa lo siguiente:  Es absurdo y ridículo tomar en consideración (tener en cuenta) las palabras supuestamente favorables a uno, o que supuestamente redundan en beneficio de uno, de alguien que es en realidad enemigo de uno.

  • He aquí una alusión a este tipo de palabras: <<El presidente del Gobierno [español] aterrizó en Singapur con un pavoroso polo de jardín de infancia que parecía el resultado del consejo de algún enemigo infiltrado>> (Ignacio Villa. Libertad Digital,7-7-2005).
  • Se puede combinar con el verbo <<tomar>>: tomar del enemigo el consejo.
  • Hay una obra literaria, de Tirso de Molina (1579-1648), titulada <<Del enemigo, el primer consejo>>.

Ejemplos de uso:

USO EN LA PRENSA:

Después del debate entre [el líder de la oposición al gobierno español Mariano] Rajoy y [el presidente del gobierno español José Luis] Rodríguez Zapatero, después incluso de estas elecciones, no estaremos ante la alborada de una bella primavera, sino ante una noche invernal de una dureza gélida. Todo empeorará. Por supuesto, no espero nada interesante del debate del lunes. Pero algo nuevo podría surgir, desde el punto de vista político, si Rajoy se tomase en serio lo que ha repetido muchas veces Rodríguez Zapatero. Alguna luz podría salir del debate del lunes, si Rajoy aceptase el dicho popular: del enemigoel consejo./ Porque en este caso estoy de acuerdo con el refranero español,..me atrevería a darle un sólo consejo a Rajoy para su debate con Rodríguez Zapatero: escuche, señor Rajoy, atentamente a su adversario político. Siga..su recomendación. Tómese en serio lo que dijo su adversario en el mitin del domingo en Dos Hermanas: “Rajoy es un soberbio.. Me han tomado a broma..”.  Agapito Maestre. Libertad Digital,24-2-2008.

USOS AD HOC:

(Sobre la leyenda negra por antonomasia, que es la antiespañola, y donde se hace uso de la palabra <<negrolegendario>> con estos significados: 1 (sustantivo): Persona partidaria de la leyenda negra, o que cree en ella, y en todo caso que la difunde. 2 (adjetivo): De la leyenda negra; relativo a la leyenda negra).

Imagen de la Virgen de Guadalupe en la composición musical del mismo nombre interpretada por la Banda del Maestro Héctor Alfredo Gómez Barillas y puesta en el canal de Youtube Anders Daniel. Imagen también usada para ilustrar la expresión “del enemigo el consejo”.
“Virgen de Guadalupe” es una composición musical de Fernando Jiménez que se puede escuchar en el canal de Youtube del que se ha tomado esta imagen: Anders Daniel. Aquí está interpretada por la Banda del Maestro Héctor Alfredo Gómez Barillas. Lo que se lee en la parte inferior de la carátula es “Madre Mercedaria del Valle de Panchoy”.

Los fieles de la Virgen de Guadalupe no pueden tomar del enemigo el consejo porque para eso tendrían que apostatar y hacerse ateos o del protestantismo ese que predica por Hispanoamérica César Vidal, el historiador y periodista español afincando en Yanquilandia y difusor de la leyenda negra antiespañola, ya que a esto de las Vírgenes el enemigo protestante y compañía lo llama superstición, cosa propia de retrasados mentales que no entienden la física cuántica y que todo se reduce a ondas electromagnéticas de longitud variable, y lo que te va a aconsejar es que te modernices y te dejes de supersticiones, que son, conviene insistir en ello, una cosa de gente atrasadísima, instalada en la Edad Media e incompatible con los tiempos de progreso actuales y que lo único que van a hacer es lastrarte en tu desarrollo como persona preparada y apta para abrirse paso en la vida moderna y para competir en el mercado laboral global, por todo lo cual no te queda más remedio, amigo mío, que, tomando del enemigo el consejo, apostatar de una religión tan intolerante y sanguinaria como el catolicismo y dejarte de estampitas de la Virgen, ésas que a las que tan aficionados son los toreros asesinos de animales, y de paso dejarte también de las demás tonterías, como las procesiones por ejemplo, a las que tan aficionados son los católicos, esa gente, conviene volver a insistir en ello, primitiva y medio africana de la pérfida península al sur de los Pirineos, a la que además no interesarle la ciencia ni haber sido capaz de escribir nada digno de ser leído porque de donde no hay no se puede sacar, ni le interesa la lectura y el análisis e interpretación personal de la Biblia para hacerse su verdad a la carta ni le interesa ná, porque son unos catetos llenos de mocos cuya única aspiración, como los vagos redomados que son, es que se la lean e interpreten los curas, a poder ser los de la Inquisición y a ser posible con sotana negra y capucha tenebrosa de tiempos oscuros y oscurantistas felizmente superados gracias a la Ilustración francesa, al siglo de las luces francés y a la dinastía francesa de los borbones, una dinastía que si no hubiera existido habría habido que inventarla, porque si los españoles comen es gracias a ella, eso que conste, que si no fuera por estos magníficos reyes borbones que han tenido en los últimos siglos de qué iban a comer, si son unos muertos de hambre que no tienen dónde caerse muertos, a ver qué se ha creído esa gentuza fanática que no sabe hacer la o con un canuto y que no se merece ni el aire que respira.

Todo lo cual está muy puesto en razón y es muy convincente, cómo no va a serlo, es de una racionalidad francesa impecable y nada que objetar a tanta leyenda negra; lo compro todo, el discurso negrolegendario entero, y además por duplicado: uno para mí y otro para regalar, para que la gente española que todavía no haya aprendido a acomplejarse y a sentir vergüenza de sí misma aprenda y no sea tan ignorante. Es un discurso que parece salido de la cabeza de un bombón, digo de un borbón, porque es impecable, qué raciocinio, como se nota la superioridad francesa. Pero tiene el pequeño inconveniente de que da lugar a una duda: ¿pueden o no pueden los fieles de la Virgen de Guadalupe tomar del enemigo anglo-luterano y demás finas hierbas el consejo?

¡¿Duda?! ¡¿Duda dice usted?! ¡¿Duda dice usted?! ¡¿A que me quito la correa y le sacudo, como la mala bestia de raza medio africana y violenta que soy?! ¡Pero qué duda ni qué ocho cuartos!  ¡Qué van a poder, hombre, qué van a poder tomar del enemigo el consejo! ¡Ni dudas ni pollas en vinagre! ¡Del enemigo el consejo jamás, y menos de éste y nada menos que sobre la creencia o no en esta hacedora de milagros en su calidad de madre del autor de los innegables milagros de Hiroshima y de Nagasaki, las únicas ciudades del Japón con órdenes religiosas católicas, y donde ni las respectivas congregaciones católicas españolas ni sus edificios sufrieron el menor daño, ni después secuela alguna por radiactividad, cuando les tiraron la bomba atómica justo encima, pues estaban los odiados monjes de lo que a la sazón era la reserva moral de occidente justo en el mejor lugar para desintegrarse en un decir amén: en el epicentro de la explosión!

En el periódico Libertad Digital escribe Pío Moa el 8-6-2016: <<El enfoque más frecuente todavía hoy en España puede describirse así: la guerra civil, sean cuales sean sus detalles, consistió en una sublevación, finalmente triunfante, de las castas reaccionarias o de los fascistas contra la democracia republicana. Tal es la línea explicativa subyacente a los trabajos de [el historiador inglés Paul] Preston, [Santos] Juliá y tantos otros.[..] La Gran Patraña envenena todo el ambiente intelectual y político del país, y está degenerando peligrosamente la democracia, a marchas forzadas, y convierte en delincuentes a los políticos que la sostienen>>.

El historiador mencionado por el también historiador Pío Moa en primer lugar, el famoso hispanista Paul Preston, al que, como a tantos otros de su tierra y de su cuerda, tanto sacan en la prensa española para enseñarles a los españoles su historia, es nada menos que inglés. Ahí es nada. ¡Del enemigo el consejo! Sin embargo, y aunque pueda parecerle a algunos increíble, es respetadísimo y muy tenido en cuenta por los intelectuales españoles, que en apariencia suelen ser, fieles a una tradición secular, unos pardillos o, si se prefiere, magníficos profesionales de no enterarse de nada mientras se chupan el dedo en sus respectivas torres de marfil, llenas, a juzgar por los “conocimientos” que tienen, o más exactamente que parecen tener, de despreciables libros antiespañoles en general y negrolegendarios en particular, escritos, cabe suponer, tanto por extranjeros como por españoles (los segundos –que son gente como el escritor antiespañol, tan presente en la enseñanza estatal española como querido por el gremio periodístico, Ramón María del Valle-Inclán– por lo general influenciados por los primeros, quienes lo habitual es que les tengan a estos panolis de las letras hispanas completamente comido el tarro). Unos aparentes pardillos se ha dicho, que no se enteran. Aparentes porque lo más seguro es que algunos, quizá muchos, sí que se enteren, pero se adapten, como empezaron a hacer desde la instauración de la dinastía borbónica en 1700, al estado de cosas antiespañol, con el fin de poder salir en la foto, porque desde entonces el que se mueve (el que va de españolista o patriota español) no sale en la foto (no logra ni visibilidad mediática, ni reconocimiento oficial ni, mucho menos, premios estatales; mientras la antiespañolía tiene todas las ventajas habidas y por haber, como acaso pudiera demostrar el ejemplo del encumbrado señor afrancesado e incansable ridiculizador y despreciador de los españoles y de lo español Arturo Pérez-Reverte). Bueno, no es que cuando llegara de Francia el primer rey borbón español no se medrara en determinados ambientes si no se le lamían las botas gabachas, ¡es que se era perseguido, y no precisamente para recibir una advertencia en forma de llamada al orden si no se quería tener que atenerse a las consecuencias! Los que se oponían a la nueva dinastía eran perseguidos. Así se las gastaba el nuevo rey español de 1700 mientras se afanaba en destruir todo vestigio de la gran dinastía anterior, la de los Austria.

A la cobarde y acomodaticia intelectualidad española en rigor habría que llamarla intelectualidad antiespañola, dada su afición a morder todos los anzuelos de la propaganda antiespañola internacional y en todo caso –porque hay que suponer, valga la insistencia en ello, que algunos no necesitan anzuelo– dada su pasión por despotricar contra España, en la que ni por casualidad encuentran nada bueno y que sólo les interesa para encontrarle defectos y hacerla objeto de burlas y sátiras. Así, por ejemplo, el antes mencionado escritor gallego de pinta estrafalaria, el Valle-Inclán, decía, por boca de un personaje suyo, que España es una deformación grotesca de la civilización europea, mira quién habló, porque él sí que era una deformación grotesca; y ese escritor también gallego y de aspecto poco noble que responde al nombre de Rafael Sánchez Ferlosio decía que él odiaba España, o sea, ahí queda eso, ole ahí, qué resalao es mi niño, tómate algo, que invita la casa. ¿Qué le gustaría a un país enemigo de España que hicieran cuantos más españoles mejor, que hablaran bien o que hablaran mal de España? Que hablaran mal, evidentemente; para desmoralizar a sus compatriotas y que así se hundan en la miseria más y mejor. Por lo tanto, ¿cuál sería el consejo que al respecto les darían? Que echaran pestes de todo lo suyo. Que es lo que hacen estos dos, como tantísimos otros entregados en cuerpo y alma a tomar del enemigo el consejo, y encima creyéndose sin duda más que nadie, porque es que es de una agudeza que no veas darse cuenta de lo superior que es uno, porque para eso uno es intelectual, y de lo inferiores que son los demás, esa morralla españolucha que ni siquiera sabe, tal es su falta de ilustración y la ignorancia de Europa en la que viven, lo que es la enciclopedia francesa, razón por la cual no les queda más remedio a esos mendas que sí saben cositas francesas que, haciendo de tripas corazón y como acto de patriotismo para que se enteren los demás de lo inferiores que son, tomar del enemigo el consejo. Claro, todo sea por la patria; decid que sí, campeones.

Imagen de “La jota que robó el corazón de los oscenses”, un vídeo del canal de Youtube “El Diario de Huesca” usado para ilustrar la expresión “del enemigo el consejo”.
“La jota que robó el corazón de los oscenses” (de la gente de Huesca), en una grabación de El Diario de Huesca hecha sin tomar del enemigo el consejo, porque si se hubiera tomado, de la maravillosa jota aragonesa no quedaba ni el recuerdo, pero que ni el recuerdo, que es en lo que están, dicho sea de paso.

Esto es una imagen del vídeo que hay en Youtube (al que hay un enlace bajo estas líneas) con el título <<La jota que robó el corazón de los oscenses>>, puesto en el canal titulado <<El Diario de Huesca>>.

Al amigo Ferlosio, a diferencia de la gente normal como la que presenció este baile y no aplaudió solamente al arrodillarse el chavalín para ir girándose con una rodilla hincada en el suelo hacia la bailadora alrededor suyo, no le habría gustado ver esto, porque lo habría tenido que odiar demasiado, con el sufrimiento que eso le habría causado al pobre hombre odiador de España, lo cual implica sentir asco de su gente y de sus costumbres, como sin ir más lejos la jota, que no es que no sean francesas tales costumbres españolas, es que ni son alemanas, o sea, que ya me dirá usted, con este panorama cómo no va a ser uno un afrancesado, un partidario de Francia y detractor de España, es que no hay color, y donde se ponga la tortilla francesa, por poner un ejemplo, que se quite la española, joder, a ver si nos enteramos de una vez de que España es una mierda. Hay que suponer que también le habría hecho sufrir al Machado, ya que don Antonio el poeta decía en unos versos que esto, su país, era un erial sin danzas ni canciones, disparate al que desgraciadamente, por no poder cualquiera sino quedarse mudo ante su calibre, no se habría podido responder <<eso no te lo crees ni tú>>.

Menuda lección de nobleza y gallardía les dan a los dos individuos mencionados estos niños, que hasta hacen llorar, según dicen en sus comentarios, a algunos de los visualizadores del vídeo. No todo está perdido. Fuerza y honor.

Sea por una razón o por otra la llamada intelectualidad española está mayormente integrada por pensadores de la señorita Pepis con bastantes menos luces de las que se les suponen, y tiene, salvo raras excepciones, el nivel conocido vulgarmente como Maribel, esto es, un nivel Maribel, que es forma jocosa de decir bajísimo, tanto en lo moral como en lo sapiencial. Valga a continuación un ejemplo del nivel Maribel de esta patulea de vendidos al enemigo, uno de los miles que se podrían poner de la nulidad analítica del intelectual o intelectualillo español típico, que alcanza cotas insuperables cuando lo que analiza es una realidad, la española, de la que no tiene ni puta idea, mismamente como si sólo se nutriera al respecto de lo que sobre ella le cuentan, por ejemplo, los ingleses a los que pagan para que viajen por España y luego escriban un libro en el que narren sus experiencias e impresiones en dicho viaje y cuyo único propósito es hablar mal del país que objetivamente ha sido y sigue siendo, contra viento y marea y sólo gracias a su gente –ya que, grosso modo, lleva tres siglos gobernada por antiespañoles o por sujetos de patriotismo manifiestamente mejorable– el mejor del mundo o, como mínimo, uno de los mejores, que ya tiene mérito que así sea bajo las condiciones emanadas de abyectas cúpulas dirigentes.

El ejemplo. En el periódico Alerta Digital se publica el 12-3-2015 un artículo, titulado <<Fernando Sánchez Dragó: “En el nuevo orden mundial, Europa será un parque temático de catedrales”>>, en el que se da esta opinión, la recogida en el título, del escritor y articulista Fdo. Sánchez Dragó y cuya lectura permite pensar que este lumbrera, dicho sea irónicamente, cree que una Europa islamizada sería un remanso de paz, o digamos mejor una balsa de aceite. Una balsa de aceite llena de europeos blancos, de los europeos de siempre, vamos, y de catedrales, cuando lo cierto es que europeos blancos poquitos al ritmo que lleva la natalidad, combatida y hecha inviable para los autóctonos por las democracias, y catedrales pues vaya usted a saber, porque las catedrales sin blancos en Europa, e incluso con ellos, pues es fácil imaginar el futuro que muy probablemente tendrían en una Europa islámica, que no es otro que el que cabe considerar lógico, y a buen entendedor pocas palabras bastan.

El señor Dragó o no se entera o no se quiere enterar. Y es que, en relación con el primer supuesto, el de que a lo mejor es que no se entera, es facilísimo caer víctima de las sibilinas estrategias culturales y de manipulación mental en general del amplio enemigo del país de los traidores por antonomasia, unas estrategias que son finísima y admirable ingeniería social de alta precisión, si no se es consciente de ellas, y más importante si cabe, si no se es consciente de que el enemigo de España siempre acecha, porque tiene en esa constancia su principal arma de combate, que en lo relativo a la historia y la sociología es utilizada casi exclusivamente, precisamente, para idiotizar a las gentes que más leen y que, por lo mismo, más susceptibles son de caer en las trampas negrolegendarias tendidas por los ingenieros sociales de la Europa antiespañola y de sus lacayos y tontos útiles españoles. Así, el escritor Pío Baroja no sería tonto, pero sí lo suficientemente ingenuo e incauto como para tragarse la negrolegendaria mentira extranjera de que los españoles son vagos, o al menos esa es la opinión que indirectamente expresa en su libro <<El árbol de la ciencia>>, donde dice que son demasiado vagos (además de demasiado fanáticos y demasiado farsantes, y eso tras decir que no saben enseñar, lo cual es decir implícitamente que no saben hacer nada bien, porque ya hay que ser torpe para ni siquiera saber enseñar a otro digamos que a escribir, como por ejemplo muchos españolitos normales y corrientes enseñaban a otros a escribir en el antiguo servicio militar obligatorio, la famosa <<mili>>). Y es que conseguir el lavado de cerebro antiespañol es más fácil de lo que podría pensarse. Sin estar suficientemente alerta, cae en las trampas de la leyenda negra, en efecto, el más pintado; el cual a veces, paradójicamente, cuanto más lea, si elige mal lo que lee –que por supuesto que lo va a elegir mal porque es lo que el sistema le pone al alcance de la mano–, peor. También está la posibilidad de que el intelectualillo de turno lo que le pase es que no se quiera enterar, por la razón antedicha de que el que se mueve, yendo de listo, no sale en la foto (y como prácticamente todos quieren salir, pues todos tienen su alma vendida al diablo a cambio de las monedillas que a cambio se les dan, todos ahí con su adscripción ideológica y haciéndole la ola al político de turno, como el susodicho se la hacía a su Esperanza Aguirre del alma sin ir más lejos, que es para lo único que sirven, para lamer culos, da igual los que sean, lo importantes es que sean culos que al lamerlos caigan perrillas al bolsillo). En cualquiera de los dos supuestos referidos, tanto si la antiespañolía es deliberada como si no, el resultado es el nivel basura correspondiente a una sinvergonzonería no por comprensible menos asquerosa.

En fin, que eso es lo que hay: salvo las excepciones de rigor –hay que decir que, afortunadamente para los españoles de bien, cada vez más en el año de gracia de 1923– una panda de antiespañoles de padre y muy señor mío es lo que hay en las alturas de la política y sectores sociales aledaños, antipatriotas bien sea queriendo o bien sea sin querer, es decir, cuando no por simple y llana vileza (de forma deliberada), por lavado de cerebro antiespañol (y sin realmente querer serlo, sin realmente querer ser mierda antipatriota).

Lo dicho: una muy dañina patulea caída sobre España como una maldición. Y ahí está, para demostrarlo, el sensacional ejemplo del tan influyente como famoso filósofo español José Ortega y Gasset, de cuya fuente tanto se preciaba de beber el filósofo y académico de la lengua Julián Marías; otro que tal baila en cuestión de gustos, es que son como las cerezas esta gente: coges una, tiras de ella, y te salen un montón detrás, enganchadas a la primera, qué cosa. Hombre fatuo donde los haya (acuñador de la expresión <<minoría selecta>> para referirse a la gentuza como él), y antiespañol de pro, el madrileño don José Ortega y Gasset opinaba, sin cortarse un pelo y como el acomplejado botarate que era, que la raza española, de la que él debía de excluirse aunque la compartiera, es una raza degenerada e inferior (a la de sus vecinos del norte), encanallada (palabra literal) y, en suma, despreciable. Según él, debían sus compatriotas vulgares, los no pertenecientes a la minoría selecta, mirarse en el espejo alemán, o sea, ser como los alemanes. Así tendrían un pase. Un auténtico crack de la mamarrachada era. A modo de curiosidad, y a cuento de lo de las cerezas recién dicho, diremos que a pesar de ello, o más bien precisamente por ello cabe sospechar, está considerado por el prestigioso periodista y académico de la lengua Luis María Anson, a quien Dios le conserve la vista si el primer supuesto y no el segundo fuera el caso, la mayor inteligencia española del siglo XX. ¡Toma castaña! ¡Otro amante de lo bueno, de la minoría selecta y no del vulgo! O, bien pensando, igual es que el buen hombre, el Anson, al Ortega es al menos tonto que conoce. Es que es muy fuerte lo de estos mendas; qué cruz, Dios mío.

Jo, menuda parejita, el Ortega y el Anson. Qué elementos, los Ortega, Anson y demás ralea en un país que ha dado a espuertas héroes y genios de las artes y de las ciencias (¡cosa esta segunda cuidadosamente ocultada!) y que a pesar de los pesares, a pesar de tenerlo todo en contra para ello, sigue dando en ambos terrenos frutos nada desdeñables e incluso extraordinarios. Efectivamente, y por poner un par de botones de muestra, uno de cada campo, compositores de música orquestal tan buenos como Fco. Valor Llorens o Saül Gómez Soler, de los que sigue dando la tierra muchos, sería interesante averiguar si salen en otros países, tan buenos y en tan gran número. Y los descendientes de los que inventaron el submarino siguen produciendo altísima tecnología naval a pesar del presupuesto en defensa tendente matemáticamente a cero, y ahí está el submarino S-80 o el buque de guerra ligero considerado el mejor del mundo: la fragata Cristóbal Colón (armamento en el que, dicho sea de paso, manda, gracias a la pertenencia a la OTAN, el enemigo, el mismo que, nada nuevo bajo el sol, le exigió a España, como requisito de obligado cumplimiento si quería entrar en la Unión Europea, que se cargara la flota pesquera, que era la más importante del mundo junto a la japonesa, así como la destrucción casi total de la ganadería, la agricultura y la industria, es decir, prácticamente de todo, que si no exigieron que se cargaran a los españoles fue de milagro, qué fallo tuvieron ahí, con lo obedientes que estaban los políticos por aquí, qué gran ocasión perdida).

Con los libros de unos cuentistas así, digo de unos cuantos así, como el Ortega y el Anson, como base sobre la que asentar el pensamiento ya está uno en perfecto estado de revista intelectual y como para que le den el premio Cervantes que le dieron al escritor español antiespañol Luis Goytisolo, u otro premio Cervantes parecido, el de sociología o algo así donde se pueda demostrar lo antiespañol que es uno, de eso no cabe la menor duda, de que con tamaña formación antipatriótica estará uno en condiciones de que premien como Dios manda, con el premio español más importante de todos, su valía para el ejercicio de la antiespañolía y, en el caso de haber nacido en España, para el ejercicio de la traición a la tierra que le vio nacer.

Diríase (je-je, <<diríase>>) que si quieres que te quiera el poder, no hay camino mejor que decir que odias España, o que no te sientes español, que es también una cosa que a juzgar por las apariencias (je-je, <<a juzgar por las apariencias>>) sube considerablemente tus posibilidades de hacerte famoso y de, con un poco de suerte, hasta llevarte algún premio de alto copete.

En este sentido, la famosa supuesta frase del alemán Bismarck sobre la fortaleza de España, y de nuevo nos encontramos con lo del <<del enemigo el consejo>> (en este caso en forma de difusión de una mentira aceptada), sería mejor que los periodistas españoles, como la repite por ejemplo Carlos Salas en su artículo del 7-3-2016 en La Información, dejaran de repetirla como loros y naturalmente, cómo no viniendo del enemigo, y como hace también el mencionado currinche, dándole la razón. Porque su supuesta frase de que <<España es el país más fuerte del mundo: los españoles llevan siglos intentando destruirlo y no lo han conseguido>> es una perversa verdad a medias o, lo que viene a ser lo mismo, una mentira. Por cierto que el tal Carlos aprovecha para repetir ahí el tópico, tan repetido también por Sánchez Dragó y compañía, por todos esos coreógrafos de la intoxicación mediática dirigida a socavar la autoestima de los compatriotas, de que España es el país con más guerras civiles, lo cual es mentira, como mentira es lo del cainismo español, un vulgar mito difundido por el poeta antiespañol Antonio Machado y por todos los que en la prensa le compran esta mercancía intelectual averiada y, asumiendo lo del cainismo como verdad incuestionable y sin matices, ignoran una realidad que lo niega y repiten machaconamente que los españoles son cainitas, como si una guerra civil tuviera necesariamente que tener como única explicación el odio y no cupiera ninguna otra causa detonante. Además, y este hecho tan significativo se pasa por alto, todas esas guerras fratricidas han tenido lugar a partir del siglo XIX, qué cosa más curiosa, por qué se acumularían justo a partir del Borbón Fernando VII alias <<El Felón>> y de la introducción en España de la política de partidos, que eso sí que fue juntarse a lo grande el hambre y las ganas de comer. Esto, evidentemente, se olvidan de señalarlo los periodistas de la repetición maquinal de los tópicos difundidos por la propaganda enemiga.

Como también se olvidan de señalar, volviendo a lo de la mentira contenida en la frase de Bismarck mencionada al principio del párrafo anterior, que no son los españoles quienes llevan mucho tiempo, concretamente tres siglos, intentando destruirse a sí mismos, sino otros, concretamente sus dirigentes, quienes llevan mucho tiempo intentando destruirlos. España ha sido hisóricamente un país con menos luchas entre la población autóctona que sus vecinos del norte, eso para empezar(y también se ha matado en la piel de toro por motivos religiosos mucho menos que, por ejemplo, en Alemania o Inglaterra). Pero las luchas entre españoles se incrementan a la vez que se transforman en una cosa mucho más fea, en luchas de trasfondo espiritual, en luchas motivadas por traiciones y por antagonismos de cosmovisión, justo desde que llega a España en 1700 el primer rey Borbón, nieto del en su tiempo mayor enemigo de España (<<no olvides que eres francés>> –le dijo su abuelito, Luis XIV, al inaugurador de la dinastía borbónica al sur de los Pirineos). Que los españoles han estado siempre empeñados en destruirse a sí mismos es una afirmación de una estupidez supina, ya que cómo van a querer destruirse, hay que ser un merluzo de marca mayor para pensar tal cosa. Quienes a la sazón, cuando el Bismark, llevaban una temporada (¡no siglos!), y en la actualidad sí que ya siglos gracias al afán extranjero en que así sea (no es conspiranoia, es que los enemigos existen, vaya si existen), intentando destruir la tierra de Fray Luis de León son sus pérfidas clases dirigentes y sus correas de transmisión mediáticas y culturales. Repetimos, por si por no ha quedado suficientemente claro: no es que lleve España siglos queriéndose destruir, sino que llevan siglos queriéndola destruir, que es muy distinto. A ver si dejamos de mentir y decimos las cosas como son, y por pedirle peras al olmo que no quede.

(A este respecto, en relación con el del problema de que los españoles no quieren destruirse a sí mismos destruyendo España pero sucede que hay algunos que sí que la quieren destruir, es sumamente recomendable la visualización de un breve vídeo que hay en el canal de Youtube <<El materialista filosófico>> del profesor de literatura asturiano Jesús G. Maestro, quien es de la opinión, que expone en varios de los vídeos del canal que lleva su nombre, de que Europa se construyó contra España como España contra Europa, casi el título, por cierto, de un libro imprescindible del mejor filósofo mundial como mínimo en el siglo XX y en el XXI hasta la fecha, que es el también asturiano Gustavo Bueno: <<España frente a Europa>>. Se trata de un vídeo, sobre la perversidad de las élites españolas, titulado <<El problema de España>>, y en él hay un comentario, el de @norisna, que pone el dedo en una llaga aquí referida tanto en el párrafo anterior como en el siguiente del pajarito).

Y lo mismo que fue una fatalidad el que el enemigo declarado de España Luis XIV gobernara España desde Francia a partir de 1700 y a través de su nieto, nacido ¡y coronado rey de España! en Versalles, el pájaro de Anjou (duque de Anjou era antes de aterrizar en Madrid para reinar con el nombre de Felipe V), gobernanza extranjera de la cual hasta hay pruebas documentales, ha sido una fatalidad para España la llegada a este país del régimen partitocrático del 78, el basado en el reverenciadao papelote mal escrito denominado constitución del 78 y cuya finalidad fue que cambiara todo para que todo continuara igual que en los buenos tiempos, a la sazón algo estropeadillos últimamente. Este régimen, encima, tiene sobre épocas anteriores la ventaja, a la hora de seguirse denostando a los españoles, de que en él, en la partitocracia vigente, se les puede culpabilizar a éstos, a los pobres diablos con derecho a voto, y con aparente fundamento, de los males derivados del mal gobierno, porque resulta que al ser éstos desde entonces unos ciudadanos demócratas del copón bendito, pues se puede argumentar que lo que ellos se han de comer políticamente es lo que ellos mismos se guisan al votar en las urnas, dicho sea adaptando al presente caso la frase <<ellos se lo guisan y ellos se lo comen>>. Pero no, no escurramos el bulto, amiguitos; no vale lo de decir que antes, no sé no contesto, pero ahora sí que son los españoles en general los culpables de lo que pasa en su país ya que ellos son los que eligen a los que mandan mediante las elecciones democráticas (¡otra vez del enemigo el consejo, con el sistemita de invención foránea, si es que esto es un de oca a oca y tiro porque me toca!); qué coño van a elegir, no tienen otra cosa que hacer los que detentan el poder que darles a sus súbditos la oportunidad de quitarse de encima de la chepa a los que les ordenan y mandan; ¡pero cómo van a ser tan tontos como para pegarse ese tiro en el pie, por favor! El poder no se da, se quita; y si cambia su cara sin haberse arrebatado es porque detrás de esa cara hay otra de rango superior en la pirámide del poder que sigue siendo la misma. ¿Puede alguien elegir a alguien como Isabel la Católica? ¡Si acaso como Isabel la Gran Ramera de Babilonia! La democracia se inventó, anteayer como quien dice, con su socialmente divisor rollo de izquierdas y derechas, precisamente, entre otras cosas (sin ir más lejos dividir a la gente), para eso, para crear esa coartada, para poder decir el gobierno de turno que es la gente la que tiene la culpa de todo, y así evitar que fueran los políticos los culpables de las cosas, al transferirse la responsabilidad de sus fechorías por acción u omisión al pueblo llano mediante la ficción de que es él quien ha elegido a la clase dirigente y el que realmente manda a través de ella, con lo cual no procede que intente sacudírsela de encima, por qué habría de querer  sacudirse de encima a unos pobres servidores públicos que no tienen culpa de nada, ya que lo único que hacen es obedecer la voluntad del pueblo que los ha elegido para mandar en él, o sea, no se malinterprete, que los ha elegido para ejercer sobre él la soberanía popular que democráticamente se les delega. (Y es que la democracia es el mejor invento de la historia, mejor que el de la rueda incluso, porque es como el cerdo y de ella todo se aprovecha, o, mejor dicho, todo lo aprovechan).

Así que, señoras y señores de la intelectualidad sistémica y demás basurillas afines del lameculismo al poder, tan amigos todos de prácticas tan bochornosas como la <<del enemigo el consejo-ista>> o tan amigos del <<del enemigo el consejo-ismo>> que podríamos decir también; señoras y señores de tales gremios bochornosos: menos cuento enemigo y arreando, que es gerundio; arreando a escardar cebollinos por ejemplo, que, además de ser una actividad muy sana para algunas faunas a dos patas según le contó a un servidor un pajarito (español, por supuesto) cura mucho tanto de la fea costumbre de lamer culos como de la muy vergonzosa afición a tomar intelectualmente por culo de bichos franceses e ingleses como el Voltaire y semejante chusma venenosa o, dicho por lo fino, cura mucho de la costumbre de tomar del enemigo el consejo.

Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Rosario Coronada de Cádiz en la Parroquia de la Concepción Inmaculada. Una imagen usada para ilustrar la expresión “del enemigo el consejo”.
Esto es España, y no la cosa grotesca que dice que es el esperpéntico personaje Valle-Inclán. (Imagen: BCT Rosario de Cádiz, en un vídeo del canal de Youtube “erbeso” usado para matar dos pájaros de un tiro, uno de ellos el viaje al séptimo cielo y el otro la ilustración fotográfica de la frase “del enemigo el consejo”).

Esta maravilla de la imagen superior es España, señoras y señores, y no lo que dicen  negrolegendarios como Valle-Inclán o Antonio Machado, aunque haya que admitir que cada vez España es menos España por culpa de su subordinación a quienes más la odian y el fomento arrollador por parte de éstos de músicas repugnantes, incluso satánicas, y de porquerías como la rapera Mala Rodríguez, que no es ni mucho menos lo menos malo pero que no es mal ejemplo porque su nombre artístico dice mucho sobre de qué va la cosa, es que ya ni disimulan, van lanzados y a degüello aquellos con quienes más en cuenta se debería tener que no se debe tomar del enemigo el consejo.

La imagen es de un concierto de banda de cornetas y tambores en la iglesia de la Inmaculada Concepción de la localidad gaditana La Línea de la Concepción. Se trata de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Rosario Coronada de Cádiz. Todas las composiciones interpretadas, que vienen enumeradas en el canal de Youtube del que se ha tomado la imagen (el canal <<erbeso>>) son excelsas, pero acaso pudiera destacarse entre ellas la interpretada en sexto lugar, que lleva por título <<Eternidad>>, y durante la cual, concretamente en el minuto 20:12, uno de los cornetistas, un verdadero español como todos sus colegas, no puede contener la emoción y le grita un vehemente <<¡ole!>> al que inmediatamente a su derecha acaba de tocar su difícil instrumento de viento de forma magistral. Un comentarista dice bajo el vídeo: <<Vaya barbaridad. Aire fresco. Toma que toma>>. ¿Qué querrá decir con <<toma que toma>>? ¡No será toma del enemigo el consejo! No, tranquilos, no es eso. Es fácil adivinarlo, sobre todo porque lo califica de aire fresco, expresión que significa cosa felizmente contracorriente y en este caso concreto cosa que va contra el políticamente inducido y muy lamentable signo de los tiempos (tan bien ejemplificado por la zafiedad y el mal gusto presentes en los fomentadísimos reality-shows que llegan de las factorías del mal extranjeras): <<No queríais caldo de excelencia española, ¿verdad?, sólo que todo sea caspa y mugre que poder criticar y que os permita concluir con el maldito mantra de que los españoles son unos gaznápiros odiosos e insoportables y España un error histórico y sin posible solución. Caldo del bueno no queríais. ¡Pues tomad de él dos tazas!>>.

FUERZA Y HONOR