DEJADO DE LA MANO DE DIOS

Significado de la expresión DEJADO DE LA MANO DE DIOS

La frase DEJADO DE LA MANO DE DIOS significa, con matiz de fatalidad o de castigo de la divinidad, en una situación (más o menos prolongada) de circunstancias adversas.

El cantante español Antonio Molina en una imagen de la película “El Cristo de los faroles” en la que aparece cantando ante una cruz y usada para ilustrar la expresión “dejado de la mano de Dios”.
El que mira y canta a Dios como el cantante Antonio Molina en esta imagen de la película “El Cristo de los faroles”, donde hace una portentosa exhibición de grandeza española con su interpretación de “Ante la imagen del Cristo”, no está dejado de la mano de Dios.

Ejemplo de uso

  1. [Fragmento de un artículo en el periódico alertadigital.com titulado <<España, una nación desquiciada>>:]  Como ejemplo diré que en una ciudad del sur de España a la que he vuelto a visitar recientemente, las cosas, al menos en uno de sus barrios más tradicionales, han cambiado radicalmente en estas últimas décadas. Cuando yo lo conocí por primera vez era un barrio habitado sobre todo por gitanos. Un lugar un tanto dejado de la mano de Dios al lado de un antiguo y deteriorado monumento castillo, originalmente árabe. Todo ha cambiado, absolutamente. El nombre es ahora, al menos así rezan las inscripciones, en inglés (creo que no en español) que indican la dirección, “barrio árabe” o algo parecido.  J. R. Aguirre. Alerta Digital,25-10-2022.
  2. –No puedo dar crédito ni a lo que veo, ni a lo que oigo, ni a lo que huelo, ni a lo que palpo, ni a lo que gusto, bueno, a lo que gusto, sí, lo único; el mundo está dejado de la mano de Dios y lo que se ve, lo que se oye, lo que se huele, lo que se palpa y punto menos de lo que se gusta..es como para salir corriendo.  Camilo José Cela. ABC,16-2-1995.
  3. Me viene ahora a la memoria el oligarca ruso este que llevó a Yeltsin al poder. ¿Cómo se llamaba el tío este que le hizo la publicidad a Boris Yeltsin para auparlo a la presidencia de Rusia? Ah, sí: otro Boris: Boris Berezovsky. Un magnate de los medios de comunicación que –y tengo grabado el documental donde le vi decirlo, ¿eh?– dijo por aquel entonces, con una sonrisilla maliciosa… Bueno, maliciosa no es la palabra. Con una sonrisilla de inteligencia. Con una sonrisilla de inteligencia, dijo el Berezovsky este, mirando a cámara, algo así: <<Yo le dije a Yeltsin: «No te preocupes, que vas a ser presidente. Yo me encargo de ello»>>. Tenías que haberlo visto. Y así fue, efectivamente: el borrachín que habría de ser títere de Estados Unidos al mando de los destinos de Rusia ganó las primeras elecciones de la Rusia postsoviética. A la gente, que naturalmente no tenía ni puta idea de nada, le ponían a este tío como el gran solucionador en los dificilísimos momentos por los que atravesaba un país que seguía estando dejado de la mano de Dios y que parecía que no iba a levantar cabeza como no fuera gracias a la maravillosa democracia que le traían los yanquis, y como era lo único que los rusos veían que se podía votar, porque los demás candidatos –a los cuales, dicho sea de paso, la gente tampoco había elegido como candidatos– sólo cumplían en el juego el papel de comparsas, de individuos despreciables y peligrosos a los que no se debía votar ni loco, pues ya está. Más claro, agua: ¡Rusia estaba salvada gracias a su marioneta del tío Sam!