EN EFECTO

Significado y ejemplos de la expresión EN EFECTO

La frase EN EFECTO tiene tres usos:

  1. Para asentir.
  2. Para confirmar.
  3. Para redundar.

Ejemplos de uso:

1  Se usa para asentir ponderativamente a algo que otra persona acaba de decir.

–Veo que te gusta el vino. –Así es, en efecto. El tinto. –¿El blanco no? –Mucho menos.

Se usa, con el significado de <<efectivamente>>, para confirmar con un comentario, al que introduce, lo anteriormente dicho.

Pero esto no sería suficiente. Podría ocurrir, en efecto, que esas referencias y esas citas fuesen sólo asunto de erudición, simple repertorio de opiniones, y podría también tratarse únicamente de curiosidad intelectual.. Julián Marías. Miguel de Unamuno (libro de 1943). [= JM.U.]

Se usa para redundar con un nuevo dato o punto de vista sobre lo recién dicho, que lo completa y perfecciona.

(En los siguientes ejemplos, todos tomados del mismo libro anterior, se abrevia la mención de dicha fuente así: JM.U.)

[El escritor Miguel de Unamuno] se sirve de ella [de la novela] también, y muy principalmente, para intentar la gran experiencia, la que no puede repetirse, y por eso nos plantea el problema de la perduración: la de la muerte./ La muerte, en efecto, no puede repetirse; se muere sólo una vez, y no cabe ya reiteración; esto le da al hecho –o al acto– de la muerte una significación esencialmente distinta de todos los demás.  JM.U.

Se está acostumbrado a pensar, apoyándose en palabras del propio [escritor Miguel de] Unamuno, que su obra es paradójica y agónica, llena de contradicción.. De este modo, se puede pensar que la obra de Unamuno es y no es todas las cosas, o que es todo a la vez; según esta idea, filosofía, literatura, poesía, religión estarían luchando y contradiciéndose en cada libro..; intentar clasificar a Unamuno sería tan absurdo como vano. Y, en efecto, estos dos calificativos convendrían admirablemente si se tratara de una clasificación o encasillamiento; pero el entender así la cuestión formulada es lo que es perfectamente absurdo.  JM.U.

Por eso [el escritor Miguel de Unamuno] podrá decir con perfecto sentido: <<¿Ente de ficción? ¿Ente de realidad? De realidad de ficción, que es ficción de realidad.>> Lo cual, lejos de ser, como suele pensarse, una <<paradoja>>, casi un juego de palabras, es algo perfectamente claro y coherente, casi obvio; el personaje novelesco, en efecto, tiene ese modo de realidad que consiste en el ser ficticio -a diferencia de la piedra, cuyo ser es físico, o el deseo, al que pertenece el ser psíquico-, y lo fingido en él es justamente la realidad plena y verdadera que es el hombre y su vida.  JM.U.

Por dondequiera que se abra un libro suyo [de Miguel de Unamuno], se encuentra el mismo ámbito de pensamiento y de inquietudes.. ¿Cuál es el modo en que se logra esa extremada unidad? Excluida la conexión sistemática de las afirmaciones, queda una posibilidad abierta: la reiteración. Y la repetición es, en efecto, la forma unificadora del pensamiento de Unamuno.  JM.U.

[Julián] Marías hace hincapié, y con razón, en la índole reiterativa de la creación filosófico-literaria de don Miguel. Por paradójico que parezca, <<la repetición es, en efecto, la forma unificadora del pensamiento de Unamuno>>.  JM.U. – Introducción de Juan López-Morillas.

En la nota preliminar, fechada en octubre de 1942, que Julián Marías puso al presente libro, apuntaba ya a la <<masa inquietante y equívoca>> que era la obra de Miguel de Unamuno. La producción unamuniana [= de Unamuno] había sido, en efecto, vasta y multiforme. Ningún género, o subgénero literario había escapado a la atención de don Miguel: poesía, novela, teatro, ensayo, libro de viajes, autobiografía, prólogo, artículo de periódico o revista… JM.U. – Introducción de Juan L-M.