Significado y ejemplos de la expresión ENCOGERSE DE HOMBROS
La frase ENCOGERSE DE HOMBROS tiene dos significados:
- Mostrar desinterés gestualmente.
- No querer responder o responder sin ganas.
Ejemplos de uso:
1 Mostrar desinterés gestualmente y sin expresarlo verbalmente, desentendiéndose con indiferencia [de lo que alguien acaba de decir].
Federico no pareció quedar muy convencido, o sólo convencido a medias. Se encogió de hombros y no replicó. Ángel María de Lera. Las últimas banderas (novela de 1967).
[Diálogo entre marineros en un puerto de Irlanda:] –¿Dónde irá [Macario (que sale del local en el que un grupo de españoles está bebiendo)]? –A otra taberna.. Se emborrachará.. –O’Neill..tiene todavía abierto. Irá allí./ Sas se encogió de hombros y bebió de un trago su cerveza. Ignacio Aldecoa. Gran sol (novela de 1957).
Se quedó mirándome; después, se encogió de hombros y se levantó./ –Bien, hijo [le dije].[..] Conmigo, desde luego, no cuentes para nada. Gonzalo Torrente Ballester. Don Juan (novela de 1963).
Le pregunté si eso le atraería y se encogió de hombros: <<¡Yo qué sé!>>. No sabía si le atraería o no, ni le interesaba el asunto.
2 No querer responder [a una pregunta], o no tener demasiadas ganas de hacerlo, y no hacerlo; o responder a ella, pero desganadamente.
–¿Será este hombre..? –preguntó a su compañero el soldado a quien inquietaba la expedición./ El compañero se encogió de hombros. Pío Baroja. La dama de Urtubi (novela de 1916).
A primeros de siglo [XX]..un tal Serra, por haber reñido con su familia, pasó, a pie, la frontera, llevando algo de dinero, y se trasladó a Perpiñán, donde tenía algunos conocidos. Vivió un mes entre ellos.. Hasta que un día..decidió ir a París./ –¿Qué harás en París?/ Serra encendió un pitillo..y se encogió de hombros. José María Gironella. Un hombre (novela de 1946).
–¿Y por qué no dijiste nada, Fernand?/ Se encoge de hombros./ –A ti te tocaba dar el primer paso –me dice–. ¡Ahora eres un pez gordo! Jorge Semprún. Aquel domingo (novela de 1980).
Me encogí de hombros [ante su pregunta]/ –Nunca me preocupó gran cosa la cuestión.. Gonzalo Torrente Ballester. Don Juan (novela de 1963).
–Y, eso, ¿no es una argucia?/ El abogado se encogió de hombros./ –La vida..está llena de argucias como ésa. G. Torrente Ballester. Don Juan.
–..Vengo porque es mi modo de ganar la vida [dijo Mariana].[..] –¿Es que no ejerces tu oficio por voluntad?/ Mariana se encogió de hombros./ –Estoy metida en esto desde siempre y tenía que acabar así. Nadie me dio a escoger otra cosa. G. Torrente Ballester. Don Juan.