Fraseología del español

SOBRE EL BLOG

Este blog de fraseología, que deseablemente servirá de ayuda para aprender español –o, en su caso, para pulirlo– a los interesados en ello, trata, como su propio nombre indica, sobre las unidades fraseológicas del español (las frases o expresiones fijas): frases hechas, refranes, etcétera.

En él hay todo tipo de expresiones, que van ilustradas con ejemplos de uso real (tomados principalmente de los mass media y, en menor medida, de libros). Las citas de los textos ilustrativos están hechas de forma novedosa (contextualizados y aclarados) para que todos los ejemplos de uso sean plenamente inteligibles y útiles.

Cada una de las entradas se ocupa de una expresión y lo hace en formato de diccionario: explicación del significado, o de su función, y a continuación varios ejemplos de uso tomados de la vida real: citas de libros y, sobre todo, de medios de comunicación escritos y audiovisuales verificables (si bien en el segundo caso de problemática verificación). Es de destacar, abundando sobre lo ya dicho, que, a fin de que las citas usadas para ilustrar los significados no vean mermada su utilidad al sacarlas de sus respectivos textos o contextos, están, cuando proceda en términos de inteligibilidad, situadas, mediante una añadidura textual ad hoc lo más breve posible, en sus respectivos contextos, y llevan, cuando sea conveniente para darles claridad, las sucintas explicaciones y aclaraciones que resulten oportunas.

El contenido del blog pasará a formar parte, en todo o en parte y Dios mediante, del gran diccionario general de fraseología española cuya elaboración tiene su autor entre manos.

SOBRE EL AUTOR

En cuanto a dicho autor, que es el de estas líneas, me llamo Marcelino Valero Alcaraz y, en lo que atañe a esta web, hago riguroso trabajo lexicográfico en un terreno, el de la fraseología, que a mi parecer no ha recibido tradicionalmente atención con seriedad (trabajo de campo para un soporte documental, etcétera) acorde a su importancia, y en absoluto abordado, en la bibliografía existente, con aspiraciones de amplitud total y profundidad debida, así como tampoco, frecuentemente, con un enfoque centrado en la utilidad práctica, entendiendo por esto una mejora real de la capacidad expresiva (cosa que lleva obviamente implícita la utilidad práctica, al ser la herramienta de la lengua precisamente, como es bien sabido, la más útil de todas al ser humano, y a mejor dominio de la misma, mayor utilidad, sin perjuicio de que otras cosas –por ejemplo la adquisición de habilidades diferentes– puedan merecer, al menos en determinados casos, prioridad una vez llegados a cierto grado de dominio lingüístico básico, el que en circunstancias normales suele adquirirse, en los hablantes nativos, sin necesidad siquiera de estudiar).

Trabajo en esto por mi cuenta y riesgo, en solitario y a mi aire, cosa que si tiene sus contras también tiene el pro de un gran margen de maniobra para escapar de cuanto a uno le parezca modelo establecido deficiente, en aras de una originalidad que lo mejore. Y es que no es en absoluto el diccionario pretendido un lexicón menor: mi intención es que, comparativamente con lo que hay en estos momentos, sea con gran diferencia el mejor diccionario fraseológico del español, tanto por el número de las frases incluidas en él como por la cantidad y la calidad de los ejemplos que las ilustren (pues son citas útiles, es decir, suficientemente bien elegidas, y además trabajadas cuando proceda, como para que vayan más allá de ese cubrir el expediente sin más que es la mera función documentadora tradicional, en plan si sirve la cita para entender la frase bien y, si no, pues allá películas).

Llevo invertidas en este proyecto la friolera de muchas más de cien mil horas de arduo trabajo, en un alto porcentaje dedicadas a la inicial e inevitable recopilación de citas (unas 500.000 en primera instancia), labor recopilatoria que, me permito decir, es la parte primera y más importante si lo que se quiere es no hacer más de lo mismo en fraseología, sino una cosa de primera mano que brinde certezas sólidas y con ello la posibilidad de llegar a conclusiones fiables y traducibles en útiles y/o interesantes aportaciones. No obstante la nada desdeñable cantidad de tiempo ya invertida, en el año de gracia de 2020 (en cuyo mes de marzo añado estas palabras al echar a andar el blog en una nueva –ésta– ubicación web), no vislumbro todavía el momento de la culminación del empeño, que a estas alturas, tras llevar lidiando a brazo partido con ello treinta años, cobra por momentos tintes de desesperación. Supongo que habré de esperar al respecto tener el santo de cara, de forma que finalmente consiga hacer la antedicha obra completa y, a poder ser, en papel.

Esta penúltima, tener el santo de cara, es, dicho sea de paso, una de las frases pendientes de incluir en este blog, que espero resulte útil, y deseablemente ameno, a los interesados en la lengua en general, y en la fraseología en particular, que me honren con su visita, a quienes aprovecho para agradecerles su atención.

Más información:

Palabras introductorias al blog al iniciarlo en el año 2016

Sobre la presentación de las citas