SI HABLA MAL DE ESPAÑA ES ESPAÑOL

SI HABLA MAL DE ESPAÑA ES ESPAÑOL:  Frase alusiva a la muy notable proclividad de los españoles en general y de sus élites intelectuales en particular a denostar lo español. En general podría tratarse simplemente de una autocrítica hecha como desahogo más o menos vehemente, pero en el caso del segundo sector social mencionado puede haber otros motivos, añadidos o no al anterior, como por ejemplo una nada improbable interiorización de la leyenda negra propalada por los mayores enemigos históricos de España (es decir, ellos mismos, los del sector intelectual, cultural e informativo, se habrían creído las falsedades difundidas sobre España para dañar su imagen) y/o estar a sueldo de algún poder que siga teniendo ese mismo interés en causar daño a España.

  • La frase se usa, si no exclusivamente sí principalmente, aludiendo a lo español en un sentido histórico y cultural, un terreno de lo español sobre el que no hay un pensamiento unánime ni mucho menos sino una división de opiniones (muchas de ellas entre malas y malísimas) que ya no la hay tanto, lamentablemente, al opinarse sobre la España actual, la de comienzos del siglo XXI, hecha una calamidad, en estado comatoso y sobre la que sería piadosísimo decir que deja muchísimo que desear, lo cual, a diferencia de la mala opinión sobre la España del pasado, no es hablar mal de España porque se es español sino, datos y hechos cantan, opinión inevitable y sin posible escapatoria en el contexto de una Europa convertida en un desafuero económico pero, sobre todo, en un estercolero mental y moral.
  • Se trata de un famoso verso, con el significado de <<si habla mal de España es que es español (es decir, el hecho de que alguien hable mal de España significa que es español)>>, del escritor español Joaquín Bartrina (Joaquín María Bartrina y de Aixemús (Reus, 1850-Barcelona, 1880)). Según dejó escrito en unos lúcidos versos, es fácil adivinar si una persona es inglesa o no: lo es si habla bien de Inglaterra. Igualmente fácil es adivinar que alguien es francés: si alguien habla mal de Prusia, es que es francés. E igual de fácil es adivinar quién es español: quien hable mal de España. La estrofa en la que expresa esta lapidaria opinión dice así: Oyendo hablar a un hombre, fácil es / acertar dónde vio la luz del sol: / si alaba a Inglaterra, será inglés; / si os habla mal de Prusia, es un francés, / y si habla mal de España, es español.
  • Esto, lo que se dice en esta estrofa, es una sátira con un punto de exageración (toda generalización es exagerada por definición), pero está basada en un hecho innegable. Innegable porque hechos cantan, porque salta a la vista y puede ser fácilmente advertido por cualquiera que se fije un poco: los españoles, del mismo modo que no soportan que los extranjeros hablen mal de ellos o de España, son despiadados e inclementes al referirse tanto a sí mismos como a su país, y de hecho llegan en ello a tan llamativos extremos como el de no dudar en desdeñar, cuando no algo peor, incluso hazañas y glorias de su Historia que para sí quisieran muchos. Como se ha dicho al principio, la principal razón de tan peculiar comportamiento (pues en todas partes cuecen habas y nadie se autoflagela por ello), o algo que podría propiciarlo, tal vez sea el por lo general vehemente y exaltado temperamento de los españoles, que les hace, o en teoría les haría proclives a expresar de forma furibunda su malestar por la inmundicia que, no necesariamente en los ámbitos del poder e incluso con frecuencia dentro de quien profiere tales quejas, inunda su patria (en la piel de toro se dan intensamente los dos extremos de la calidad humana, y junto a lo sublime, forzosamente minoritario pero que en absoluto escasea, abunda que es un primor la abyección más despreciable), a la cual podría subconscientemente asociar con dicha inmundicia hasta un grado en que la una y la otra, inmundicia y patria, quedaran indisociablemente unidas, con el letal resultado de que por lo mismo que se despotrica contra la mierda, se hace lo propio contra la patria, como si ambas fueran una y misma cosa. Esto por lo que atañe al pueblo llano. En cuanto al fenómeno de los españoles que, en los sectores sociales más cultos, hayan hecho suya o sigan haciendo suya la leyenda negra –fenómeno que puede ser circunscrito sin excesivo riesgo de marro a los españoles más cultos–, ellos sabrán, en los casos en que sean conscientes de esa interiorización, qué será lo que los hace alérgicos a reconocer las virtudes de los españoles y sólo querer ver y centrarse en sus defectos, así como qué será lo que les impele no sólo a no reconocer la grandeza de su pasado (con sus luces y sombras, ciertamente), sino a todo lo contrario: a reducir su historia a algo de lo que sentir vergüenza y ya está. En el caso de que sea un efecto de la famosa leyenda negra, un éxito logrado por la misma nada menos que entre los propios españoles (que ya es el colmo del éxito), he aquí una interesante cita a la misma, recogida del preámbulo a una entrevista que en el suplemento El Cultural de El Mundo le hace Fernando Díaz de Quijano, el 31-1-2018, al hispanista estadounidense Stanley G. Payne (el resaltado en negrita figura en el texto original): <<“Los españoles eran criticados por la tiranía ejercida sobre otras sociedades, por su opresión tanto de indios como de europeos, por su violencia y crueldad, por su sadismo […], por ser gente atroz por naturaleza, por su fanatismo religioso, siempre dispuestos a imponer su fe por medio de la violencia, infligiendo torturas bárbaras a quienes no profesaran su religión y sirviéndose de la Inquisición para imponer la tiranía, el sufrimiento y la ignorancia”. Todas estas acusaciones formaban parte de la leyenda negra española en su época de máximo apogeo, tal como la define el veterano hispanista Stanley G. Payne (Denton, Texas, 1934) en su libro En defensa de España. Desmontando mitos y leyendas negras (Espasa)>>.
  • He aquí un texto en el que se dice que <<nada más español que abominar de España>> (se trata de un fragmento del final de un artículo sobre el libro de Fernando Sánchez Dragó sobre la Guerra Civil Española titulado <<Muertes paralelas>>):  “Con todo, quizá la afirmación más escandalosa del libro esté en el prólogo, donde el autor afirma solemnemente: <<Lamento profundamente haber nacido español>>.[..] Viajero impenitente y apátrida por vocación, ahora da un paso más allá y se declara <<ex pañol>>, un neologismo que está mucho más de moda que lo que él quisiera.. Al fin y al cabo, nada más español que abominar de España>> (David Torres. El Mundo,17-7-2006).

Ejemplos de uso:

  1. [Fernando Sánchez] Dragó acaba de publicar Y si habla mal de Españaes español, libro que, como suyo, es arrebatado y exagerado* y parte de una premisa que es también una conclusión: <<Puesto que despotrico tanto contra España, debo de ser más español que nadie>>. De nuevo una paradoja, pero sólo aparente. Porque, además de decirlo Bartrina, autor del verso que da título al libro, de paradojas sabía lo suyo Unamuno, una de las sombras tutelares del libro de Dragó. Ángel Vivas. El Mundo,24-1-2008.     [* En ese libro llama a los españoles, en un mismo párrafo, además de otras lindezas, lo siguiente: palurdo, consumidor de sopa boba [la suministrada por papá Estado, se entiende], telecaca y Fórmula Uno, políticamente correcto y multiculturalista. En el mismo párrafo dice, entre otras cosas, que los españoles no leen y que ya ni siquiera saben hablar español].
  2. SI HABLAN MAL DE ESPAÑA, SON ESPAÑOLES: Hoy se asume que España no ha existido como tal, o que es una vergüenza a ocultar. Se invoca desde el Poder –lo constato con gran tristeza– el nominalismo: ¿y qué importan las palabras, por qué ese empeño en hablar de nación, y en concreto de la nación española?, se dice desde el Poder, insisto. Curiosamente, parece bien que desde la periferia –esa periferia empeñada en rescribir la Historia, como constata [el historiador] García de Cortázar– se inventen apasionadamente <<naciones>> [la periferia a la que se hace referencia es las regiones separatistas españolas, que están en la periferia de la península ibérica], mientras que desde el todo, desde el centro y la cúspide del todo nacional, desde el eje y desde la cima de España, se admite y se propone que se desdibuje la idea de nación española.[..] Tristeza produce el silencio de España.[..] <<Si hablan mal de España, son españoles>>, decía Brenan recogiendo un dicho popular. Lo grave es que hoy los españoles ya ni siquiera hablamos de España.  Santiago Araúz de Robles. La Razón,22-8-2005.

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