NO ES SANTO DE MI DEVOCIÓN

Significado de la expresión NO ES SANTO DE MI DEVOCIÓN

No es santo de mi devoción es forma frecuente de la frase genérica NO SER [alguien o algo] SANTO DE LA DEVOCIÓN DE [alguien], que significa lo siguiente:  No ser persona que guste a uno o le resulte grata; no ser persona por la cual sienta uno simpatía, sino más bien lo contrario. O, dicho de una cosa, no ser cosa que guste a uno, cosa hacia la cual sienta uno atracción, sino que lo que siente hacia ella es más bien repulsión.

  • Si alguien (una persona A) dice que otra persona no es santo de su devoción (de la devoción de A), la persona A está diciendo que la otra persona no le gusta ni le resulta simpática (a A), no le agrada ni le resulta grata, sino más bien todo lo contrario.
  • Si alguien (una persona A) dice que algo no es santo de su devoción quiere decir que esa cosa no le gusta ni le atrae precisamente, sino más bien todo lo contrario: le causa rechazo.

Más información

  • Casi siempre se usa esta expresión en forma negativa (no ser), pero se puede decir también, aunque ese uso sea raro, en forma afirmativa (ser).
  • Se puede decir también la frase con<<tampoco>> (tampoco ser).
  • Se aplica mayormente a personas, y mucho menos frecuentemente a cosas.

Ejemplos de uso de la frase <<[no] ser santo de la devoción de>> y sus variantes <<no es santo de mi devoción (o de tu, o de su devoción, etcétera)>>

  1. Es santo de mi devoción y me parece que también de la tuya, ¿no? A ti también te gusta, ¿no?
  2. ¿No es santo de tu devoción? Tampoco de la nuestra. Tampoco es santo de nuestra devoción. No sé si lo será de alguien, aunque supongo que sí, que por algo se dice lo de que hay gustos que merecen palos.
  3. No es santo de mi devoción ni puede serlo –dijo uno–, al menos mientras no me cambie de chaqueta, que igual me cambio un día de estos por aquello de que en la variación está el gusto.
  4. Hola. Buenos días a todo el mundo. Bueno, rectifico: a todo el mundo menos a quienes sean aficionados a llamar Paco a los Franciscos, a los que se llaman Francisco. Me explico. Me llamo Francisco y nadie que me llame Paco en vez de Francisco puede ser santo de mi devoción. Odio que me llamen Paco, aunque sepa que es forma cariñosa y sin mala intención de Francisco. Es que me recuerda al tío Paco, personaje histórico que, por si alguien no lo sabe, es Franco, Francisco Franco Bahamonde, a quien con frecuencia se alude tras su muerte diciendo <<el tío Paco>>. Qué dictador más monstruoso, ¿no? Claro, los franquistas –que me parece a mí que todavía hay en España mucho partidario de Franco suelto por ahí– dirán que de monstruo, nada, chaval, que hizo los pantanos gracias a los cuales yo ahora puedo beber agua y tal y cual, todas esas defensas que se gastan los fachas. Pero me da igual. No es santo de mi devoción y ya está, así que a mí que no me llamen Paco, por favor, que yo como me llamo es Francisco, que es un nombre que como a mí, aunque soy joven, me gusta mucho mi paisano el cantante valenciano Francisco, pues eso ya lo llevo mucho mejor porque no me trae a la cabeza al de marras, al comandante en jefe de la atroz dictadura felizmente superada gracias a nuestros heroicos combatientes por la democracia. Y al que le pique que yo diga estas verdades porque lo que le gusta son los países convertidos en un cuartel lleno de campos de concentración, pues que se rasque. Es que yo soy muy mío para estas cosas. Bueno, tampoco es eso, o no solamente eso. Es que los demócratas de toda la vida como yo no podemos pasar por ciertas cosas. Si es que se le ponen a uno los pelos como escarpias al pensar en los muchos años que lo tuvieron que padecer mis abuelos. Bien está que le llamen a uno rojo; vale, se comprende la envidia. Pero ¡¿Paco?! ¡¿Llamarme como el tío Paco yo?! ¡Eso sí que no!

Ejemplo suplementario, en larguísimo texto, de la frase <<no ser santo de mi devoción>> y de su variante <<no es santo de mi devoción>>

No es necesario que sea por la vía de urgencia, pero la ciudadanía se merece un respeto y debería recibir, antes o después, una explicación, por parte de la autoridad o las autoridades competentes, de por qué en esta casa de la imagen la persiana verde de la derecha está inclinada sin que haya dimitido por ello ningún ministro ni haya noticias de que se vaya a producir ninguna dimisión, ni ahora ni más adelante, en el equipo de gobierno de este país, que así va como va, si ni siquiera sabe conservar el patrimonio urbano abandonado, porque la casa esta está deshabitada, como fácilmente se puede apreciar. Por cierto, que la chica de la izquierda ya podía haberla enderezado ella, que tampoco cuesta tanto. Otra que tal. Y seguro que tampoco ella habrá dimitido ni dimitirá, en vez de tanto girar la cabeza y tanto mirar a todas partes menos a la persiana, que es lo que debería tenerle absorbida la atención. Está visto que aquí no dimite nadie; así vamos como vamos. Y por cierto que seguro que el número 7 es el número antiguo de la casa y ahora hay otro. Qué desastre. Y luego dicen algunos que lo que aquí sobran son criticones, gente que no aporta nada y que lo único que sabe es criticar, en vez de hacer algo positivo, en vez de “sumar”, que se ha puesto de moda decir ahora. Encima, eso, que a callar porque los criticones son unos pelmazos. Pues ya solo faltaba que se cercenara la libertad de expresión. No te digo yo lo que hay. Aquí lo que hace falta es más mano dura; digo más labor concienciadora, que es lo que lo que yo quería decir pero no he sabido expresar con palabras. Más concienciar al personal de que lo que hay que hacer es sumar, para progresar, porque si no, lo que pasa es que vamos para atrás como los cangrejos, que por cierto pasaron un buen día de no ser santo de mi devoción, que me daban un asco que no veas, a gustarme mucho, qué cosas tiene la vida, ¿no? Y la verdad, dicho sea de paso, es que me alegro mucho de ese cambio, un cambio para bien, qué duda cabe, porque están riquísimos.

En fin, lo que iba diciendo: que menos dedicarse a volver la cabeza a ver si el camarero trae ya los cangrejos o los calamares, que es una cosa de animales, que sólo piensan en comer, y más usar el cerebro para decir: <<mira, no es santo de mi devoción, pero, por una vez y sin que sirva de precedente, voy a usarlo; todo sea por el perfeccionamiento de la democracia y por los percebes de Galicia>>, que así, sí que vale comer; si se acompaña de pensamiento, sí; pero comer a secas, pues no, porque viene el gran jefe, nos coge del pescuezo y nos mete en el corral, a ver qué va a hacer el pobre con un ganao así, o con unas aves de corral así, mejor dicho. Yo no sé de qué se queja la gente luego cuando no le respetan los derechos democráticos y tal y cual. Porque es que luego, encima de que sólo piensan en satisfacer los instintos animales, en vez de avergonzarse de sí mismos y de apuntarse al voto de pobreza o algo así pues van por ahí aburriendo a las piedras con que “Joder, cómo está el mundo. ¿Sabes lo que me pasó el otro día? Pues que resulta que iba tan tranquilo a comerme unos calamares a la romana y me confundieron con una gallina, o como si me hubieran confundido, vamos, porque me querían llevar al corral («¡p’al corral!» –dijo uno de ellos, mientra me empujaba). Tal como te lo cuento. Y yo ahí, aunque estaba acojonado, echándole huevos –nunca mejor dicho– y repitiendo en vano que “¡no hay derecho!; ¡yo no he hecho nada malo!” Luego me soltaron sin darme explicaciones. No sé, sería un toque de atención nada más. Y yo mascullando que <<¿esto es una democracia? ¡Esto lo que es te lo voy a decir yo a ti!: ¡esto es una república bananera como la copa de un pino! En fin, mejor me callo porque, con tanto espionaje como hay ahora, igual me llevo algún capón de los de verdad. ¡Joder, ni hablar va a poder uno ya!>>.

Vaya por Dios, no encuentro ahora la foto de la que hablaba al principio. Qué habrá pasado con ella. Y no tengo ninguna otra de una persiana inclinada y una chica volviendo la cabeza. Bueno, ya la pondré aquí cuando la encuentre, si la encuentro. O ya encargaré a alguien que exista en la vida real que la ponga si se la encuentra (es que yo soy de ficción, ¿sabe usted?: me he escapado de una novela insoportablemente mala, a ver si me rejuvenecía un poco el cambio de aires).

Por cierto, que en la vueltecita que me estoy dando tan a gusto por ahí, por el mundo real de ustedes (suponiendo que entre los lectores no haya nadie como yo, alguien que no exista de verdad), he aprovechado para mirar internet y he visto, en un canal de Youtube, una entrevista que le hace el político Pablo Iglesias Turrión al ex presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero. He escuchado la entrevista, que lleva la fecha de 17-1-2020, y he visto también que ahí un comentarista usa la frase que acabo de usar yo de <<no es santo de mi devoción>>. Me refiero a uno que dejó un comentario bajo el vídeo (publicado en el canal Público TV, y concretamente en el programa de esa televisión por internet llamado <<Otra vuelta de tuerka”). Dice así este ciudadano, que supongo que será español (los corchetes son míos): <<He disfrutado de verdad con esta entrevista. Ojalá la televisión fuera más seria y televisaran cosas así. ZP [allí llamaban a Zapatero cuando gobernaba] no es santo de mi devoción, pero es una voz de la experiencia>>.

Muy bien. Así me gusta. Un hombre que respeta la voz de la experiencia. Menos mal. Aún hay esperanza.

El cantaor Camarón de la Isla y el guitarrista Paco de Lucía en una imagen usada para ilustrar la expresión “no es santo de mi devoción”.
Decir “el flamenco no es santo de mi devoción” quedaría raro. Lo normal es decir “no me gusta el flamenco”. También quedaría raro decirlo del guitarrista Paco de Lucía, o de la guitarra española. Porque la frase sugiere cierta inquina hacia la persona o cierto desagrado hacia la cosa de que se trate.

NOT BE SOMEONE’S CUP OF TEA in Spanish

<<No ser santo de la devoción de>> se traduce al inglés por <<not be fond of>> cuando se aplica a personas:

  • Los idiotas no son santos de mi devoción = I am not exactly fond of fools.

Pero cuando se aplica a cosas se traduce con <<not be someone’s cup of tea>>:

  • Los vegetales crudos no son santos de mi devoción = Raw vegetables aren’t  my cup of tea.

Sin embargo, conviene tener en cuenta que no siempre estas dos expresiones inglesas se traducen al español con la frase <<no ser santo de la devoción de>>.

  • Ejemplo de traducción diferente para <<not be fond of [somebody]>> (sin “not”, pero con sentido negativo):

Meanwhile the travellers continued to press on their journey with a dispatch which argued the extremity of the Jew’s fears, since persons at his age are seldom fond of rapid motion. The Palmer, to whom every path and outlet in the wood appeared to be familiar, led the way through the most devious paths, and more than once excited anew the suspicion of the Israelite, that he intended to betray him into some ambuscade of his enemies. (Sir Walter ScottIvahoe (a novel from 1819)).

Entretanto los viajeros seguían tenazmente su marcha, con una diligencia que evidenciaba lo exagerados que eran los temores del judío, ya que a las personas de su edad raramente les apetece moverse deprisa. El Peregrino, para quien todos los senderos y salidas  del bosque parecían familiares, dirigía al grupo por los senderos más sinuosos, y más de una vez volvió a provocar en el hijo de la nación de Israel las sospechas de que tuviera intención de traicionarle conduciéndole a alguna emboscada de sus enemigos.

  • Ejemplos de traducciones diferentes para <<not be someone’s cup of tea>>:

Not be someone’s cup of tea – translations into Spanish

El significado de <<not be someone’s cup of tea>> se expresa raramente en español con la expresión <<no ser [algo] santo de la devoción de [alguien]>>, que se usa muy poco aplicada a cosas, y siempre a cosas materiales. Normalmente se expresa de la forma indica en los siguientes ejemplos:

  • Dancing isn’t [really] my cup of tea.

[La verdad es que] Bailar no me gusta demasiado / [O con matiz irónico:]  [La verdad es que] Bailar no me gusta lo que se dice mucho. (Pero no <<[La verdad es que] bailar no es santo de mi devoción>>).

  • That [TV] program is not my cup of tea.

No me gusta demasiado ese programa / [O con matiz irónico:No me gusta lo que se dice mucho ese programa. (Decir <<Ese programa no es santo de mi devoción>> no sería incorrecto, como sí lo es en el caso anterior de una acción, pero sonaría menos natural).

  • Such a boring sport as swimming cannot be anyone’s cup of tea.

Un deporte tan aburrido como la natación no puede ser el que más le guste a nadie.

  • Such a boring sport as swimming is hardly anyone’s cup of tea.

Un deporte tan aburrido como la natación no es precisamente el que más le puede gustar a uno / Un deporte tan aburrido como la natación difícilmente puede ser el que más le guste a uno.

En el canal de Youtube titulado <<The metal archive>> está publicado <<Paranoid>>, el álbum publicado en 1970 por el grupo británico de rock duro y heavy metal Black Sabbath. Uno de los comentarios bajo el vídeo dice así:

  • Can’t understand how someone can give the thumb down! This is the absolute cult album in hard rock history. Pioneers of Doom Metal. It influences the whole scene to this day. Personally, I don’t like hit music either, but that is why I would not give any negative reviews. It just wouldn’t be my cup of tea!

¡No entiendo cómo se puede dar pulgar abajo! Éste es el álbum de culto perfecto en la historia del rock duro. Adelantados del [género] doom metal. Su influencia en el panorama musical es total hasta hoy. A mí personalmente tampoco me gustan los éxitos musicales, pero por eso no le haría una crítica negativa. ¡No me parecería nada bien!

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