POR QUÉ LO LLAMAN AMOR CUANDO QUIEREN DECIR SEXO

Significado de la frase POR QUÉ LO LLAMAN AMOR CUANDO QUIEREN DECIR SEXO:  Es comentario interrogativo (que no espera respuesta) mediante el que se expresa la opinión de que en general, o por lo menos en muchos casos (en más de los que se piensa o se quiere creer), la relación amorosa o sentimental entre un hombre y una mujer está basada sobre todo o principalmente, cuando no exclusivamente, y aunque pueda no suponerse así y/o parecerlo, en la atracción sexual, y tiene su principal o exclusivo fundamento en la búsqueda de satisfacción del instinto sexual, sin mayores complejidades que la puedan hacer parecer más profunda y espiritual y, por ende, menos animalesca.

  • Los diversos comentarios semejantes que se pueden hacer son englobables en el siguiente formato:  POR QUÉ LO LLAMAN [LLAMAMOS,etc.] AMOR CUANDO QUIEREN [QUEREMOS,etc.] DECIR SEXO.
  • El periodista Jesús Amilibia entrevista al escritor Francisco Umbral en la revista Interviú del 27-2-1995, donde este último explica lo que en su opinión motiva que al hecho carnal que es el sexual muchas veces o por lo general se lo suela presentar en la comunicación lingüística como hecho amoroso (es decir, espiritual). Le pregunta ahí Jesús Amilibia: <<¿Por qué crees que nos acercamos al sexo con tanta hipocresía?>>. Y responde Francisco Umbral (sin decir <<somos únicamente zoología>>): <<Ocurre en todos los países. Hemos mitificado el sexo, que no es más que un hecho zoológico, por exceso de pensamiento, y lo llamamos amor, pasión, erotismo… El sexo descansa en la zoología, y ese descenso a lo zoológico nos avergüenza a todos, a ellas y a nosotros. Por eso necesitamos cubrir el sexo de literatura, poesía, palabras… Necesitamos ennoblecer algo que la Humanidad no ha asumido todavía: somos zoología>>.
  • Esta frase adopta múltiples variantes en torno a la misma idea, interrogativas o no y sin norma fija. Por ejemplo: 1. DENOMINAR AMOR A LO QUE NO ES MÁS QUE SEXO. 2. EMPEÑARSE EN CREER QUE ES AMOR CUANDO NO PASA DE SER SEXO.

Ejemplos de uso:

¿POR QUÉ LO LLAMAN AMOR CUANDO QUIEREN DECIR SEXO?:

  1. El cineasta español Manuel Gómez Pereira dirigió en 1993 una película titulada <<¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?>> y cuyo argumento es el trabajo de una chica en un espectáculo pornográfico en un sex-shop.

¿POR QUÉ LO LLAMAMOS AMOR CUANDO QUEREMOS DECIR SEXO?:  

  1. La convivencia –eje del concurso [televisivo Gran Hermano]– se desactivó en cuanto se comprobó que aquello no era <<Gran Hermano>> sino una edición especial de [el programa televisivo] <<Lo que necesitas es amor>>. De los 13 [concursantes], sólo Fran se ha mantenido al margen de escarceos amorosos y gimnasias sexuales.[..] Carlos y Fayna, Eva y Emilio, Alonso y Mari, Kaiet y Karola, Sabrina y Ángel, nos han dado un amplio abanico de lo que son las relaciones de pareja: desde el desconcierto y miedo por enamorarse, hasta la ebullición del amor que casi hizo explotar a Eva, pasando por otros sentimientos más <<light>> donde, como decía la película de Manuel Gómez Pereira: <<¿Por qué lo llamamos amor cuando queremos decir sexo?>>.  Cecilia García. Teleguía,1-7-2001.

RECURRIR A LA PALABRA AMOR CUANDO + QUERER + DECIR SEXO:

  1. ¿Con amor? ¿Por qué, pensarán algunos, recurro a esa palabra cuando quiero decir sexo?  Fernando Sánchez Dragó. El Mundo,7-11-2010.

LLAMAR AMOR A LO QUE + ENTENDER + COMO SEXO:

  1. [Con referencia a la actriz Meg Ryan:] esta dama..acaba de hacer añicos su matrimonio con Dennis Quaid al mantener una aventura con ese gladiador..conocido por Russel Crowe. Tras dos semanas de amor apasionado, Meg volvió a casa sin esperar a la Navidad, porque descubrió que ella llamaba amor a lo que este general romano..entendía como sexoMàrius Carol. Magazine,8-10-2000.

FRASE RELACIONADA:

TIRAN MÁS DOS TETAS QUE DOS CARRETAS

5 comentarios en “POR QUÉ LO LLAMAN AMOR CUANDO QUIEREN DECIR SEXO”

  1. Gracias por comentar, y más en una frase tan interesante como ésta, sobre un tema que a uno personalmente desde antiguo le ha suscitado curiosidad, razón por la que cualquier comentario ha necesariamente de picar mi curiosidad de forma especial. El duro (en el sentido de poco romántico) significado que doy de ella es el que objetivamente creo que tiene en el uso de la gente en general, que a mi juicio no puede ser otro que el que literalmente tiene. Es decir, se trata, a mi juicio, de una frase de significado evidente (en este tipo de frases María Moliner daba, si no recuerdo mal, la explicación siguiente: Frase de sentido claro). Casualmente, yo estoy de acuerdo con ella, por más que suponga que habrán excepciones (confirmatorias de la regla), pero eso es una opinión subjetiva que no he tenido en cuenta aquí (en otras explicaciones, o complementos de explicaciones dados en cursiva tras la explicación, sí que me meto yo donde no me llaman y aporto, además de la debida objetividad, una dosis complementaria, mayor o menor, de subjetividad, y el caso más claro de ello que me viene a la mente es lo que digo como significado de la frase <>, que, por lo que recuerdo, casi parece un ajuste de cuentas con el poder, aunque no lo sea). Y estoy de acuerdo con ella, con la frase en cuestión, porque a lo largo de los años de mi vida adulta, además de haber tomado buena nota de otros datos sobre el tema, he hecho sondeo de opinión al respecto, que corrobora la frase. Curiosamente, a quienes más he preguntado, si no ha sido exclusivamente, que puede que lo haya sido, es, aprovechando por ejemplo las múltiples ocasiones para ello que me brindaba un antiguo puesto de trabajo por cuenta ajena que tuve casi veinte años, a mujeres (es que, en el caso de los hombres, ni necesito preguntarlo, porque más claro no puede estar, hasta el extremo de que a mí no me duelan prendas designar con crueldad los supuestos enamoramientos masculinos encoñamientos). No he conocido ni una que preguntada al respecto no me haya dicho que amor sin sexo, imposible (creo que alguna incluso añadió “¿tú de qué vas?”). Ni que me haya dicho que el amor es para siempre, por supuesto, claro que sí. Vamos, que el <> y el <> no es que se estile mucho, ¿eh? No, no, nada de eso. Y con lo que hace lagrimar los ojos la cebolla; quita, quita. Además, cuanto más mayores menos romanticismo se han gastado en sus respuestas. No me invento nada, ¿por qué habría de hacerlo, si en cualquier caso lo único que podría interesarme sería decir lo contrario, para parecer una persona muy simpática diciendo que todo el mundo, como decía el humorista, es bueno? (luego, no contento con la machada, corrigió esta afirmación con otra película todavía más fetén: “Tó er mundo é mejó” (¿era así?)). De todas formas, he de decir que a mí personalmente, pasadas las testosteronas, o las bulliciones testosterónicas de los veinte años, en los que tíos más que personas lo que solemos ser es animales, dejó de interesarme el sexo sin nada más pero no porque me pareciera poco decente ser tan animal de bellota, sino simplemente porque me empezaron a aburrir soberanamente las mujeres que sólo eran cuerpo, o que sólo me dieran cuerpo: incluso prefería estar solo (esa es la razón por la que nunca me han impresionado lo más mínimo, ni siquiera en esas lejanas mocedades, las modelos, que, de entrada, casi hasta me dan repelús). Lo cual no significa que a mí, aunque pudiera estar en tales cosas, que no puedo (aunque esté soltero y sin compromiso), me andaría con excesivos romanticismos, porque sucede que soy de la opinión de que lo que no es sexo puede llamarse a lo mejor necesidad de compañía, interés económico, etcétera, etcétera. Conveniencia en definitiva. Según Ortega y Gasset, que de lo que yo he leído sobre este tema es quien más profundamente y mejor ha escrito (en su libro <>, diré para quien no lo sepa), el amor (el llamado, curiosamente, sexual, para diferenciarlo de otros como el materno, etcétera), cuando lo es de verdad, está desprovisto de todo egoísmo, y además es inmortal. Aunque pueda sorprender, estoy de acuerdo. Pero hay un pequeño problema, don José: que lo sea de verdad. Y todavía más problemático resulta el que lo sea en un mundo como el actual, una de cuyas señas de identidad más destacables es la concepción no espiritual y trascendente, sino materialista y mundana de la existencia.
    (Nota: Tras volver a leer, a raíz de tu comentario, la explicación del significado y parecerme que no estaba demasiado claramente expresada, la he cambiado. Antes era así: Es comentario interrogativo (que no espera respuesta) mediante el que se expresa la opinión de que en general, o por lo menos en muchos casos (en más de los que se piensa o se quiere creer), la relación entre un hombre y una mujer más que sentimental es sexual, o únicamente fundamentada en la atracción sexual, es decir, que está basada exclusivamente en la búsqueda de satisfacción del instinto sexual, sin mayores complejidades que la puedan hacer parecer más profunda y menos animalesca. Y ahora es así: Es comentario interrogativo (que no espera respuesta) mediante el que se expresa la opinión de que en general, o por lo menos en muchos casos (en más de los que se piensa o se quiere creer), la relación amorosa o sentimental entre un hombre y una mujer está basada sobre todo o principalmente, cuando no exclusivamente, y aunque pueda no suponerse así y/o parecerlo, en la atracción sexual, y tiene su principal o exclusivo fundamento en la búsqueda de satisfacción del instinto sexual, sin mayores complejidades que la puedan hacer parecer más profunda y espiritual y, por ende, menos animalesca).

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  2. Subsanación de los errores tipográficos del comentario anterior (texto desaparecido entre las comillas tipo <>): 1) lo que digo como significado de la frase <>, que, por lo que recuerdo, casi parece un ajuste de cuentas con el poder; 2) Vamos, que el <> y el <> no es que se estile mucho, ¿eh? 3) Según Ortega y Gasset, que de lo que yo he leído sobre este tema es quien más profundamente y mejor ha escrito (en su libro <>, diré para quien no lo sepa)

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  3. Pues me he lucido con la “subsanación”, porque lo he vuelto a poner igual y por tanto ha vuelto a salir igual (esto sí que es innegable: lo de que las prisas son muy malas consejeras). Lo volveré a intentar, y cruzaré esta vez los dedos, a ver si a la tercera va la vencida: Subsanación de los errores tipográficos del comentario anterior (texto desaparecido entre las comillas tipo doble ): 1) lo que digo como significado de la frase “clase política”, que, por lo que recuerdo, casi parece un ajuste de cuentas con el poder; 2) Vamos, que el “contigo hasta que la muerte nos separe” y el “contigo, pan y cebolla” no es que se estile mucho, ¿eh? 3) Según Ortega y Gasset, que de lo que yo he leído sobre este tema es quien más profundamente y mejor ha escrito (en su libro “Estudios sobre el amor”, diré para quien no lo sepa)

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  4. Efectivamente: las prisas son muy, pero que muy malas consejeras, porque he vuelto a leer por tercera vez, y cuando ya estaba publicado y bloqueado a nuevas ediciones el comentario, y he reparado en una clara ambigüedad en él que me había pasado inadvertida: digo por el comienzo del texto, tras mencionar a María Moliner: «Casualmente, yo estoy de acuerdo con ella», y parece que me refiero a María Moliner, que yo estoy de acuerdo con la lexicógrafa, cuando lo que estoy haciendo es retomar el hilo de lo que estaba diciendo antes de su mención entre paréntesis, y refiriéndome a la frase, a la frase objeto de la entrada, a que estoy de acuerdo con la frase «por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo». Y mejor será que no siga releyéndolo, no sea que, con tanta metedura de pata, acabe teniendo que llamar a los bomberos para que me ayuden a terminarlo sano y salvo (pues menos mal que no me he hecho caso y lo he releído, porque había otro error, éste tipográfico: ¡en “bulliciones” testosterónicas me he comido la e de “ebulliciones”!).

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