NO POR ESO DEJAR DE

Significado de la frase NO POR ESO DEJAR DE + infinitivo (o, menos frecuentemente, NO DEJAR POR ESO DE + inf):  No ser impedimento u obstáculo suficiente para evitar [lo expresado por el verbo usado a continuación].

  • También se puede usar, aunque se hace con menor frecuencia, <<ello>> en vez de <<eso>>: NO POR ELLO DEJAR DE.

Ejemplos de uso:

NO POR ESO DEJAR DE + inf:

  1. Al leer mi guión el productor me dijo que era muy malo. Pero no por eso dejé de defender mi película.
  2. Los datos del paro de enero han ensombrecido la alegría que proporcionó el IPC en días pasados. Aunque la cifra..es más baja que la correspondiente al mes de enero de otros años, no por eso deja de preocupar.  Ovidio. ABC, 15-2-1997.
  3. [Resumen del texto precedente: Mi abuela leía la sección de Economía del diario ABC]. Es decir, aunque oficialmente fuese mi padre quien administraba sus bienes, no por eso ella dejaba de estar ojo avizor por si convenía rápidamente vender las acciones de [la empresa] Iberduero para comprar más de Cementos Rezola.  Begoña Aranguren. ABC,6-2-2001.
  4. Hace unos días se hablaba de que John Lennon pudo haber firmado cheques para el IRA. La prensa se esforzó entonces en deslindar al genio bueno del malo, la canción inmortal y el ingreso en cuenta a la metralla. Ahora unas cartas revelan que [el escritor] Josep Pla anduvo en una trama para matar a Alfonso XIII. [..] [Machado escribió aquello de la pluma y la pistola. Y no por eso deja de ser, en el buen sentido de la palabra, bueno [como poeta].  Álvaro García. ABC,14-3-2000.
  5. El mestizaje no se detiene en la mera convivencia, en el juntos pero no revueltos. El mestizaje no es, en su expresión íntegra, “yo tengo estas costumbres y creencias y tú estas otras, pero no por eso dejaremos de respetarnos y de convivir pacíficamente”. El mestizaje es una “curiosidad” real y bienintencionada hacia los gustos, costumbres y creencias ajenas. De ese modo, yo acabo tomando algo de ti y tú acabas tomando algo de mí. Todo el mundo sabe que mestizo es el hijo de padre de “razas” distintas.  Manuel Lloris. Las Provincias,14-5-1994.
  6. un servidor aprueba las intenciones de [el presidente de la región autónoma valenciana Eduardo] Zaplana, así un servidor estuviera convencidísimo de que entre el catalán y el valenciano no existe la más mínima diferencia. Pues no por eso dejaría de pensar que, a veces, la “verdad” política está por encima de la “verdad” científica. Y las leyes no son teoremas matemáticos, de modo que su justifiia depende mucho de las circunstancias sociopolíticas del momento.  Manuel Lloris. Las Provincias,13-6-1995.

NO POR ELLO DEJAR DE + inf:

  1. Son innumerables los ejemplos de políticos que han conseguido el apoyo popular y no por ello dejaron de ser [totalitarios]… Carlos Andrés Pérez,..Fujimori,..Craxi, el FIS argelino, Milósevic… No hace falta llegar al ejemplo de Hitler.  César Alonso de los Ríos. ABC,25-5-2001. 

NO DEJAR POR ESO DE + inf:

  1. ¿Por qué, pues, sigue escociendo en Cataluña la acusación de que allí se está haciendo con el castellano lo que antes hizo la dictadura con el catalán? [durante la dictadura de Francisco Franco, terminado en 1975, no se permitía en Cataluña la enseñanza pública en catalán]. ¿Por la exageración del exabrupto? No, uno no se pasa la vida rumiando ofensas que todo el mundo se ha apresurado a lavar. Es decir, a menos que uno sea un ser muy primitivo; y en Cataluña, los seres primitivos no se asoman a las páginas de la prensa.. Insisto: ¿por qué entonces..tanta susceptibilidad? ¿No será que los catalanes se huelen la “hipocresía” de las múltiples adhesiones mesetarias? Porque..los intelectuales mesetarios [= de la meseta del interior de España] creen, por más que digan lo contrario, que el castellano está discriminado en Cataluña. Y si hay alguno que no lo cree así, no dejará por eso de pensar que “sumergir” a un niño en la escuela, hasta los ochos años, en un idioma que no es el suyo [como supuestamente se hace en Cataluña con los niños cuyos padres no son hablantes de catalán], constituye un error de consecuencias psicológicas imprevisibles.  Manuel Lloris. Las Provincias,11-11-1993.

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