LA LEY DEL SUELO

LA LEY DEL SUELO es el nombre genérico con el que, con independencia de las ligeras variaciones del mismo que pudieren haber en sus sucesivas promulgaciones, se denomina en España a las sucesivas leyes que regulan el urbanismo en general y el derecho a edificar en particular. Estas leyes pueden tener nombres como Ley sobre Régimen del suelo y valoraciones de España de 1998 o Ley de Suelo de España de 2007. Y lo que fundamentalmente se especifica en ellas es qué es suelo urbano (terreno convertido en urbe), por un lado, y qué terrenos pueden ser convertidos en urbanos, en relación con lo cual se habla de terrenos urbanizables (los que pueden ser convertidos en urbanos, es decir, aquellos en los que se puede edificar) y de terrenos no urbanizables (aquellos que no se pueden urbanizar y en los cuales no se puede edificar).

  • Dicha facultad legal para la regulación del urbanismo y, sobre todo, de la edificación, estuvo en su día centralizada: era el estado español, y más concretamente su gobierno central, quien únicamente tenía potestad para decidir en esta materia. Pero en 1978 entró en vigor una Constitución en cuyo artículo 148 se dice que las regiones autónomas (que a partir de ella empezaron a ser creadas) <<podrán asumir competencias en..urbanismo y vivienda>>, a raíz de lo cual dichas competencias acabaron dejando de pertenecer en exclusiva a un único gobierno, el central, para pasarse a una descentralización en la que son las regiones autónomas quienes llevan la voz cantante en materia de planificación urbanística y construcción de edificios en general y viviendas en particular.

Ejemplos de uso de la frase:

  1. Manuel Lloris habla en el periódico valenciano Las Provincias del 3 de noviembre de 1994 de una reprimenda echada por el presidente de la región autónoma de Valencia, Joan Lerma. Escribe sobre ello lo siguiente: <<Lerma riñó días atrás a las Cortes por trabajar poco. ¿Pero en qué van a trabajar, presidente? Ya no quedan leyes por copiar. Ahora están estudiando la Ley del Suelo valenciano. O la Ley Valenciana del Suelo, que no es lo mismo aunque lo parezca. Pero ¿qué tendrá mi suelo que no tenga el suelo vasco, extremeño o catalán? ¿No hay ya una ley del suelo española que se viola a diario? ¿Por qué no empezamos por cumplirla para abrir boca?>>.
  2. Isabel San Sebastián entrevista en el periódico ABC del 11 de mayo de 1997 al arquitecto Ricardo Bofill, con el cual mantiene el siguiente diálogo: -[Isabel San Sebastián] Hablando de cuestiones de dinero. ¿Cómo afectará la nueva Ley del Suelo a la construcción y a las ciudades españolas? -[Ricardo Bofill] Cada comunidad [o región autónoma] tendrá que adaptarla, porque la liberalización completa del suelo no puede ser. Yo, que soy liberal, no puedo defender una medida semejante, porque la ciudad, en su complejidad, no puede ser resultado de una liberalismo total. Hay que regular, pero hay que hacerlo con inteligencia, para que el precio del suelo baje.
  3. Ramón Parada escribe en el periódico ABC del 19 de junio de 1997: «Las reformas de la Ley del Suelo de 1975 y 1990 trataron sin éxito de rebajar la especulación artificialmente creada por los propios planes con técnicas con ingenuas como los patrimonios municipales del suelo o los derechos de retracto, pero en realidad echaron más gasolina al fuego al dar entrada en el negocio especulativo al municipio convertido en socio del propietario a través de la comisión obligatoria del 10 o el 15 por ciento del aprovechamiento medio o tipo, una participación tantas veces mejorada <<poniendo el cazo>> a cambio de incrementar en convenios urbanísticos la calificación y aprovechamiento de los terrenos».
  4. Carlos Dávila, en el periódico ABC del 10 de julio de 1999: <<Está sucediendo lo que ya se adviritió cuando fue elegido el actual presidente del [Tribunal] Constitucional [español], Conde, un socialista que proclama un federalismo no recogido en nuestra Norma Suprema [la Constitución], y que ya se dibujó en tres sentencias anteriores del Tribunal..anticipadoras de cómo interpretan magistrados como Conde..el papel del Estado en la España de las Autonomías. Los dictámenes sobre la Ley del Suelo, del Impacto Ambiental o de Asociaciones del País Vasco atribuyeron a las regiones la prioridad competencial sobre el Estado>>.
  5. Julián Lago, en el periódico La Razón del 21 de junio de 2003: «En principio tendríamos, por tanto, que dar la razón a Marx cuando se refería a las condiciones objetivas [las condiciones que hacen posible la corrupción], que precisamente es lo que no falta en la corrupción inmobiliaria, no sólo porque hay para dar, sino porque dos leyes, la del Suelo y la Electoral, se convierten en peligrosos molotov, en cuya desactivación no parecen muy interesados los partidos. Así, la Ley del Suelo, inspirada, por cierto, en la legislación franquista de 1956, deja en manos de los ayuntamientos, a veces de un concejal analfabeto, la discrecionalidad del desarrollo urbanístico, con todo cuanto ello supone para partidos y <<aprovechateguis>> [= personajes dispuestos a aprovecharse de ello para lucrarse]. Otro factor explosivo lo constituye la Ley Electoral, la cual propende al transfuguismo, a tenor de la doctrina del Tribunal Constitucional, que reconoce al electo su propiedad sobre el escaño obtenido».
  6. Luis Ignacio Parada escribe un artículo titulado <<Las casitas de la señorita Pepis>> en el periódico ABC del 2 de julio de 2005, que inicia con estas palabras: <<Desde que el Tribunal Constitucional otorgó a las Comunidades [= regiones] autónomas la competencia exclusiva en materia de ordenación urbanística, el Estado ya no tiene posibilidad alguna de tomar decisiones en materia de suelo y vivienda. Y mientras el suelo siga siendo el factor más encarecedor de la vivienda, ya que en muchas ciudades supera el 50 por ciento del coste, las nuevas generaciones están condenadas a vivir en habitáculos mínimos. Un proyecto de Ley del Suelo estatal que propuso el PP [= Partido Popular] hace cuatro años fue torpedeado en las autonomías que tenían leyes del suelo o de gestión urbanística propias, como Castilla-La Mancha, Valencia, Murcia, Madrid, Extremadura, La Rioja, Aragón, Cantabria, Galicia, Canarias, Asturias y Andalucía [12 de las 17 regiones autónomas]. Porque el derecho de convertir suelo rústico en urbanizable permite a los políticos de cualquier signo financiar lo que no está escrito>>.
  7. Javier Marías, en la revista El País Semanal del 29 de julio de 2012: <<Todo esto es inaudito, como lo es también que el Gobierno de [Mariano] Rajoy amnistíe de facto a los constructores y promotores inmobiliarios que arruinaron las costas al amparo de la Ley del Suelo de [el presidente de España José María] Aznar, y les permitía sacar beneficios de sus desmanes.. En esa Ley está el origen de la catastrófica burbuja inmobiliaria>>.
Solar al final de la calle Isaac Peral de La Roda de Albacete en imagen usada para ilustrar la expresión la ley del suelo.
Este solar al final de la calle Isaac Peral de La Roda de Albacete huele un poco a la ley del suelo.

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