DESAYUNAR UN SAPO

Significado de la frase DESAYUNAR UN SAPO (o DESAYUNARSE CON UN SAPO):  Encontrarse ya en el mismo comienzo del día con la necesidad de asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.

  • Al sapo matutino, a la ración diaria de sapos que llega con el desayuno, hace esta útil referencia Pilar Cambra al comienzo de su artículo titulado <<La hora del sapo>> y publicado en Expansión&Empleo (un suplemento del periódico Expansión) el 7-5-2005: <<Entra –dicen– en el sueldo de los políticos de todo signo y condición incluir un sapo en su desayuno: la lectura temprana de los periódicos les suministra la ración diaria de críticas.[..] el sapo puede ser mínimo como un renacuajo o gordo y lleno de verrugas como un monstruo medieval. Pero ahí está el bicho: ¡abre la boquita que ha llegado la hora del sapo, colegui!>>.
  • También hay las variantes, con significado ligeramente diferente, DESAYUNAR EL SAPO (o DESAYUNARSE CON EL SAPO) y DESAYUNAR [cierto] SAPO (o DESAYUNARSE CON [cierto] SAPO).

Ejemplos de uso de la frase:

DESAYUNAR UN SAPO:

  1. Lo siento, pero hoy no quiero desayunar un sapo. Me niego a que se me diga nada. He dicho nada, ¿eh? Por si acaso. No sea que me sueltas sin darte cuenta, por la costumbre, el dichoso sapito.
  2. DESAYUNAR SAPOS:  Todos los políticos temen el veredicto del pueblo y desprecian en el fondo su criterio soberano, pero algunos han logrado refinarse a base de desayunar sapos, como describía Churchill, y disimulan su soberbia afrontando las urnas como un mal trago.  Ignacio Camacho. ABC,22-6-2004.
  3. [Titular, subtitulares y texto bajo los mismos:]  [Richard] Nixon sospechaba que el <<número dos>> del FBI se estaba yendo de la lengua [Titular] / El asesor Haldeman reveló al presidente, cuatro meses antes de su caída, el nombre del soplón [Subtitular] / El asesor presidencial, que pasó 18 meses en la cárcel por su implicación el [escándalo] Watergate, dijo a Nixon: <<Si le presionamos, él saldrá y lo contará todo>> [Segundo subtitular] / [El nombre de Mark Felt, el secreto mejor guardado del periodismo estadounidense durante más de treinta años, estuvo en boca de Richard Nixon cuando el entonces presidente desayunaba sapos todas las mañanas con las informaciones del Washington Post sobre el Watergate, que propiciaría su ruina política./ La [cadena de televisión] CNN reveló ayer que un asesor del presidente le dijo a Nixon que el vicejefe del FBI estaba pasando información confidencial al [Washington] Post, e incluso barajaron qué hacer con él. Cuatro meses más tarde, Nixon se vio obligado a dimitir para evitar un vergonzoso proceso de destitución.  Alfonso Armada. ABC,4-6-2005.

DESAYUNARSE CON UN SAPO:

  1. Instalados, como desgraciadamente estamos [los españoles], en una partitocracia escasamente representativa..resulta imprescindible que los notables de cada sigla [= de cada partido], que han sido elegidos por sus líderes antes que por la adhesión popular, se desayunen todos los días con un sapo.  Manuel Martín Ferrand. ABC,27-6-2008.
  2. DESAYUNARSE CON SAPOS:  Lo peor de ser político es que hay que desayunarse con sapos. ¡Qué asco! ¡Con lo delicado que soy yo para los desayunos!
  3. Estoy empezando a cansarme de tener que desayunarme siempre con sapos. En realidad estoy ya harto. Más que harto: hasta los mismísimos.

DESAYUNAR EL SAPO (o DESAYUNARSE CON EL SAPO):

Encontrarse ya en el mismo comienzo del día con la necesidad de asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo sobreentendido que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.

  1. –¿Quieres un sapito para desayunar, maridito mío? –No, gracias, déjamelo para mañana, que hoy parece que no me encuentro en condiciones, mejor me desayuno con el sapo mañana. –¿No lo quieres desayunar hoy, que está mejor, más fresco y mejor? –Es que la salud es lo primero. Hoy me parece que hasta me podría atragantar con él y todo. –Bueno; pues para mañana te lo dejo. Aquí dejo el periódico donde viene. Por si cambias de opinión, mira, está en la página segunda, nada más abrir el periódico. –Vale. Gracias. Déjalo ahí. –¡Lindos sapitos del desayuno! –Je, je. Qué bordecilla eres.

DESAYUNAR [cierto] SAPO (o DESAYUNARSE CON [cierto] SAPO):

Encontrarse ya en el mismo comienzo del día con la necesidad de asumir y encajar con la mayor indiferencia posible o al menos sin exteriorizar el desagrado, generalmente por falta de mejor opción, algo referido que resulta muy fastidioso para uno, en especial una iniciativa que va deliberadamente contra uno.

  1. –A ver, dilecta ayudante y esposa mía –¡qué haría yo sin ti, qué cierto es lo de que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer!–. A ver, amor mío, dime qué sapos tengo que tragarme hoy. A ver, que no me has dado ninguna patada esta noche y me he levantado demasiado relajado y esto no puede ser. Hazme un resumen de la parte de la prensa que más me pueda cabrear, que desayune bien a gusto y contento. –Vamos allá. A ver qué sapito encontramos por aquí. Es broma, ya te los tengo preparados. Son varios; estás de suerte. –¿Varios? ¡Ah, perfecto! ¡Qué cabreo más bueno me voy a coger hoy nada más empezar el día! –¡Claro, como debe ser! –¡No hay nada como desayunar con unos cuantos sapos; digo desayunar unos cuantos sapos de esos tan guay del Paraguay que me tendrás preparados! Venga, vamos con el resumen Delikatessen, o como se diga eso. ¡Hala, me desayunaré con unos cuantos sapos de esos especiales de los lunes hoy! Eso sí, como alguien ose hoy tocarme lo más mínimo los cataplines en el ministerio le arreo un soplamocos. Que para eso es uno ministro. Alguna ventaja tiene que tener ser ministro de Hacienda, ¿no?, aparte de la de poder defraudar a Hacienda, claro. –¡Marchando una de sapos de los buenos para el jefe!
  2. –Yo he probado la sopa de rabo de toro y está muy buena. La que no he probado es la sopa de rabo de sapo. ¿Tú la has probado? –La sopa, no. Pero lo que es el desayuno de sapo lo tengo bastante probado, como te podrás imaginar. Casi todos los días me desayuno con alguno de los que me prepara el bebé. –Ya, pero desayunarse con un sapo no mola. Estas cosas con bichos no son adecuadas para el desayuno. Lo que me interesa es la sopa. –¿Es que tienes en mente abrir un restaurante o algo? –No. Lo que tengo en mente es sólo la sopa de sapo. Se me ha ocurrido al acordarme de la palabra sopapo y salirme, en vez de sopapo, sosapo. –Joder, cómo está el personal. ¿Y no tienes mejores cosas en las que pensar? –Pues no. –Qué feliz vives.
Gato dorado y blanco sentado y sin intención de desayunar un sapo.
¿Desayunar un sapo este gato? Este gato no va a desayunar ningún sapo. No tiene pinta de ello.

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