DE ALTO COPETE

Significado de la frase DE ALTO COPETE:  [Dicho de alguien o algo]. De muchísima categoría: [alguien] de gran empaque (señorío o distinción) o [algo] muy espléndido y/o importante.

Ejemplo de uso:  A la boda asistió gente de alto copete, que es la clase de gente con la que se relaciona la familia, una de las más familias con más abolengo de la ciudad, con más solera diríamos si no habláramos de personas. Una familia de ascendencia ilustre y que sigue gozando hoy día de una imagen de gran lustre. Bueno, para decirlo todo, a la boda también asistí yo; je, je.

Ejemplos de uso real de la frase:

  1. En Madrid, [el cineasta Luis] Buñuel se alojaba en la Torre de Madrid [un céntrico y famosísimo edificio]. Durante una temporada yo tuve un apartamento allí, donde se acercaba a visitarme en secreto una dama de altísimo copete, echado el velo para que nadie la reconociera.  El País Semanal,13-11-1994.
  2. [Comentario, en programación televisiva, sobre una película protagonizada por Don Johnson y Susan Sarandon:]  Una comedia pespunteada de dramatismo facilón. El filme intenta navegar a través del proceloso océano de una relación amorosa casi eterna, pero naufraga tanto el cariño de la pareja como el resultado final. El reparto de alto copete solo sirve para acentuar el desastre.  Luis Martínez. El País,2-11-1995.
  3. El piso alquilado [por ellos] estaba en una zona de alto copeteRamón Palomar. Las Provincias,5-12-1996.
  4. una exposición de alto copete de cuadros   José María Carrascal. ABC,22-6-1998.
  5. [Resumen del texto precedente: Es muy notable (en España) el desafecto hacia la derecha (política) por parte de las personas prestigiosas del mundo de la cultura]. No negaremos aquí que existen poderosos condicionantes históricos que determinan el desprestigio de la derecha en los círculos cultivados, pero su incapacidad para vencer esos condicionantes demuestra que [la derecha] está enferma de un complejo de inferioridad. Ese complejo le ha hecho dimitir de su tradición cultural y dejar que otros la usurpen y administren a su antojo. Mientras, nuestros pobrecitos gobernantes siguen mendigando la compañía de intelectuales, como advenedizos que se cuelan en un cóctel de alto copete, para poder saludar a la señora marquesa.  Juan Manuel de Prada. ABC,19-6-1999.

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