CUENTAN DE UN SABIO QUE UN DÍA…

CUENTAN DE UN SABIO QUE UN DÍA

Probablemente nadie en la historia de la Humanidad haya escrito nada más grande que La vida es sueño. El autor de esta obra teatral es el militar y cura don Pedro Calderón de la Barca, que vivió entre los años 1600 y 1681. Qué dos cosas más políticamente incorrectas hoy día ambas en el decadente lugar que vio nacer al gran hombre: hombre de armas y hombre de creencias, y nada menos que religiosas. Cómo no va a estar olvidado si, para empezar, sus temas principales son el honor (que podríamos ligar a su faceta militar) y la religión (como el sacerdote católico que fue). ¿Interesan hoy día esos temas? Es una pregunta retórica. Y sin embargo son los dos temas más importantes, porque mediante el honor es medianamente factible la sociedad ideal en el más acá, que es la sociedad de honor opuesta a la vigente en sus hispanos lares en nuestros días, que es la del más descarado deshonor, y porque mediante la religión, o el sentido religioso de la existencia más exactamente dicho, es medianamente factible que, tras haberse hecho de la vida terrenal lo mejor que con ella puede hacerse, se pueda encarar debida y convenientemente la vida transmundana. En su antedicha obra cumbre, la comedia filosófica La vida es sueño, dejó escritas ¿para la posteridad?, los siguientes versos sobre el maltrato que suele recibir la sabiduría en el llamado, nada descaminadamente, valle de lágrimas; forma, efectivamente, nada desafortunada de referirse a este mundo por más que más que dar su contemplación ganas de llorar lo que dé, o lo que pueda dar, sean ganas de vomitar:

Cuentan de un sabio que un día

tan pobre y mísero estaba,

que sólo se sustentaba

de unas hierbas que cogía.

¿Habrá otro, entre sí decía,

más pobre y triste que yo?;

y cuando el rostro volvió

halló la respuesta, viendo

que otro sabio iba cogiendo

las hierbas que él arrojó.

Quejoso de mi fortuna

yo en este mundo vivía,

y cuando entre mí decía:

¿habrá otra persona alguna

de suerte más importuna?

Piadoso me has respondido.

Pues, volviendo a mi sentido,

hallo que las penas mías,

para hacerlas tú alegrías,

las hubieras recogido.

Las referencias a este poema, siempre hechas para hablar de gentes o cosas que se quiere presentar como todavía peores o en peor situación que otras (porque las primeras recogen las hierbas que tiran las segundas), son escasas, pero haberlas, haylas. Por lo general, se hacen mencionando el primer verso (Cuentan de un sabio que un día), así como también mencionando al <<sabio de Calderón de la Barca>> o al <<sabio calderoniano>>, o bien al <<sabio de las hierbas>> o cosas parecidas.

He aquí algunos ejemplos:

  1. [Comienzo de artículo de crítica futbolística (en él se habla del entrenador del Real Madrid (que se llama Luxemburgo)):]  <<Cuentan de un sabio que un día>>.. Luxemburgo..personalmente no puede sentirse tan pobre y mísero como el sabio de la fábula    Julián García Candau. La Razón,7-11-2005.
  2. En España, cuya sociedad evoluciona a velocidad de vértigo desde el antiguo clericalismo a una acelerada transformación de valores,.. Algunos de los derechos amparados ahora para los homosexuales británicos, como la exención de impuestos por herencia, aún no funcionan entre nosotros… para la familia convencional. Siempre hay otro sabio calderoniano recogiendo las cáscaras que tira el de delanteIgnacio Camacho. ABC,1-7-2003.
  3. [Resumen del texto precedente: Parte del turismo de bajísimo nivel que acudía a España, y en el que el sector turístico español estaba especializado, se va ahora a otros sitios]. Pese a nuestros denodados esfuerzos, los españoles no logramos mantener el liderazgo del turismo chusma. Y es que la chusma..se cansa enseguida, busca sitios más baratos todavía, y es relevada por la infrachusma que, como el sabio, pasa recogiendo las hierbas que la otra arrojó.[..] Después de destrozar la costa mediterránea y hacer con ella una pesadilla de cemento –enriqueciendo a mucho especulador, a mucho sinvergüenza y a mucho ayuntamiento–, después de construir miles de urbanizaciones y hoteles casi regalados para guiris con pocos céntimos en el bolsillo, después de reconvertirlo todo..para..el turismo popular, tiñalpa, bajuno.., resulta que ese turismo cutre, en el que estaban cifradas las esperanzas económicas nacionales, se siente tentado por otros destinos que ofrecen la misma cutrez a precios más irrisorios todavía.  Arturo Pérez-Reverte. El Semanal,28-8-2004.

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