CUARTO PODER

Significado de la frase CUARTO PODERLos medios de comunicación (televisión, radio, prensa escrita e internet, principalmente). Puede entenderse como cuarto poder todo lo siguiente: periodistas, periodismo, prensa, información, etcétera.

  • En una visión superficial y simplista del poder sobre la gente, que es la horizontal (hay otra visión menos simplista, que es la vertical, y, más concretamente, la piramidal, en cuyo vértice superior se encuentra el gran amo de la humanidad), hay tres poderes, que son los del Estado moderno, a los que se añaden otros como por ejemplo el llamado cuarto poder. Los tradicionales tres poderes, teórica y supuestamente independientes entre sí (sin amancebamiento mutuo), en que está distribuido el poder del Estado moderno son el ejecutivo (el de la gente que gobierna), el legislativo (el de la que hace las leyes) y el judicial (el de quienes juzgan su cumplimiento o no por parte de las personas). A lo largo del siglo XX ha sido tópico atribuir a los medios de comunicación un poder de influencia en la sociedad (creando opinión y –aunque esto muy raramente se diga– contribuyendo a la formación de formas de humanidad determinadas mediante ingeniería social), al que se ha llamado cuarto poder. Es por eso, por dicho poder atribuido a los medios, por lo que en España se tradujo así, como Cuarto Poder, la película de 1952 <<Deadline>>, sobre la venta del periódico New York Day y protagonizada por Humphrey Bogart.
  • Es frecuente la confusión en el uso de la frase causada por el hecho de que el poder puede entenderse como directo o como indirecto, y un hablante puede estar usándola con el sentido de poder directo y otro entenderle como que la usa con el sentido de indirecto (la confusión surge cuando alguien la usa en un sentido (directo o indirecto) y otro la entiende en el sentido contrario (indirecto o directo)). Por eso, como poder directo ciertamente no lo tienen los medios de comunicación, hay quienes niegan que estos sean un poder (no recuerdan, al negarlo, que sí lo pueden tener indirecto). Hay, pues, que tener en cuenta lo siguiente: cuarto poder directo no lo hay, pero cuarto poder indirecto sí lo hay.
  • Los medios de comunicación de masas influyen en éstas, y no podrían evitarlo aunque quisieran, ya por el simple hecho de que han de seleccionar las noticias, y aquello de lo que la gente se enterará a través de ellos no podrá dejar de estar, en el mejor de los casos (suponiendo que todo lo que en ellos se cuenta sea cierto), condicionado por dicha selección. Pero si la selección se hace con la deliberada intención de silenciar unas cosas y de divulgar otras –lo cual es lógico que se haga en mayor o menor medida porque todos los medios tienen un propietario y ese propietario tendrá unos intereses que querrá favorecer y no otros–, entonces la manipulación de la opinión pública será ya pura y dura. Luego está el hecho de que lo que se dice puede decirse de diversas formas, y dependiendo de la forma en que se diga el efecto sobre el lector será uno o será otro. No es lo mismo, evidentemente, decir que el gobierno británico ha tomado tal o cual decisión que decir que el gobierno británico ha tomado la acertada decisión de tal o cual, ya que con la segunda forma de presentar la noticia se influye a favor de ello.
  • También se habla a veces del poder económico como cuarto poder, pero de forma que podría calificarse de improcedente sin excesivo riesgo de equivocarse (por no decir que sin ningún riesgo de equivocarse), ya que si a este poder, al del poderoso caballero (poderoso caballero es don dinero), se le quiere situar en una clasificación de poderosos su único lugar lógico, a la luz tanto del sentido común como de la experiencia, es el primero y por tanto no parece descabellado hablar de él no como el cuarto, sino como el primer poder, por encima de los tres clásicos del Estado, todos ellos, el económico, y los estatales, mencionados en este interesante texto: <<Lo malo va a ser cuando a mi hija le enseñen en el instituto eso del Estado de Derecho y los tres poderes, y ella descubra por su cuenta y riesgo que, como los tres mosqueteros, no son tres, sino cuatro, pues siempre evitamos mencionar el más importante de todos, el más verdadero, ese en el que los otros tres se apoyan y al que, por tanto, apoyan. Hablo, claro está, del poder económico y financiero. Entonces vendrán las dudas, las preguntas, y las perplejidades. Y a mí no me quedará más remedio que reconocer que, en efecto, la cosa recuerda un poco aquello del misterio de la Santísima Trinidad y que también aquí hay tres poderes distintos, y un solo poder verdadero>> (Luis García Jambrina. ABC,21-2-2000).
  • He aquí un uso raro de la frase, con el significado de <<poder añadido>> al o a los que se puedan tener ya:[Resumen del texto precedente: Es sorprendente la enorme capacidad de alegría que tienen los mariquitas]. No le pidamos al mariquita que tenga un sentimiento trágico de la vida..sino a lo sumo un sentimiento alegremente sarcástico, incluso hacia sí mismo, que es lo misterioso y retorcidamente atractivo para mucha gente.[..] La alegría mariquita es uno de esos enigmas sociales y psicológicos que jamás se resolverán, por ser tema que se considera demasiado frívolo, pero no lo es. Al tiempo que un estigma puede ser un don, <<el cuarto poder>> de lo mariquita” (Francisco Nieva. La Razón,31-12-2000).

Ejemplos de uso:

  1. la prensa, el cuarto poder   Tino Barriuso. Osaca,21-8-2010.
  2. [Titulares:]  Pulso al cuarto poder / Un terrorista chantajea a la prensa norteamericana para dejar de poner bombas.  Antonio Caño. El País,9-7-1995 [Domingo].
  3. [Crítica a película en programación televisiva:]  Poderoso drama sobre la política y el cuarto poder, vistos por detrás. Burt Lancaster está magnífico como todopoderoso columnista, mientras que Tony Curtis borda el papel de agente de prensa   Federico Marín Bellón. ABC,6-2-1999.
  4. A la Prensa se le ha llamado tópicamente el cuarto poder.[..] Anoche dieron por televisión Cuarto poder, un filme de los viejos tiempos de Humphrey Bogart, donde Hollywood volvía a ensalzar..la libertad de expresión y la democracia a través del periodismo.  Francisco Umbral. España cañí (libro de 1975).
  5. Los avances de la ciencia han superado la geometría euclidiana [de Euclides], de modo que Einstein añadió a las tres dimensiones habituales una cuarta, el tiempo. En política ha sucedido algo parecido, también por efecto del progreso científico, al Ejecutivo, Legislativo y Judicial hay que añadir el cuarto poder, informativo, que se materializa en los “mass media” y muy especialmente en la televisión   Luis Racionero. ABC,1-5-1994.
  6. [Pregunta hecha, en una entrevista, al escritor y periodista Miguel Delibes:]  Ahora que el periodismo es algo más que el cuarto poder, ¿podría precisarme un poco su idea de un “tribunal de honor” o de cualquier otra forma de “control” en libertad?  Rosa Pereda. El País,5-10-1996 [Babelia].
  7. [Con referencia a la huelga salvaje sindicalmente promovida en la televisión y radio públicas de la región de Madrid:]  El suceso debiera servir, y más cuando la prudencia aconseja la reducción del gasto público, para una reflexión sobre la existencia de medios públicos de comunicación e información. La prensa ha sido históricamente, más que el cuarto poder, un contrapoder limitador de los excesos del gobernante de turno; pero, si ese gobernante tiene sus medios propios, sin posibilidad de control efectivo, estaremos dándole vuelo a una forma desmedida e impertinente de propaganda. Cierto es que muchos, la mayoría, de quienes trabajan en esos medios de titularidad pública y gastos desmedidos son profesionales fuera de toda sospecha; pero, si nos atenemos a sus frutos, el árbol no resulta deseable.  Manuel Martín Ferrand. ABC,26-6-2008.
  8. Lo he escrito en las últimas semanas ya: igual que nunca me creí que la prensa fuera el cuarto poder, me espanta que el giro de la historia esté poniendo a los escribidores entre los poderes primeros. Porque no es razonable. Porque no somos ángeles.  Las Provincias,22-5-1994.
  9. [En entrevista de José Cavero a Alberto Ruiz-Gallardón (candidato del Partido Popular a la presidencia de la región de Madrid):]  -[José Cavero] ¿Y el cuarto poder? ¿Merece también alguna crítica? -[Alberto Ruiz Gallardón] No existe cuarto poder. Eso es una falacia.  Interviú,6-2-1995.
  10. [En entrevista de José Calabuig a José María Carrascal (presentador de telediario en la cadena privada Antena 3):]  -[José Calabuig] Y si gana la derecha en [las elecciones de] este país, ¿con quién se va a meter usted, señor Carrascal? -[José Mª Carrascal] Yo hablaré siempre de lo mal que pueda hacerlo quien gobierne dado que ése es el cometido de los periodistas. A mí no me gusta nada la idea del cuarto poder aplicado a la prensa porque nosotros somos, precisamente, el contrapoder.  Interviú,3-6-1993.
  11. [Diálogo ficticio entre dos parroquianos en el bar de la esquina:–La prensa, el cuarto poder, como el contrapoder que es, debería repartir estopa a diestro y siniestro, venga a tumbar gobiernos y venga a arruinar reputaciones, y en ese plan de cuidado con este perro, que muerde. Pero no lo hace. No lo entiendo. –¡Ay, contrapoder, contrapoder! ¡Tú sí que eres un contrapoder! ¡Menuda panda de corifeos! No son más que un brazo propagandístico del poder: del poder político, de su dominador o del que en él mande. Una simple correa de transmisión al servicio del gran amo de esos súbditos pomposamente llamados ciudadanos. De hecho, la prensa libre es un mito. No existe ni puede existir. Salvo en los casos en que su capacidad de influencia sea nula o despreciable, en los que se la puede dejar que diga lo que quiera porque total sólo se van a enterar cuatro gatos, o algunos más pero no influibles y ya perdidos para la causa gubernamental porque tienen una sólida opinión ya formada y si buscan y eligen esa prensa es precisamente porque huyen de la otra, de la mayoritaria y sistémica. Si tú te dedicas a decir en algún medio bien mentiras podridas o bien verdades como puños pero no supones peligro o molestia para el poder, bueno, te pueden dejar que sigas en tu línea: <<que predique en el desierto>>. Pero como te pases de listo y/o como vean que llegas a demasiada gente y/o que te hacen demasiado caso y que puedes hacerle pupa bien a la mentira sistémica que le interesa al poder, esto es, a la falsa verdad oficial, o bien a la auténtica verdad si eso es lo que le interesa al poder, van a ir a por ti y vas a acabar, como mínimo, en la puta calle. Eso es así y está más que visto que es así. Y es que la prensa libre, o más exactamente el ejercicio periodístico libre, salvo insignificantes excepciones confirmatorias de la regla, es imposible. Para serlo, para ser libre, debería ser ella el poder (esto es, parte del poder). Si hay un poder superior a ella, ¿cómo va a poder ir contra dicho poder superior sin ser aplastada? Y además a gastos pagados, porque para eso están los paganos, los paganinis fritos a impuestos y multas, para rascarse el bolsillo y soltar la pasta para que el poder lo pueda todo cada vez más y mejor, para que pueda sin ir más lejos repartir prebendas entre los periodistas de medios no estatales (los de los estatales se da por supuesto que son la voz de su amo) obedientes al que manda, para que pueda apesebrar al personal, para que pueda formar el pesebre que se dice. Porque el que manda, manda, y el que no, pa’ cabo. ¿Contrapoder el cuarto poder? Qué risa, María Luisa. Exactamente lo contrario es lo que es: un poder más normalizador y afianzador del gran poder es lo que es, junto a ese otro poder subsidiario, no menos importante, que es el de enseñanza pública obligatoria, ojo al parche: obligatoria, cosa que no era ni con la dictadura; ¡viva la libertad! Eso sí: que sepas que si te la quitan (la libertad, no la dictadura) es por tu bien, para que seas una persona con formación y no un pelagatos; así que ya sabes, contrapodercito mío de mis amores: a aplaudir tú también con las orejas se ha dicho, por lo buenos que son y lo mucho que, desinteresadamente y sin esperar nada a cambio, te quieren los amos, en nuestro caso los amos de la mierdocracia que tenemos, digo de la <<democracia mejorable>> que tenemos, como es típico decir, en una enternecedora pose de sinceridad y de honestidad intelectual, entre los voluntarios olvidadores de que, ya de entrada, sin independencia mutua de los tres poderes principales del estado no cabe en absoluto hablar de democracia, esa palabrita tan sospechosamente repetida miles de veces, a ver si así, a fuerza de restregártela por los morros, te la acabas creyendo o, en el caso de que ya te la creas, a ver si te crees, como sería lo ideal que creyeras, que vives en el mejor de los mundos posibles y en lo más guay del Paraguay.

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