APAÑADOS ESTAMOS

Significado de la expresión APAÑADOS ESTAMOS (o AVIADOS ESTAMOS)

(o, también, ESTAMOS APAÑADOS (o ESTAMOS AVIADOS))

<<Estar apañado>> significa <<estar en una situación buena o que a uno le resulta conveniente>>. En la expresión APAÑADOS ESTAMOS y sus variantes sinónimas se usa, irónicamente, para expresar lo contrario: ausencia de aquello que para uno resulta bueno o conveniente.

  • Dicha ausencia de lo bueno o conveniente para uno puede darse en el tiempo presente (en este caso su significado es <<¡es un panorama malísimo (negrísimo)!>>) o en el vaticinable futuro (en este caso su significado es <<¡es un panorama malísimo (negrísimo) el que nos espera!>>).

En los ejemplos que siguen, el primero alude al presente, el segundo al futuro y el tercero y cuarto al presente y al futuro como prolongación de dicho presente.

Ejemplos de uso de la frase <<apañados estamos>> y su sinónima <<estamos apañados>>

1 Decía el académico de la lengua y ladino afeador, ridiculizador, caricaturizador y ninguneador de los españoles y su idiosincrasia, tan diferente –cabía leer entre líneas en sus artículos de prensa dedicados a esa antiespañola labor de zapa–, de la de alguien como él que había vivido en Venecia y en París (¡dos lugares que se las traen, ya sólo le faltaba Londres!), decía, íbamos diciendo, que sí, vale, lo admitía; admitía que los formatos televisivos que empezaron a convertir en basura infecta la televisión española con la llegada del llamado régimen del 78 (el de la Constitución de 1978, con la que se culminó la transformación de la forma de gobierno en España tras la muerte del autócrata Francisco Franco en 1975) venían de fuera. Que él admitía que esa telebasura no era invento de los españoles, pero que a ellos les gustaba más, porque eran gente de peor calidad (más chusca –en el sentido de más burda, más grosera– y proclive a lo peor) y a la que, en cuestión de gusto estético, la mierda le venía como anillo al dedo, como si hubiera sido inventada ex profeso para ella, vamos, es lo que venía a decir este académico de la lengua viperina. No lo decía exactamente así, con esas palabras, pero esa era la idea que transmitía en sus retorcidísimas apreciaciones antiespañolas, que era prácticamente el único tema de sus artículos periodísticos: el de contribuir a la demolición de la autoestima de los españoles, que si se quedan sin autoestima y además, de propina, les convencen de que su país, como reflejo de ellos que es, también es una caquita con una historia que es una gran cagada, para qué van a defender nada, ni nación ni nada, ya que uno sólo se molesta en defender, en todo caso, lo que vale, no va a morir por un país que es una mierda habitado por gente que es mierda. Una mentira cochina la suya, la del académico de marras, como tantas otras vertidas sobre el pueblo español, su país, y su historia, sobre todo, y ya es curioso, por españoles (o lo que sean). Podía haber dicho, en vez de eso, que qué casualidad que la putrefacta mercancía viniera precisamente de sus mayores odiadores –odiadores del pueblo español– o, si se prefiere, y lo que seguramente será más exacto, de sus mayores enemigos históricos y de quienes cabe suponer que mayores ganas tendrán, o quienes más se alegrarían, de ver España convertida en una porqueriza, en una cochinera habitada por cerdos a dos patas. Si bien no debe de ser ese el motivo de la invasión cultural porquerizadora, ya que los niveles de degradación a los que llegan los reality-shows en esos países son mucho mayores que los niveles a los que se llega en España, detalle este que podría haberle servido a este “intelectual” para darle el palo en el lomo a las gentes de esos países, donde hasta la prensa escrita de mayor tirada causa espanto, pero no. Por supuesto que este “intelectual” no se lo da a quien debe. Él, palo al mono, que es de goma. Y el mono, para la gente como él, no puede ser más que España. Sin la menor base intelectual ni, mucho menos, fundamento moral. Porque ¿Cómo sabe él que lo que afirma es así? ¿En qué estudio sociológico fiable, argumentación lógica o intuición razonable se apoya? En ninguna. Ni falta que le hace. Le importa una higa si es verdadero o falso lo que dice, eso es evidente. Él, a lo suyo: al escarnio de sus compatriotas, que está claro que en su corazón no lo son. Veamos. Por citar una de las muchísimas referencias (¡se podían encontrar incluso en la prensa!), que sirven para arrojar luz sobre esto, en la revista semanal sobre la programaciones de los canales de televisión españoles El Semanal TV se leía en su número del 25-6-1994 lo siguiente, bajo la foto de un maromo con el torso desnudo y un casco de legionario romano en lo que parece un vestuario: <<La fiebre de la cámara oculta amenaza con extenderse [en la televisión que se hace actualmente en España]. Después de Tatocao [= Te ha tocado (dicho de forma vulgar y supuestamente graciosa)] viene Te he pillao [= Te he pillado (dicho de una forma vulgar y supuestamente guay)], un engendro británico que se ha limitado a..situaciones que harían sonrojarse al más sinvergüenza>>. Un engendro británico, ¿no? También habría podido ser, perfectamente, yanqui u holandés. La verdad es que con estos intelectuales, con pensadores de este jaez, bien pueden los españoles con ganas de quejarse decir, con el significado de <<¡es un panorama malísimo (negrísimo)!>>, aquello de <<¡apañados estamos!>> (o, también y traduciendo el catalán <<estem fotuts>> del cantante Peret en su canción así titulada, <<estamos jodidos>>). Porque si no sólo no explican nada de lo verdaderamente importante ni analizan nada que merezca la pena, o si lo hacen es de aquella manera (de forma sectaria y/o tendenciosa y/o maniquea, cuando no para no dar pie con bola o para acertar pero quedándose en la superficie y sin buscar nunca, pero lo que se dice nunca, la verdadera madre del cordero, no sea que alguien les dé un fuerte capón por pasarse de listos buscando la verdad), o sea, que si además de no explicar nada de enjundia, se dedican a marear la perdiz sin aclarar nada ni iluminar las mentes con la verdad, pues para eso mejor que se queden en su casa rezándole a su dios, que a saber cuál será, igual los que hay en el altar de la mentira o en el de la cobardía, pero seguro que no el que en español empieza con la letra mayúscula D.

2 El último grito en el control del ciudadano es el invento de un escáner que diferencia el color y la temperatura de las ideas. De este modo, basta con pasar la cabeza por el aparato para que a usted le digan si es un criminal, tiene instintos terroristas, es un pervertido o simplemente se está jiñando en la familia de los inspectores que le exploran las meninges./ Lo que podría parecer una curiosa broma de mal gusto, resulta que es un asunto científico muy serio que algunos prohombres del autoritarismo tecnológico están muy mentecatamente dispuestos a utilizar como prueba de peso para procesar a aquellos cuyos tintes de sesera no se asemejen a un pacífico y liviano anuncio de compresas. Era lo único que faltaba antes de llegar a esa plana sociedad futura inofensiva y lobotomizada que nos profetizan./ Apañados estamos [= es un panorama malísimo (negrísimo) el que nos espera].  Jorge Berlanga. La Razón,9-4-2004.

Fea cara humana usada para ilustrar la expresión española “apañados estamos”.
A este pobre hombre de triste mirada y nariz volatilizada le han puesto un código de barras en el cerebro. Pobre hombre. Pues como se ponga el invento de moda apañados estamos. Habrá que cruzar los dedos o algo. (La sombría imagen figura en el álbum del grupo californiano de thrash metal Megadeth sacado en 2009 con el título de «Endgame» (Se acabó el juego (de la farsa de las apariencias)), en el que la canción de no demasiado brutal pero amenazador sonido que da título a este disco imprescindible para los amantes del género figura en séptimo lugar).

<<Hasta aquí hemos llegado>> o <<hasta aquí ha llegado el juego (el juego de las apariencias)>> serían dos traducciones libres válidas de <<Endgame>>, ya que de eso trata (de eso es de lo que va) la interesante letra de esta canción sobre la caída de máscaras, o más bien sobre el hecho de que ya no se molestan en llevar puesta la máscara y se la quitan, al estar seguros de que la victoria final no se les puede escapar.

3 En el vídeo en Youtube de la imagen bajo estas líneas, publicado el 16-2-2021 con el título de <<Rubén Gisbert: “En España suben aquellos que el sistema permite, las excrecencias”>>, hay un comentario, de Evelyn Lagos Sunsin, que dice así: <<Los medios de comunicación deben estar al servicio del pueblo y no al servicio del gobierno de turno, porque mientras lo hagan cuidando el empleíto y el sueldazo apañados estamos>> [= vamos a seguir estando en una situación chunguísima]>>.

El periodista español Ruben Gisbert en una ilustración de la expresión española "apañados estamos".
“En España suben aquellos que el sistema permite, las excrecencias”. Pues apañados estamos, ciertamente, con el sistemita, como esto sea verdad, que seguramente no lo será, porque cómo va a ser verdad una cosa así, tan conspiranoica y tan terraplanista. Hay que negarse a creer estos bulos. Es desinformación que lo único que hace es intoxicar e ir contra la democracia y la libertad. «¿Y contra los derechos humanos no?». Por supuesto que también, faltaría más; eso se sobreentiende.

4 En su versión digital, el periódico Diario de Sevilla publica el 4-9-2009 un artículo sobre la política española, titulado <<Apañados estamos…>>, que termina así (Zapatero es el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y Rajoy el líder de la oposición, Mariano Rajoy): <<No es raro que las encuestas valoren tan mal a Zapatero y, al mismo tiempo, peor a Rajoy. Estamos apañados con la pareja [= No cabe esperar nada bueno precisamente de esta pareja]>>.